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Investigación en Ciencias Sociales y Humanidades


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Sara España. La degradación de la deuda ecuatoriana deja sin margen de acción al Gobierno que salga de las urnas en 2021

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La complicidad entre Lenín Moreno y Rafael Correa comenzó a resquebrajarse apenas un mes después de la sucesión, en 2017, cuando el presidente actual de Ecuador descubrió la “mesa servida” y el rastro de deudas que le dejó quien llevaba una década en el poder. Casi tres años después, no hay visos de que Moreno vaya a dejar al próximo candidato presidencial un terreno más saneado. En 2021 habrá elecciones en Ecuador y en 2022 el vencimiento de los bonos soberanos alcanzará tales montos que la calificadora Moody’s ha decidido desde ya rebajar la nota a la economía ecuatoriana —de B3 a Caa1— en una acción que deja sin margen de maniobra al Gobierno que salga de las urnas.

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Manuel Ferrer Muñoz. Ecuador ¿ya cambió?

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Pareció que diez años de vendaval revolucionario ciudadano traerían a Ecuador la bonanza económica, limarían las hirientes desigualdades sociales y extirparían el cáncer de la corrupción.

Muchos de nosotros, ecuatorianos de nacimiento o de corazón, soñamos con una nueva era liberada del lastre de siglos de oprobio y discriminación.

Sin embargo, el balance de esta década contradice el eslógan de la Revolución Ciudadana que preside tantos espacios públicos de tantas localidades, pequeñas y grandes, de la costa, de la sierra y de la Amazonía: Ecuador no cambió.

Al carro de la Revolución Ciudadana treparon muchos advenedizos, atraídos por las perspectivas de rápido enriquecimiento que brindaba un ciclo económico próspero basado en el monocultivo del petróleo, y por la cercanía al centro del poder que excitó su codicia y les hizo soñar con el hallazgo de un redivivo El Dorado. La corrupción empezó a enseñorearse del país.

Todo cambió, para no cambiar nada. Cambiamos de collar al perro, pero la ciudadanía continuó arrastrando sus enfermedades congénitas, propias de sociedades marcadas por el autoritarismo y el arribismo: entre ellas, las prácticas corruptas. Y el cirujano de hierro, hombre de indiscutibles méritos y valía, pero autoritario como ningún otro de sus inmediatos antecesores en la Presidencia de la República, digno émulo de García Moreno[1] (un parecido que muchos vislumbrábamos en nuestro interior, sin sacarlo a relucir para no ser tachados de blasfemos), carecía del talante necesario para impulsar un cambio en profundidad, que requería una mutación radical de mentalidades, que en nada se beneficiaba de las improvisaciones ni de las estadísticas, y que reclamaba la transparencia y la participación de todos, y no sólo de quienes comulgaban a pie juntillas con las ideas del caudillo.

Cabría mencionar ejemplos emblemáticos de corrupción de la época correísta aireados por la prensa todos los días desde que se perdió el miedo a la libre expresión: ahí están nombres tan familiares ya como Petroecuador, Odebrecht, Carlos Pareja o Carlos Pólit, todos ellos asociados a vergonzosos abusos protagonizados por gentes insaciables de riquezas.

Pero cada uno de nosotros, en su personal y diaria experiencia, se halla en condiciones de aportar evidencias de primera mano. Como botón de muestra podría citarse la imposición a muchos empleados públicos de un cierto nivel, en la provincia de Imbabura, de que destinen una cantidad porcentual que oscila en torno al 20% de sus salarios al financiamiento de Alianza País. Quien diga lo contrario miente, aunque habrá muchos empeñados en negar la realidad: ya se sabe que no hay peor ciego que aquél que no quiere ver, ni peor sordo que el que se tapa los oídos.

Con la llegada de Lenin Moreno a la Presidencia descubrimos que el panorama no era tan halagüeño como lo pintaba la propaganda correísta, y que los casos de abusos y de latrocinio del erario distaban de ser simples fantasmas agitados arteramente por una oposición cainita.

Desvanecido así el fervor patriótico de una Revolución Ciudadana devorada por sus propios hijos, y comprometido el futuro de un socialismo que, apenas iniciado el tercer lustro del siglo XXI, ha perdido todo su fuelle, habrá quien piense en un leninismo del siglo XXI capaz de poner el cascabel al gato. Pero tampoco las individualidades ni la buena voluntad de un gobernante que parece seriamente empeñado en una cruzada contra la farsa y la mentira pueden lograr revertir un estado de cosas que nos llena de vergüenza y de confusión.

Por supuesto, los utópicos, dogmáticos y periclitados marxistas -algunos preferimos llamarles marxianos, como decimos hegelianos a los filósofos formados en el pensamiento de Hegel- que aún vegetan en algunos recintos universitarios ecuatorianos son incapaces de articular un programa que vaya más allá de las condenas de la brutal colonización española y de los nefastos colonialismos y neoliberalismo, de la nostalgia de los tiempos de la bienaventurada y extinta Unión Soviética o del culto a personajes mitificados como el Che Guevara, Fidel Castro, Sandino o Hugo Chávez.

Es hora de sumar fuerzas para combatir la corrupción en todas sus modalidades, en todos los estratos sociales, en todos los grupos de edades: maestros, políticos, legisladores, jueces, contratistas, madres y padres de familia, funcionarios, médicos, periodistas, ingenieros, arquitectos, estudiantes… todos ellos han de asumir su responsabilidad, conscientes de que la corrupción de la clase política es sólo el iceberg de una sociedad gravemente enferma.

[1]         Benjamín Ortiz Brennan acaba de realizar su primera incursión literaria a través de una novela titulada A la sombra del magnolio, que transcurre durante los primeros períodos presidenciales de Gabriel García Moreno y de Rafael Correa.


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Entrevista con Oswaldo Hurtado, ex presidente del Ecuador

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Aunque el personaje entrevistado diste mucho de inspirar confianza y él mismo constituya el objeto de muchos interrogantes, no cabe duda de que la lectura de estos vaticinios políticos, cuyo grado de perspicacia el transcurso del tiempo se encargará de juzgar, representa un ejercicio interesante en el que la capacidad crítica de los lectores ha de mantenerse alerta.

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Va por ti, Ecuador

por ti

Este blog constituye un espacio de debate en torno a temas internos de Ecuador y de ámbito internacional.

Su inspiración correísta es clara y manifiesta, sin que ese sesgo deba ser tomado como un inconveniente. A fin de cuentas cada uno piensa de acuerdo a sus personales convicciones.

Naturalmente es preciso contrastar esas opiniones con las de los críticos del presidente Correa, que son muchos y diversos (sería necedad identificarlos con la condición de ‘servidores del gran capital’).

Ecuador necesita profundizar en la cultura de la tolerancia y del respeto. Sólo así podrá generarse un clima de serenidad que excluya las descalificaciones mutuas. Ni el que está a favor del Gobierno es un ‘borrego’, ni el que lo critica es un ‘burro’.

Acceso al blog:

https://vaportiecuador.wordpress.com/2015/08/08/mas-de-75-000-visitas-en-un-mes-al-blog-va-por-ti-ecuador-gracias/


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(La falta de) Sentido del humor de Rafael Correa

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La «batalla» entre Oliver y Correa comenzó el 8 de febrero, cuando el comediante inglés afincado en Nueva York le dedicó menos de cinco minutos al presidente ecuatoriano en su programa semanal, «Last Week Tonight», que fueron suficientes para que se liara parda en Twitter, esa red social convertida en la arena de un circo romano en la que todos se encuentran, desde futbolistas con hinchas, a estrellas del rock con fans, o comediantes con líderes políticos mundiales.

En su espacio, que mezcla actualidad política y humor, abordando temas tan variados como la FIFA, los concursos de belleza, el Vaticano, las grandes corporaciones, Obama, o las reformas políticas, nada queda a salvo de los sarcásticos comentarios de la estrella televisiva. Y nunca había encontrado respuesta de sus protagonistas. Nunca, hasta que se le ocurrió mentar al presidente de Ecuador. La batalla que se inició entonces consiguió acaparar la atención de los medios de comunicación de medio mundo y de millones de internautas que siguieron las descalificaciones entre ambos como si de un «reality show» se tratara.

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