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Investigación en Ciencias Sociales y Humanidades


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Manuel Ferrer. Se atenúa ¿de momento? la pérdida de población en España

viejo

La caída poblacional iniciada en 2012 se contuvo en el primer semestre de 2014. Durante la primera mitad de este año que ya termina, la inmigración subió un 2% y la emigración se redujo un 21%.

España pierde población de manera continuada desde 2012, «pero no somos un país de emigrantes, pese a la percepción que pueda haber en la calle», en palabras del subdirector de estadísticas sociodemográficas del Instituto Nacional de Estadística, al hacer públicas las cifras de población provisionales para el primer semestre de 2014.

Sin embargo, entre enero y julio se marcharon 27.026 españoles nacidos en España, y 15.658 españoles nacidos en el extranjero. Se trata de la emigración española más numerosa que se ha registrado desde los años sesenta y setenta. En seis meses han emigrado más de los que se marcharon en todo 2009.

Lo cierto es que la crisis económica se ha convertido en un muro infranqueable para miles de ciudadanos, también para los que acudieron a España en busca de trabajo. La falta de oportunidades ha hecho que miles de extranjeros residentes en España decidan probar mejor suerte en otras provincias, marcharse a otros países de Europa con mejores perspectivas o que hayan vuelto a los países de donde vinieron.

Para facilitar el regreso a los países de origen, el Ministerio de Empleo y Seguridad Social puso en marcha hace ya cinco años un programa de retorno voluntario, que otorgaba facilidades para obtener el pasaje de avión e, incluso, montar un negocio en los países de origen, siempre y cuando hubiesen trabajado legalmente en España. En Cruz Roja, una de las entidades que tramitan estos regresos, han detectado que incluso están regresando ya a sus países de origen inmigrantes que habían sido perseguidos en ellos por su orientación sexual o política.

Más información

http://www.ine.es/prensa/np884.pdf

http://www.20minutos.es/noticia/1525783/0/espanoles-espana/extranjero-emigracion-emigrantes/crisis-economica/


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Santiago Muñoz Machado, Cataluña y las demás Españas, Barcelona, Crítica, 2014

muñoz machado

Estamos ante uno de los libros más importantes que se han publicado en nuestra nación en los últimos años. Desde el rigor jurídico, la precisión histórica, la objetividad conceptual, la claridad ideológica, Muñoz Machado disecciona el problema catalán de forma incontestable. Se lamenta el gran jurista de la ambigüedad que preside la sentencia de la Corte Internacional de Justicia sobre Kosovo. Subraya el derecho del Estado a su unidad, a su integridad territorial. No existen dudas ni fisuras. El derecho internacional se muestra inequívoco frente a derechos singulares de territorios aspirantes a la independencia. Recuerda el autor la sentencia del Tribunal Supremo de Alaska que prohibió un referéndum de independencia al considerar la iniciativa anticonstitucional. La integridad territorial, por cierto, se consagra también en la última Constitución francesa de 1958, artículo 89: “No es admisible ninguna reforma de la Constitución que afecte al territorio del Estado”.

Acceso al texto íntegro de la reseña, publicada por Luis María Ansón en El Cultural, el 10 de octubre de 2014

 

Otras obras del mismo autor, que recomendamos:

El problema de la vertebración del Estado en España (del siglo XVIII al siglo XXI), Madrid, Iustel, 2006

Informe sobre España. Repensar el Estado o destruirlo, Barcelona, Crítica, 2012, que fue galardonada con el Premio Nacional de Ensayo 2013


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Manuel Ferrer. Migraciones y nacionalidad: españoles en el Ecuador

españoles emigrantes

Después de los masivos flujos migratorios que se produjeron entre 1990 y 2010, reflexionar sobre las identidades nacionales implica, por fuerza, un marco interpretativo que no puede excluir a las personas que dejaron sus hogares para establecerse en otros países, casi siempre distantes.

El tremendo impacto de la crisis económica que paralizó las economías de muchos de los países a los que se dirigían esas migraciones afectó también a esos desplazamientos humanos: bruscamente disminuyeron las arribadas y se puso en marcha un proceso de retorno que, de momento, ha afectado a menos personas de las que preveían los Gobiernos que lo auspiciaron: en buena parte, por el fracaso de las expectativas de los primeros que volvieron a la tierra de la que habían partido.

Durante los últimos años, el insatisfactorio panorama laboral de países como España ha estimulado una emigración cualificada de mujeres y de hombres, poseedores de títulos académicos y conscientes de que no había la menor esperanza de empleo en el país donde nacieron y donde cursaron sus estudios.

El Gobierno español ha contribuido a ese éxodo, que empieza a revestir caracteres masivos, al recortar los presupuestos en investigación y en universidades. Los primeros resultados están a la vista: han disminuido las cifras de parados, para satisfacción del Ministerio de Desempleo, por la sencilla razón de que muchos de esos jóvenes talentos, habituales clientes de las oficinas de empleo, han dejado de engrosarlas, porque se han ido a otros países en los que esperan aplicar sus conocimientos.

La ceguera del Gobierno español le impide observar las consecuencias a largo plazo de esa sangría. Pero entre los políticos españoles no suele haber hombres de Estado, sólo maniobreros cuya única ambición es arrancar puñados de votos para ganar cargos de representación con que premiar a sus paniaguados.

La oferta política de los que gobiernan España es clarísima: pan para hoy y hambre para mañana.

La emigración de esos talentos –jóvenes y no tan jóvenes- merece una investigación a fondo, también desde la perspectiva de su adaptación a los países donde han recalado, algunos de ellos –como es el caso del Ecuador- desconocidos para la mayoría de los españoles hace veinte años.

Por eso el autor de estas líneas –español radicado en Quito- se propone abrir una línea de investigación, a partir de octubre, sobre el flujo migratorio de españoles al Ecuador, que durante el último lustro ha adquirido una inusitada intensidad. Con ese propósito, dentro de dos meses se abrirá un grupo de Facebook, que constituirá el primer paso para formar una red de connacionales que proporcione la base inicial para ese estudio.

Ruego, en fin, a quienes deseen involucrarse en este proyecto que lo comuniquen a través de comentarios a esta entrada del blog, o a la siguiente dirección de correo electrónico: ferrermuma@gmail.com


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El dictador no tiene quién le proteja

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Así titula Enrique Serbeto un reciente artículo sobre el inefable Teodoro Obiang, presidente de Guinea Ecuatorial, cuyas últimas peripecias en Madrid y en Bruselas forman parte de sus patéticos esfuerzos por obtener una mínima respetabilidad internacional. Y, sin embargo, Obiang sí tiene protectores, aunque nos pese.

Teodoro Obiang disfruta ahora —¡desde hace treinta y cinco años!— del control absoluto del país y de las riquezas del petróleo que produce, aunque sólo con dificultad logra ser admitido en los círculos diplomáticos.

Pero sí hay ocasionales gestos de complicidad de algunos Gobiernos –entre ellos, el de España-, como el que ha denunciado con valentía Juan Ramón Aranzadi, profesor de la Universidad Nacional de Educación a Distancia, en una carta abierta al Rector de esa institución

En esa misiva expresa “la perplejidad y la desolación que me ha suscitado la sorprendente noticia de que el Centro Asociado de la UNED en Bruselas ha invitado a Teodoro Obiang Nguema a impartir una conferencia en la sede que comparte en la capital belga y europea con el Instituto Cervantes”.

La denuncia de Aranzadi de poco sirvió. Y Obiang no sólo estuvo en el Cervantes, sino que asistió antes al funeral de Estado por el expresidente de Gobierno Adolfo Suárez, fallecido el pasado 23 de marzo.

Y, sin embargo, importa mucho difundir el mensaje digno y valiente de Aranzadi, avergonzado por esos gestos amistosos dispensados a quien ha tiranizado de una manera brutal a todo un pueblo durante más de tres décadas.

El recuerdo de las recepciones que mandatarios europeos dispensaron en su momento a Muamar al Gadafi debería haber impedido que se tropiece dos veces en la misma piedra (¿cuántos más tropezones habremos de soportar?). Ya se sabe: poderoso caballero es don Dinero.

Les dejo con la carta de Juan Ramón Aranzadi al Rector de la UNED.

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Le supongo conocedor de al menos una pequeña parte de la abundante documentación y bibliografía internacional que ofrecen un abrumador testimonio de que Teodoro Obiang Nguema, además de cómplice directo y ejecutor de una gran parte de los abominables crímenes por los que él mismo ejecutó –tras derrocarle- a su tío y anterior dictador, Macías Nguema, es uno de los tiranos del mundo con más intenso y dilatado historial de corrupción económica y sistemática violación de los Derechos Humanos.

Como usted sin duda conoce, son innumerables los informes de organismos internacionales de toda fiabilidad que acreditan año tras año, desde 1979 hasta hoy, que, al mismo tiempo que Obiang se ha convertido en uno de los hombres más ricos del mundo al apropiarse personalmente de la inmensa riqueza ‘nacional’ derivada de la explotación del petróleo, el país que domina y la población a la que somete ofrecen en todas las estadísticas internacionales los más altos índices de corrupción y los más bajos índices de educación, sanidad y nivel de vida de la población.

Por todo ello, no logro adivinar ninguna justificación posible o excusa válida para que la UNED le ofrezca desinteresadamente a Obiang la oportunidad publicitaria de maquillar y ‘legitimar’ su siniestra figura que supondrá sin duda, si llega a celebrarse, su conferencia en Bruselas. Conozco bien las dificultades financieras que para la permanencia de la UNED en Guinea están suponiendo los brutales recortes económicos en los presupuestos de la Cooperación Española y supongo que habrá quien piense que el dinero de Obiang es tan bueno como cualquier otro para ‘salvar’ la encomiable tarea educativa que la UNED realiza allí, pero no creo ser el único en pensar, entre los interesados por esa ‘salvación’ por uno u otro motivo, que no se debe pagar cualquier precio por ello: no se debe, por ejemplo, contribuir al maquillaje democrático y la legitimación internacional de un dictador corrupto.

Le ruego, por tanto, que reconsidere su desafortunada decisión (o la decisión de alguno de sus subordinados, si ése es el caso) y suspenda la anunciada conferencia de Obiang en el Centro de la UNED en Bruselas, ahorrándonos así al personal docente y administrativo de la UNED la vergüenza irreparable que supondría su celebración.