ICSH

Investigación en Ciencias Sociales y Humanidades


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Paradojas de Yachay Tech

yachay

Esta universidad, creada para la investigación (“Yachay Tech es una universidad con un programa académico que mantiene a la investigación y a la innovación como sus pilares principales”), ¡no dispone de laboratorios adecuados! (los que hay están pensados sólo para la docencia). Pero se presiona a los profesores, con periodicidad casi diaria, para que publiquen en revistas indexadas en Scopus. Es como pretender alcanzar la luna en un avión de juguete.

Pero así es la ridícula e irracional exigencia que padecen los docentes universitarios en Ecuador.


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Patricio Pérez Ramírez. Dificultades, ahora en Yachay Tech

dificultades

Con esta entrada cerramos el ciclo dedicado a esta institución universitaria, una vez que, a lo que parece, la intervención de la Secretaría de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Inovación (Senescyt) permitirá enmendar las irregularidades del concurso-oposición.

Nos cabe la satisfacción de haber contribuido a denunciar esos hechos lamentables y a velar por los derechos pisoteados de varios docentes que concurrieron a ese proceso, como reconoce en su artículo el director del Diario del Norte, que reproducimos a continuación.

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Cuando todos creíamos que los problemas observados en Yachay Ciudad del Conocimiento radicaban solo en Yachay EP y, cuando en la Universidad Yachay Tech se esmeraban en tomar distancia con la gestión de la empresa pública, con la finalidad de separarse de los problemas que la aquejaban y que fueron de dominio público, ahora es la universidad la que hace noticia y no precisamente satisfactoria.

[…]

Una serie de documentos a los que tuvo acceso diario EL NORTE, hablan de otras situaciones y ahora hasta de posibles problemas detectados en el concurso abierto para el personal académico titular de Yachay Tech, lo cual conlleva a una auditoría del proceso que durará unas dos semanas aproximadamente, según lo anunció el secretario de la Senescyt, Adrián Bonilla.

[…]

En una página signada con las siglas ICSH (Investigación en Ciencias Sociales y Humanidades), el PhD Manuel Ferrer Muñoz habla de “La cuestión de los nombramientos en la Universidad Yachay Tech”. El informe que sigue ha sido elaborado con base en informaciones fidedignas y contrastadas, y descubre un panorama que, sin crear alarma social -desgraciadamente el tipo de maniobras que aquí se desvela es común en las universidades públicas del Ecuador-, debería sacudir las conciencias de quienes asumen cargos directivos en las instituciones que tienen a su cargo la Educación Superior en Ecuador, señala Manuel Ferrer.

“Desde el Servicio de Asesoría sobre Investigación en Ciencias Sociales y Humanidades rogamos a nuestros lectores que den difusión a esta denuncia y que colaboren en la promoción de una campaña por la moralización de la vida pública en el ámbito universitario”, acotó y más adelante agrega: “No obstante el triste desenlace de la convocatoria que nos ocupa, seguiremos informando y asesorando a los usuarios de nuestros servicios, a sabiendas de que -con carácter general- el mérito no basta en la mayoría de los casos para acceder a nombramientos en universidades públicas del Ecuador. Pero hay que concurrir a esos procesos y denunciar irregularidades cuando corresponda”.

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Manuel Ferrer Muñoz. Incompetencia de la actual Comisión Gestora de Yachay Tech para el nombramiento de un nuevo rector

veritas

El lunes, 1 de abril, la Comisión Gestora (CG) de Yachay Tech (YT) designará la persona que vaya a desempeñar el cargo de rector de la institución, vacante por la renuncia del Dr. Eduardo Ludeña.

¿Qué confianza cabe depositar en la mayoría de esas personas que, en último término, son las responsables del vergonzoso espectáculo a que hemos asistido recientemente con ocasión del concurso-oposición para la provisión de plazas de docentes?

En nuestra opinión, casi todos los integrantes de la CG carecen de autoridad moral para desempeñar ese importante cometido. Sin duda alguna elegirán a uno de sus integrantes, que no hará sino prolongar la atonía institucional y proseguirá la línea de desafueros que ha sido la tónica invariable de los titulares de la Rectoría de YT, con la única y conocida excepción del Dr. Fernando Albericio, que supo responder a las expectativas que en él se habían depositado y que se apartó del cargo cuando comprendió la inutilidad de sus esfuerzos frente al complot y los turbios manejos de los otros componentes de la CG que él presidía.

Es cierto que el Dr. Ludeña ha incurrido en tremendos errores, de los que deberá dar cuenta a las autoridades competentes. Pero no actuó solo, sino de consuno con unos colaboradores mayoritariamente indignos, que han prevaricado de modo manifiesto: por ejemplo, al rechazar las impugnaciones y recursos de un candidato al concurso-oposición, a quien se denegó el derecho de audiencia; y no sólo esto, sino que, de modo infame, se esparció la mentira de que dicho candidato dejó de presentarse cuando fue convocado.

Si no se renueva la CG, está garantizada la trampa y la mala fe en cuantos procesos de selección de profesorado se acometan, y una de las universidades emblemáticas de nuestro país continuará rigiéndose por intereses creados y seguirá en manos de unos personajes empeñados en remedar al conocido Alí Babá y a sus cuarenta socios.

Si la auditoría solicitada por el Consejo de Educación Superior (CES) concluye, como es previsible, con el hallazgo de abusos manifiestos, ¿no será razonable que los que acompañaron al rector en ese camino equivocado sean responsabilizados de modo solidario, y sancionados, si fuera el caso, de la misma manera que pudiera llegara a ser sancionado el rector (expulsión de la institución e inhabilitación para la carrera en la función pública)?

La colaboración de gente honrada que labora en YT y de algunos participantes en el fallido concurso-oposición nos ha permitido acumular numerosas evidencias de actuaciones particulares de miembros de la CG que violan las normativas académicas. Forzados por la gravedad de la presente coyuntura, y con la intención de facilitar las investigaciones que se pondrán en marcha cuando comience la auditoría solicitada por el CES, iremos sacando a la luz algunas de esas vergüenzas en sucesivas entregas, sin miedo a proclamar verdades como puños.

Y sería trágico dejar en manos de presuntos prevaricadores el nombramiento de la máxima autoridad académica de YT.


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Manuel Ferrer Muñoz. Detenido el atraco de Yachay

Suspensión del acto de posesión

Tras las numerosas denuncias presentadas contra la tramitación del concurso de méritos y oposición convocado por Yachay en noviembre de 2018, el Consejo de Educación Superior (CES) ha solicitado la práctica de una auditoría. En consecuencia, las autoridades académicas de la institución, por requerimiento de la Secretaría de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación (SENESCYT), han suspendido el acto de posesión de los docentes que habían sido seleccionados en ese proceso.

Asimismo, ha renunciado el rector de Yachay, sobre quien planea la amenaza de que salgan a la luz algunas actuaciones suyas no precisamente ajustadas a derecho, por lo que Joaquín L. Brito, canciller de la Universidad, ejerce de rector subrogante, en tanto se produce la toma de posesión de Sprios Agathos, designado rector por la Comisión Gestora.

La Asociación de Empleados y Trabajadores de la Universidad de Investigación de Tecnología Experimental Yachay ha dirigido un escrito al rector subrogante, que recoge las inquietudes y preocupaciones del personal administrativo ante la situación actual de la Universidad, cuya imagen “podría verse afectada, de comprobarse o de ser ciertos aquellos rumores y comentarios vertidos en redes sociales y que son de dominio público”. Y, para esclarecer ese panorama inquietante, dirigen a la máxima autoridad once inquietantes preguntas. Véase documento adjunto:

Carta pública

Esperamos que la respuesta a esos interrogantes no defraude las expectativas de quienes los han formulado: el arranque del proceso de auditoría decidido por el CES compromete gravemente a las autoridades de Yachay, que contraerían gravísimas responsabilidades si sus explicaciones resultaran no veraces.

Ciertamente, como advertimos en la primera referencia que hicimos a este delicado asunto en el blog, ha podido parecer hasta ahora que la connivencia de los responsables institucionales de Yachay Tech está por encima del derecho y de la ética aplicables al común de los mortales. Eso no obsta para que siga existiendo gente honradísima entre el profesorado y el personal administrativo, y tampoco impide que en algunos casos el proceso del concurso-oposición haya discurrido con apego a las reglas.

De nada sirve el argumento falaz de que estos enredos son patrimonio de la mayoría de las instituciones ecuatorianas de educación superior. En nada beneficia a la verdad proclamar la buena fe y la honorabilidad de los que delinquieron y se mofaron de las normativas vigentes, pretendiendo hacer trajes a la medida de sus caprichos y de sus amistades.

En Yachay habrá que deslindar responsabilidades y determinar, tras la resolución de las impugnaciones y denuncias que se han presentado, en qué casos ha habido prevaricación y abuso de poder. Quienes han violado el derecho deben pechar con las consecuencias de sus actos: y las evidencias, muchas de las cuales obran en manos de quien redacta estas líneas, son tan obvias que el CES dispondrá de argumentos contundentes para apartar de sus cargos a quienes, por acción u omisión, se hicieron cómplices de un atraco.

Como escribimos hace días (Yachay contra las cuerdas), “la repetición del proceso representaría por sí misma un triunfo de la justicia sobre la arbitrariedad. Pero, a nuestro entender, eso no basta. Deben ser removidos de sus cargos quienes desde dentro de Yachay se han hecho cómplices de la sistemática burla de la normativa reguladora de los nombramientos, por propia iniciativa e interés o por cobarde seguidismo plasmado en firmas de las que disponemos de oportunas constancias. Cualquier otra medida resultaría tibia e inútil para impedir que esta vergüenza vuelva a repetirse”.

Detenido el atraco de Yachay, hay que detener a los atracadores.


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Manuel Ferrer Muñoz. La cuestión de los nombramientos en la Universidad Yachay Tech

yachay tech

El informe que sigue ha sido elaborado con base en informaciones fidedignas y contrastadas, y descubre un panorama que, sin crear alarma social -desgraciadamente el tipo de maniobras que aquí se desvela es común en las universidades públicas del Ecuador-, debería sacudir las conciencias de quienes asumen cargos directivos en las instituciones que tienen a su cargo la Educación Superior en Ecuador.

Desde el Servicio de Asesoría sobre Investigación en Ciencias Sociales y Humanidades rogamos a nuestros lectores que den difusión a esta denuncia y que colaboren en la promoción de una campaña por la moralización de la vida pública en el ámbito universitario.

No obstante el triste desenlace de la convocatoria que nos ocupa, seguiremos informando y asesorando a los usuarios de nuestros servicios, a sabiendas de que -con carácter general- el mérito no basta en la mayoría de los casos para acceder a nombramientos en universidades públicas del Ecuador. Pero hay que concurrir a esos procesos y denunciar irregularidades cuando corresponda. Por ejemplo, véase Prueba del fraude de ley protagonizado por una concursante jubilada, a que nos referiremos más adelante.

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Nos llega información muy preocupante sobre los criterios que han prevalecido en Yachay Tech en el primer proceso de concurso y oposición para cubrir plazas de docentes. Ciertamente el caso de esta universidad no es único, por desgracia; pero, por tratarse de una institución emblemática y por la magnitud de las prácticas abusivas, lo que está ocurriendo ahí adquiere una gravedad inusitada.

Según los datos que manejamos, de las sesenta y cuatro plazas que se convocaron en el Primer Concurso Público de Merecimientos y Oposición para el Ingreso de Personal Académico Titular, dos han quedado desiertas y la casi totalidad de las restantes se ha adjudicado al único candidato que se presentó y pasó la fase de méritos que, “casualmente”, era conocido (pana a fin de cuentas) de quienes se hallan al frente de las áreas de conocimiento para las que se requerían esos nombramientos. Eso explicaría que los títulos de pregrado y de doctorado exigidos en la convocatoria coincidieran sistemáticamente y con precisión de neurocirujano con los de los candidatos que se presentaron como únicos aspirantes: por explicarlo de un modo gráfico, el perfil requerido en la convocatoria respondía al retrato robot del aspirante para el que se reservaba la plaza.

Para excluir a candidatos “no oficiales” en la fase de méritos, en algunos casos se ha discriminado a quien poseía titulaciones que de un modo caprichoso e ilegal se consideraron no adecuadas para el perfil requerido. No han faltado casos en que un candidato ha debido recurrir esa disposición, aportando titulación de la UNESCO a fin de remover esos obstáculos malintencionados.

Los pocos candidatos no oficiales que pudieron acceder a la fase de oposición (contados con una mano) han debido hacer frente a decisiones muy discutibles. Por ejemplo, una persona a quien se reservaba la plaza estaba ya jubilada -véase Prueba del fraude de ley protagonizado por una concursante jubilada-, a pesar de lo cual pudo presentar su candidatura al nombramiento, cuando el primer inciso del art. 100 del Reglamento de Carrera y Escalafón del Profesor de Educación Superior señala taxativamente que los jubilados sólo podrán incorporarse “en calidad de personal académico no titular invitado u honorario bajo la modalidad contractual de servicios profesionales o civiles”. En todas las universidades de la República del Ecuador se respeta esta norma, la Constitución también lo deja claro, y cuatro procuradores de universidad lo tienen igualmente claro, pero la connivencia de todos los responsables institucionales de Yachay Tech parece estar (de momento) por encima del derecho y de la ética aplicables al común de los mortales.

Otra irregularidad registrada en algún caso ha sido la exigencia del 75/100 en la fase de oposición, cuando el reglamento y las bases limitan ese baremo exclusivamente a la fase de méritos. Y otra anomalía asombrosa más es el hecho de que algunos decanos y responsables del proceso de concurso de méritos y oposición invitaran a los candidatos oficialistas a que propusieran los listados de los miembros de los tribunales que habrían de evaluarlos (¡en esta comedia procedimental los candidatos propusieron los nombres de las personas que iban a examinarlos!).

Para completar este somero cuadro de extravagancias burocráticas, dignas de figurar en un manual de prácticas fraudulentas, bastaría registrar el hecho de que los propios docentes de Yachay que aspiraban a plazas de nombramiento fueron informados con anticipación de los cronogramas, plazas y características de las mismas, mucho antes de que se hiciera pública la convocatoria. El ventajismo que esto representa salta a la vista con sólo considerar que se dieron cinco días a los postulantes a la convocatoria para la preparación de carpetas que solían requerir más de cien documentos de media, sin que se habilitara una plataforma online como es habitual en estas convocatorias, que incluso suelen prever la opción de entrevistas vía Skype.

Podrá decirse que el fraude en los procesos de selección del profesorado es una plaga difundida en universidades de todo el mundo. Pero ¿será ésta una razón suficiente para seguir tolerando la sistemática burla de la legalidad en las convocatorias de plazas que realizan las universidades ecuatorianas?

A lo mejor es más práctico y menos costoso que nos quitemos la careta y que cada universidad conceda la plaza a amigos de los amigos, en una perpetua y ferviente rememoración de la reciente festividad de San Valentín, que honramos como el día del amor y de la amistad.

Un espectador malintencionado que asistiera a este esperpento concluiría que Yachay Tech está en manos de una cuadrilla que se ha apropiado de la institución, y que al resto de ciudadanos -sean o no académicos- se les ha asignado el papel de pagadores de la fiesta y de los roles de pago de unos aprovechados.