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Investigación en Ciencias Sociales y Humanidades


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Ángel Viñas se enfrenta a Vox por la retirada de los nombres de Largo Caballero y de Prieto del callejero de Madrid

En esta entrevista, realizada por Alejandro Torrús, el reconocido economista e historiador considera un error responsabilizar a esos ministros socialistas del estallido de la guerra civil, de las exacciones cometidas en zonas republicanas (salvo el País Vasco) durante los primeros meses, de haber enviado el oro del Banco de España a Moscú,  y de las matanzas de Paracuellos.

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¿Qué aportaciones rescataría usted de Largo Caballero e Indalecio Prieto?

La mejor etapa de Largo Caballero es, para mí, aquella en la que actuó como ministro de Trabajo en el primer bienio de la II República. Con algunas sombras, trató de poner el sistema de relaciones laborales en España a la altura de otros países más avanzados. En el caso de Prieto, también destaco su etapa como ministro de Obras Públicas en el mismo bienio. Fue un hombre más complejo que Largo Caballero y fue lamentable que no viera lo que estaba en juego en la Guerra Civil.

En el último año usted ha escrito, como mínimo, dos artículos en su web combatiendo bulos sobre Largo Caballero y Prieto. ¿Usted cree por qué ahora está siendo objeto de críticas y ataques desde la extrema derecha? Antes era mucho más recurrente la supuesta revolución comunista en la España de 1936

La verdad es que no tengo ni idea. Para mí es inexplicable. Aunque tengo una hipótesis. Ambos eran socialistas y, con Besteiro y De los Ríos, las cabezas del PSOE. Los últimos no jugaron un papel decisivo en la primavera del Frente Popular y luego se eclipsaron, uno sin papel significativo en el Madrid asediado y el otro como ineficaz embajador en Washington. Por contra, Largo Caballero y Prieto dieron la batalla en España.

Desde el hundimiento de la Unión Soviética se ha operado un cambio de paradigma. Atacar al PCE hoy como se hacía antes ya no tiene demasiado sentido porque el comunismo no es el enemigo existencial […]. El enemigo de antaño (el PCE) es hoy también el PSOE. Ergo, hay que batir, abatir al PSOE. Y en el PSOE de la época, el más estridente fue, sin duda, Largo Caballero.

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