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Investigación en Ciencias Sociales y Humanidades


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Hamerly, Michael T., Bibliografía histórica del Ecuador

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The last bibliographic guide to Ecuadorian historiography was published in 1978. Since then a veritable explosion of library materials on the history of Ecuador has occurred. Literally thousands of new books, articles, and doctoral dissertations in the Humanities and Social Sciences, relating to the past of Ecuador in one way or another, have appeared and continue to appear. Yet coverage of these materials in specialized as well as instandard abstracts, bibliographies, and indexes has been less than satisfactory. In this regard it cannot be overemphasized that Ecuador is one of those countries for and in which bibliographic control had yet to be achieved as of the late 1990s, and, I suspect, still remains to be achieved.

Concurrent with the explosion of publications has been the internationalization of Ecuadorian studies. Although there had always been some interest in Ecuador elsewhere in the world, there did not used to be more than a few Ecuadorianists. The relative neglect of Ecuadorian studies outside of Ecuador, however, began to be rectified in the 1970s. By the1990s, there were dozens of professionally trained scholars, in the Humanities and Social Sciences, in the United States and Canada, in France, Germany, Great Britain, Spain,elsewhere in Europe, and in other Latin American countries, actively engaged in research and publishing on a wide variety of topics having to do with Ecuador.

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Alexandra Kennedy-Troya, Docentes maltratados

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El escrito que hoy acogemos en la Red de SAICSHU responde a las reivindicaciones de la Federación Nacional de Profesores Universitarios y Politécnicos del Ecuador, y traza un sombrío retrato del actual panorama de la educación superior en el Ecuador. El párrafo final contiene un listado de varias de las razones por las que el director de SAICSHU, autor de estas líneas introductorias, optó por presentar su renuncia en la universidad donde desempeñaba su trabajo, en la ciudad de Ibarra.

Basado en esa experiencia personal, quien suscribe estas líneas preliminares puede dar fe de la irresponsabilidad con que actúan algunos decanos, conscientes de que son inviolables, porque fueron puestos a dedo por quienes detentan el poder (“detentan” en el sentido literal de la expresión, que puede consultarse en el diccionario de la RAE).

Asimismo constato, por experiencia propia, la descarada discriminación en la asignación horaria y el matonismo con el que se trata de amedrentar a los pocos que no se resignan a la condición de borregos, con el cobarde recurso al cese injustificado y tendencioso de la contratación laboral.

En mi caso particular agregaré que, después de haber presentado mi renuncia (las razones de esa renuncia claman al cielo), el decano de la facultad de la universidad pública donde impartía docencia en la ciudad de Ibarra dejó de entregar el preceptivo informe sobre el desempeño de mi tarea investigadora, con el descarado objetivo de impedir por ese medio que pudiera tramitar mi liquidación. Lo asombroso del caso es que, a pesar de haber denunciado esos manejos al rector de la institución, el pequeño y cobarde matón se salió con la suya. El tiempo pondrá a cada uno en su sitio.

Y ahora les dejo con el muy interesante y sugerente artículo de Alexandra Kennedy-Troya.

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La ley Orgánica de Educación Superior (LOES) expedida en el 2012 tuvo un impacto inusitado en el mundo de las universidades públicas. Supuso la pérdida de su autonomía, la centralización del poder en una figura emblemática del correato –René Ramírez- y, entre otros, la capacidad de imponer a los rectores designados por el gobierno. A su vez estos nombrarían a los decanos de las facultades dotándoles de un poder claramente alineado a los designios y necesidades del gobierno en cuestión. Se dio inicio al sectarismo y en consecuencia a la corrupción como correlato del mismo. El sometimiento se hizo cada vez más notorio, paralelo a la inyección de petrodólares invertidos en educación.

[…]

A partir de la crisis petrolera agudizada en el 2016, los recortes a la educación pública son fortísimos. Se han detenido los concursos para plazas estables; algunos decanos contratan a amigos y parientes poco preparados; hay una discriminación perversa en la asignación horaria. La frustración que viven buenos profesores/investigadores, algunos de los cuales llevan 10 o más años esperando estabilidad laboral, es inhumana. Si no te allanas, el semestre que viene sorpresivamente no te contratan. Se han perdido colegas de gran valor y se ha dejado sin voz a los contratados, atemorizados de perder su espacio. El debilitamiento del entorno educativo y la precarización del trabajo son un hecho. Se ha perdido la confianza entre docentes y sus superiores, se incrementan los chismes y las sospechas.

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Albert Arnavat (dir.). Imbabura étnica, Ibarra, Editorial Universitaria Técnica del Norte, 2018.

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Manuel Ferrer, Así veo la Imbabura étnica.

Sin tiempo para reseñar este interesante libro dirigido por mi buen amigo Albert Arnavat, destaco las palabras de Michael Uzendoski, recogidas en el prólogo: el texto, ilustrado con mil hermosísimas fotografías, retrata “un mundo donde la diversidad forma parte de una nueva relacionalidad, no sólo entre humanos, sino entre humanos y la ecología”, un mundo donde encontramos diversas formas ontológicas de vivir y de pensar, “un mundo donde la cultura y la naturaleza se definen no por su separación sino por su interconexión social” (p. 12).

A ese optimismo ontológico de Uzendoski habría que contraponer la imagen de un mundo marcado por la cultura del simulacro, donde no faltan contradicciones; donde las aspiraciones desatendidas de la población afrodescendiente, tradicionalmente marginada, estallan en ocasiones de forma tumultuosa y violenta; donde los prejuicios de clase siguen imperando; donde la presencia del otro -el “venezolano”, por ejemplo- es advertida como una amenaza por los sectores sociales más conservadores, y donde la autocrítica -sería el caso de la misma entidad universitaria que avala la edición- brilla demasiadas veces por su ausencia.

Y, aunque pueda sonar a frivolidad, sería preciso añadir que no todas las mujeres de Imbabura -aunque sí la mayoría- son tan hermosas como las muchachas que aparecen fotografiadas en el texto que, en opinión de quien redacta estas líneas, adoptan poses de modelaje más propias de una revista de modas que de una publicación antropológica.

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Manuel Ferrer Muñoz. Carta abierta al presidente Lenin Moreno

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El presidente Lenin Moreno ha hablado. Por medio de un breve y conciso comunicado ha querido tranquilizar a los ecuatorianos, después de que el asesinato por su pareja de una joven embarazada haya desatado la furia incontrolada de gente que se siente amenazada por la presencia en Ibarra de muchos venezolanos que huyen de las precarias condiciones de vida en su país.

Moreno ha hablado, y ha abierto la caja de los truenos al establecer de modo temerario un vínculo directo entre la presencia en el país de venezolanos indocumentados y la muerte de una mujer a manos de su novio venezolano.

Ha anunciado la constitución de brigadas para controlar la situación legal de los inmigrantes de esa nacionalidad, no sólo en la frontera sino también en las calles y en los lugares de trabajo.

Ha prometido que se aplicará el peso de la ley a quienes “no hicieron nada ante la violencia, la injusticia y el ejercicio criminal del poder”. Pero tal vez no recuerde que hay un policía encarcelado y pendiente de juicio por haber causado la muerte de una persona que participaba en una violenta manifestación en Mascarilla. ¿Ignora el presidente Moreno que las fuerzas policiales carecen de la preparación y del equipo que se precisan para este tipo de intervenciones? ¿Cree que un solo policía va a exponer su vida y la de su familia en el enfrentamiento con un delincuente, conocedor de las consecuencias que pueden sobrevenirle si causa un daño físico al agresor? ¿Acaso no sabe que policías de Ibarra huyeron como conejos en el Parque Pedro Moncayo ante la violencia promovida por un hombre ayudado por dos mujeres?

El presidente Moreno ha desatado la xenofobia latente en un amplio sector de la población ecuatoriana, por su desmemoria histórica: ya ha olvidado que hace poco más de veinte años miles de ecuatorianos “invadieron” países como España, Italia y Estados Unidos, y que entre ellos hubo quienes cometieron delitos contra la propiedad y, lo que es peor, propagaron la violencia de género.

Cuando en diciembre de 2004, un ecuatoriano, que ya había acabado con la vida de ocho mujeres en su país, asesinó a una joven estudiante en Lérida (España), ¿hubiéramos tolerado la caza del ecuatoriano, el asalto a sus viviendas, el terror desencadenado en los barrios donde vivían, en represalia por ese crimen?

El presidente Moreno ha callado ante la brutal cacería de venezolanos que se llevó a cabo con total impunidad en las calles de Ibarra la misma noche del crimen. No ha tenido una sola palabra de conmiseración para las víctimas inocentes de una histeria desatada por sembradores de odio, por más que entre sus víctimas hubiera mujeres y niños, tan inocentes como la inmensa mayoría de los venezolanos varones que pululan por las calles de una ciudad que esa noche dejó de ser blanca para ensuciarse con las cobardes agresiones promovidas por gente enloquecida.

El presidente Moreno olvida que el crimen carece de nacionalidad y de etnia. La perversión es personal, no colectiva. No son “malos” los venezolanos, ni los gitanos, ni los españoles, ni los peruanos, ni los judíos. Repase los libros de historia y aprenderá que la noche de los cristales rotos costó la vida a casi cien judíos estigmatizados por el régimen nazi, y que decenas de miles fueron detenidos durante esas horas, para ser deportados horas después a campos de concentración. Eso ocurrió en noviembre de 1938, como prólogo al holocausto que se consumaría durante la Segunda Guerra Mundial.

Y, si la memoria le flaquea y no le alcanza para remontarse tan lejos, pregunte por los más de quince mil ecuatorianos que se instalaron en Venezuela durante la dictadura de Rodríguez Lara. ¿Todos ellos observaron buena conducta en todo momento y ninguno de ellos se topó con la justicia?

Por favor, presidente Moreno, rectifique, ofrezca disculpas públicas a la población y admita que se dejó arrebatar por un ciego apasionamiento. Y permítame un consejo: la misoginia no se cura con xenofobia.


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Alfonsina Andrade y Manuel Ferrer, “Educación superior: una visión crítica desde el Ecuador”

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En línea con algunas de las últimas publicaciones del blog, que analizan varios retos de la institución universitaria en el Ecuador, recomendamos la lectura de esta ponencia que sus autores presentaron en el II Congreso Universidad Ecuador. La universidad y la agenda 2035 para el desarrollo sostenible.

Los datos editoriales completos son:

Educación superior: una visión crítica desde el Ecuador”, en II Congreso Universidad Ecuador. La universidad y la agenda 2035 para el desarrollo sostenible, Otavalo, Universidad de Otavalo-Secretaría ejecutiva del Comité Organizador del 11º Congreso Internacional de Educación Superior “Universidad 2018”, Cuba- Coordinación zonal 1 y 2 Secretaría Nacional de Educación Superior, Ciencia y Tecnología, SENESCYT- Universidad Tecnológica Equinoccial, 2017, pp. 207-214.

La ponencia invita a una reflexión y una clarificación conceptual en torno a nociones que, en el actual contexto académico, se han convertido en claves de la política universitaria: excelencia, calidad, innovación, autonomía y responsabilidad social. Se atiende también al modo en que se concretan esos valores en las instituciones ecuatorianas de educación superior que, aun habiendo experimentado una mejoría indiscutible respecto al nivel en que se hallaban antes de la ‘Revolución Ciudadana’, siguen lastradas por defectos estructurales muy difíciles de remover: inexistencia de una cultura de investigación; sobrecarga de tareas docentes y administrativas que absorben casi toda la jornada laboral de los profesores; desconocimiento de las metodologías aplicables en las áreas de sus especialidades; desmotivación, pasividad y desmoralización de muchos profesores; subordinación de la meritocracia a controles administrativos asfixiantes y de dudosa eficacia….

Puede accederse al texto a través del siguiente enlace:

http://investigaciones.uotavalo.edu.ec/images/stories/pdfs/2018/01/MemoriasIICUE.pdf

Reiteramos la importancia que en ese contexto adquiere nuestra propuesta de asesoría en ciencias sociales y humanidades:

Arranca el Servicio de Asesoría para Investigadores en Ciencias Sociales y Humanidades (SAICSHU)

Novedades del Servicio de Asesoría para Investigadores en Ciencias Sociales y Humanidades

Redacción de ensayos científicos. Propuesta de lanzamiento del Servicio de Asesoría para Investigadores en Ciencias Sociales y Humanidades (SAICSHU)

 


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Del Teide a los Andes tras las huellas de Humboldt

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El canario Isidoro Sánchez y el hispano-peruano Manuel Méndez han emprendido un proyecto académico titulado “Tras las huellas de Humboldt”, que incluye una excursión al Chimborazo para redescubrir al naturalista y la esencia de su paso por tierras ecuatorianas, donde, al igual que en el Teide (Tenerife), descubrió la variedad de pisos climáticos del país andino.

El proyecto, explicó Méndez a Efe, busca “construir una ruta que destaque los valores culturales, paisajísticos y naturales que tiene Ecuador” pero, también, “descubrir a esas poblaciones (indígenas) que recibieron a Humboldt, tanto incas como preincaicas”.

Se trata de “retomar esas enseñanzas para que las poblaciones revaloricen ese patrimonio cultural y lo potencien”, añadió.

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José Manuel Castellano. ¿Sabemos historia de Ecuador?

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No estaría de más que los profesionales realizáramos una auto-indagación introspectiva sobre una serie de cuestiones iniciales: preguntémonos si realmente estamos fracasando como docentes en la creación de lazos y vínculos identitarios; ejercitémonos en una autocrítica sobre nuestra capacidad para trasladar y resaltar la transcendencia de la Historia y sus períodos en la configuración social actual; y predispongámonos a una profunda revisión sobre nuestros métodos y estrategias de enseñanza-aprendizaje.

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