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Investigación en Ciencias Sociales y Humanidades


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Boaventura de Sousa Santos: “Portugal demostró que el neoliberalismo era mentira”

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Con más de 40 ensayos en su haber, esta semana presenta en España, Izquierdas del mundo, uníos.Aunque cree en las confabulaciones mundiales, De Sousa Santos también cree en la capacidad de las fuerzas locales para formar alternativas que escapen al determinismo de los poderes fácticos, incluso cree que a la democracia liberal solo la puede defender la izquierda. Aunque no acierte siempre, ¡Salve a Santos!

Pregunta. Después de 14 años de Gobierno de izquierdas parece que los brasileños han salido escaldados.

Respuesta. Lula fue un gran presidente, pero cometió muchos errores. Usó el sistema político antiguo para gobernar con la derecha. No hubo reforma fiscal ni del sistema ni de los medios de comunicación en un momento en que su partido, el PT, tenía una gran legitimidad para hacerlo. Gobernar con el sistema antiguo fue gobernar con el compadreo, con la corrupción endémica de los partidos, no solo del PT.

P. Las Bolsas acogieron con gran optimismo la derrota del PT o el triunfo de Bolsonaro.

R. Sí, ahora, después de unas elecciones, en lugar de la reacción de las personas, la primera noticia de los medios es la reacción de los mercados. La Bolsa la controlan cinco grandes compañías financieras, que mueven 50 trillones de los 90 trillones del PIB mundial y tienen, por tanto, un poder de chantaje enorme sobre los sistemas políticos nacionales. A la derrota de la izquierda en Brasil no es ajeno el imperialismo americano.

P.  ¿No suena antiguo el término?

R.  Ya sé que ha dejado de usarse en los medios, pero yo creo que el imperialismo americano existe, aunque anduvieron distraídos en la primera década del siglo.

P. Bastante, se les coló Chávez, Evo Morales, Lula…

R. Fue una década en la que EE UU estaba concentrado en Irak, y que permitió alcanzar el poder a fuerzas progresistas de Argentina, Venezuela, Brasil, Bolivia, Ecuador, Chile. A partir de 2009, los norteamericanos empiezan a ver que están perdiendo América Latina, que tiene un socio nuevo, China. Su primera reacción es el golpe de Honduras de 2009, una década después los hondureños emigran en caravana hacia Estados Unidos.

P. El imperialismo americanono se contentará solo con Honduras, ¿no?

R. EE UU precisa de todos los países aliados para frenar a China, pero de modos distintos. Necesita a Europa, pero no a la Unión Europea (UE). El abordaje de Trump sobre Europa es con el Tratado Comercial Transatlántico, que quiere acabar con él porque no quiere una UE unida. Le es más fácil controlar el continente minando a la UE, separándola país a país. Lo ha conseguido con el Reino Unido y lo va a intentar con otros. Uno a uno dominará mejor todo el continente.

P. Las grandes inversiones de China son, sin embargo, en África y Suramérica.

R. Leo atentamente todos los documentos de la CIA para mirar el futuro con sus ojos. La gran amenaza para mantener su hegemonía mundial es China. En 2030 será la primera economía. Vivimos un intervalo entre dos globalizaciones. Tuvimos varias desde 1870, cada una dominada por una innovación tecnológica, de la máquina de vapor a internet. Las últimas siempre han sido dominadas por Estados Unidos, pero vamos a entrar en una nueva ola de innovación, protagonizada por la inteligencia artificial, la robótica y la automoción, y en estas áreas -al contrario que en las anteriores- China está muy bien posicionada. Quien domine la nueva ola será el país hegemónico.

P. ¿La hora del imperialismo chino?

R. China se juntó a Rusia, India, Brasil y Suráfrica, el BRICS. Ese proyecto, al contrario de lo que nosotros nos pudiéramos imaginar, fue un aviso temible para EE UU. Había que neutralizarlo al precio que fuera porque estaban a poner en causa lo más sagrado del imperio americano, el dólar. En 1971, dejó de estar respaldado por el patrón oro, pero EE UU acordó con la familia real saudí que el dólar fuera la única moneda de pago de las transacciones petrolífera.

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‘Grândola, Vila Morena’, la canción con la que se inició la Revolución de los Claveles hace 44 años

 grandola

El 25 de abril de 1974, una emisora de radio portuguesa emitió una canción prohibida por la dictadura de Marcelo Caetano, Gràndola Vila Morena. Era la señal que esperaban los militares para sublevarse contra la dictadura. Las Fuerzas Armadas ocuparon los puntos estratégicos del país. Los militares lucieron claveles en sus armas y derrocaron al régimen salazarista con flores.

Grândola, villa morena, tierra de fraternidad, el pueblo es quien más ordena dentro de ti, oh, ciudad”. Estos fueron los versos, en su versión original en portugués, que dieron inicio a la Revolución de los Claveles en Portugal hace 44 años. Se trata de la canción Grândola, Vila Morena de José Afonso, prohibida por el régimen dictatorial de Antonio de Oliveira Salazar, que dominaba el país luso desde 1926. En la madrugada del 25 de abril de 1974, el pueblo portugués se mantenía expectante a la espera de escuchar las dos señales pactadas por el Movimiento de las Fuerzas Armadas (MFA) para comenzar la sublevación contra el poder establecido.

En primer lugar, sonó a las 22.55 del 24 de abril E depois do Adeus, de Paulo de Carvalho, transmitida por el periodista João Paulo Diniz de la Rádio Emissores Associados de Lisboa. A las 00.25, ya del día siguiente, la Radio Renascença, emisora católica portuguesa, transmitió la canción de Afonso. Esa era la segunda señal y con ella se indicaba que debían ocupar los puntos estratégicos del país. En las horas siguientes, la dictadura se derrumbó.

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