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Investigación en Ciencias Sociales y Humanidades


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También en la ‘familia real’ venezolana hay trapitos sucios

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D. Lopes. La fiesta sin fin de Nicolasito.

El mismo día en que el gobierno de Nicolás Maduro anunció la implementación de una «cuarentena radical, social, disciplinada y consciente», el hijo del presidente celebró su 30 cumpleaños por todo lo alto. Después de veinte años de revolución bolivariana, seguramente a nadie le sorprenda que las principales figuras del régimen sean las primeras en burlar o abiertamente incumplir sus propias reglas. De todos modos, hubo quien protestó. Los vecinos llamaron a la policía para quejarse de la ruidosa –e ilegal– fiesta de Nicolasito, el primogénito y aparente heredero del chavismo. La respuesta que obtuvieron, vía Twitter, fue que las autoridades «no pueden hacer nada» porque la celebración estaba custodiada por miembros de la seguridad presidencial. El tuit, que también indicaba que Maduro padre estaba presente esa noche, fue enviado por Javier Gorriño, jefe de seguridad del municipio El Hatillo, en Caracas. Gorriño fue detenido y acusado de instigación al odio y se encuentra en arresto domiciliario desde el martes.

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Alberto Barrera Tyszka. Una visión inquietante de lo que sucede en Venezuela

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Los líderes del chavismo han declarado que jamás abandonarán el poder. Ni ahora ni mañana ni nunca. ¿Cómo pueden lograrlo si cada vez tienen menos popularidad? Dando un golpe de Estado desde el interior del Estado. Controlando la legalidad para usarla en contra de sus adversarios. Eso es lo que viene ocurriendo desde hace tiempo en Venezuela.

Las elecciones que debieron realizarse el año pasado están suspendidas, ni siquiera tienen fecha. Todos los poderes públicos han sido tomados por el partido de gobierno. Los altos mandos de las Fuerzas Armadas se han declarado, también, militantes del oficialismo. La reciente inhabilitación política a Henrique Capriles Radonski es una última muestra de la desesperación de un gobierno que se ha quedado sin pueblo. En Venezuela hay una élite política que, antes que perder sus privilegios, está dispuesta a prohibir la democracia.

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