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Investigación en Ciencias Sociales y Humanidades


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Manuel Ferrer Muñoz. Yachay contra las cuerdas

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Han transcurrido tres semanas desde que apareció en este blog el artículo titulado “La cuestión de los nombramientos en la Universidad de Yachay Tech”, y todavía perdura el eco del escándalo producido, por más que la institución haya difundido un tibio comunicado por el que rechazan las imputaciones que ahí se contienen.

El problema, gravísimo, es que las evidencias de que disponemos -algunas ya expuestas, y otras que daremos a conocer en el curso de sucesivas entregas- son incuestionables y emplazan a los responsables de ese proceso en una muy delicada situación. Incluso cabría considerar la hipótesis de que se anulen los resultados del concurso-oposición y que éste deba repetirse, si el CES entra a valorar la información que estamos recogiendo y, en buena lógica, concluye que el cúmulo de irregularidades supera lo tolerable.

Ciertamente la repetición del proceso representaría por sí misma un triunfo de la justicia sobre la arbitrariedad. Pero, a nuestro entender, eso no basta. Deben ser removidos de sus cargos quienes desde dentro de Yachay se han hecho cómplices de la sistemática burla de la normativa reguladora de los nombramientos, por propia iniciativa e interés o por cobarde seguidismo plasmado en firmas de las que disponemos de oportunas constancias. Cualquier otra medida resultaría tibia e inútil para impedir que esta vergüenza vuelva a repetirse.

Desde aquí queremos dar las gracias a los trabajadores de Yachay y a los participantes en el proceso que nos han hecho llegar las pruebas que seguimos recopilando. Y solicitamos a quienes dispongan de cualquier otra documentación probatoria que nos la remitan, con la plena garantía de que sus nombres permanecerán en el secreto.

No nos acobardan los insultos ni las amenazas que han ido llegando por diversos conductos y que, por una simple cuestión de buen gusto, no han encontrado cabida entre los comentarios al anterior artículo. Algunos de esos mensajes, que conservamos, son elocuentes de la bajeza moral y de la falta de escrúpulos de sus autores anónimos. La suerte está echada y ya no hay nada ni nadie que pueda detenernos.

No olvidemos que ya el año pasado la Contraloría General del Estado había detectado inquietantes irregularidades en la Universidad Yachay Tech y en Yachay Empresa Pública, que revelan una trama de corrupción aún más profunda, si cabe. A las hemerotecas de mediados de febrero de 2018 remitimos.


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Patricio Pérez. Yachay, ¡una radiografía que causa terror!

 

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 La idea “revolucionaria” de generar una Ciudad del Conocimiento en un pequeño rincón de nuestro país como es Urcuquí, en principio tuvo el aplauso y la aprobación de todos los ecuatorianos.

Se abría un espacio para la innovación, la tecnología, los jóvenes talentos del país y claro, muchos se imaginaron -por lo menos así lo pintaron quienes defendían políticamente el emblemático proyecto- de que nuestro país, al fin, cambió su mentalidad, de que pisábamos firme sobre terreno fértil en un tema delicado como es la educación superior, más aún, cuando en gobiernos anteriores, para procesos de investigación en las universidades, había raquíticos presupuestos o simplemente cero dólares.

El último gerente de Yachay EP, Jorge Martínez (presentó su renuncia irrevocable el pasado 22 de febrero), quien heredó los problemas que se generaron en la anterior administración de la Ciudad del Conocimiento, tuvo que, obligadamente, reajustar el proyecto en varios componentes. Por ejemplo: si IFEZ (empresa coreana que realizó el Plan Maestro) ubicaba 1 582 hectáreas de superficie urbana, en la reprogramación bajó a solo 438 hectáreas; en las vías internas de la ciudad se habló de 108 kilómetros, con la reprogramación se redujo un 73% y quedó en 29 kilómetros. Lo mismo sucedió con el sistema de agua potable y alcantarillado (67%); soterramiento eléctrico y de telecomunicaciones (19%); iluminación vial (65%); distribución de medio voltaje (23%); fibra óptica que IFEZ lo consideró en una extensión de 45 Km. se redujo a 35 Km., lo que supuso una reducción en la reprogramación del 22%. Todo esto obedeció a lo que en realidad significaban los recursos económicos en el año 2017, ya cuando el país empezó a soportar la crisis.

El proyecto Ciudad del Conocimiento tenía 431 millones de dólares que es el monto ejecutado entre el período 2012-diciembre 2018, en un área de construcción que se acerca a los 124 206 metros cuadrados.

En referencia a una aseveración del rector de Yachay Tech, Eduardo Ludeña, de que solo está invertido el 18%, Jorge Martínez aclaró que “se refiere solo a los edificios, pero sin contar instalaciones, aceras, vías, valor de expropiación, etc.”

LAS OBRAS DE INFRAESTRUCTURA DEBEN TERMINARSE EN EL AÑO 2020

El Plan Maestro Ciudad del Conocimiento Yachay fue realizado por la empresa coreana IFEZ (contratada por SENESCYT) a un costo de 10 millones de dólares. Preveía 35 años de desarrollo con una inversión de 5 680 millones de dólares y establecía una primera fase de 1 041 millones de dólares. En aquellos inicios -cuando todavía no existía la empresa pública Yachay-, IFEZ define que el Plan Maestro se haría en cuatro etapas (Dinamización, Maduración, Estabilización y Consolidación) con los años perfectamente establecidos. En cada etapa se definían también las tareas que debían hacerse. En la etapa de DINAMIZACIÓN (2012-2020), priorizado por SENPLADES, se contempla la construcción fundamental de infraestructura (Foto) y equipamiento.

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