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Investigación en Ciencias Sociales y Humanidades


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Christian Caicedo de la Serna. No hubo grito de independencia en Cali el 3 de julio de 1810

caicedo

En la Junta Extraordinaria del Cabildo de Cali del 3 de julio de 1810 –que a alguien le dio por llamar en algún momento, de Independencia de Santiago de Cali, lo cual es una barbaridad – se planteó que España estaba perdida ante “el próximo riesgo de ser esclavizada por el tirano Napoleón y reducida a su obediencia… En consecuencia, reflexionando los señores del presente congreso los males e irreparables daños que pueden venir a estos dominios… acordaron: Que se preste al Consejo de Regencia la debida obediencia como al Tribunal en que se ha depositado la soberanía… Se le preste por esta ciudad el juramento de obediencia y homenaje como a nuestro Rey y Señor Natural… siempre y cuando el Consejo de Regencia se mantenga en un punto de la Península libre de la dominación del Usurpador, haciendo guerra eterna, y sin permitir que de manera alguna se parta, divida, o enajene el señorío de nuestro cautivo Monarca. Que disuelto el Consejo de Regencia, se disuelvan nuestros vínculos y obligaciones, respecto a que abandonando la Península en manos del Tirano, se faltaría a una de las primeras obligaciones que impone la Ley Fundamental del Reino, que estableció los Consejos de Regencia, pues los señores que lo componen con todos los demás fieles españoles deben venir a estos Dominios y unidos perfectamente como sus naturales, de común acuerdo organizar un gobierno libre de los defectos que expresa el Consejo de Regencia, para que bajo su Dirección conspiremos todos a libertar a nuestro Rey del daño de nuestros enemigos y hagamos todo nuestro poder para que no sea despojado de estos reinos, dejando que se apoderen de ellos… Que viniendo de España los vasallos fieles, hagan un mismo cuerpo con nosotros, como que todos tenemos iguales obligaciones de religión, vasallaje y patriotismo, jurando conservar estos dominios y defenderlos a sangre y fuego para Fernando Séptimo y su familia, según el orden de sucesión señalado en las leyes… Que se pida al Virrey la convocación e instalación de una Junta Superior de Seguridad Pública en aquella capital, cuyo principal instituto sea la salud y conservación de la patria y de estos preciosos dominios para Fernando Séptimo y su familia…”

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Manuel Ferrer. La deshumanización del viaje

ovejas

Desplazarse en avión constituye una de las más desagradables pesadillas que puede vivir una persona a la que repugne el espíritu gregario.

Los pasajeros que arriban a los aeropuertos son conducidos y tratados como ovejas en el aprisco, sujetos a insoportables trámites, revisados y hurgados como delincuentes en potencia, humillados en cacheos indecorosos.

Si, además, la pasajera es mujer que viaja sola con un hijo menor de edad, y ha padecido la desgracia de recalar en el aeropuerto Alfonso Bonilla Aragón, de Cali, la situación se agrava hasta extremos preocupantes.

Allí se dan la mano la prepotencia y la cerrazón de los funcionarios de Migración con la grosería burda de los policías de Aduana. Si los primeros convierten en una epopeya el sencillo trámite de viajar sin la compañía del marido, con un niño a cargo que no ha alcanzado la mayoría de edad, los segundos no se quedan atrás y se atreven en su desvergüenza a insinuar con desparpajo, cuando revisan hasta los dulces del pequeño, que ¡la mamá puede estar traficando droga!

A esos desgraciados los sostenemos con nuestros impuestos, rellenamos sus estómagos insaciables con el fruto de nuestro trabajo, alimentamos su ridículo sentimiento de superioridad y su estúpida petulancia con largas horas de dedicación a nuestras exigentes actividades profesionales.

Es hora de que estos desaprensivos rindan cuentas, de que la ciudadanía exija el respeto que se le debe, de enseñarles que son nuestros servidores y no unos aprendices de déspotas acreedores de nuestro desprecio.

Nosotros hemos creado y alimentado a esos monstruos, y hemos de descubrir el modo de devolverlos a la condición humana o de acabar con ellos.

P. D.:

1) El cuadro que se ha trazado no reviste carácter universal. Un paso por el aeropuerto Adolfo Suárez, de Madrid-Barajas, permite constatar un panorama alentador, que contrasta con el descrito antes como el día dista de la noche.

2) La guinda: en un vuelo de Avianca, una pasajera indispuesta se negó a abandonar la nave cuando ésta se hallaba aún en pista, antes de iniciar la maniobra de despegue. El tiempo requerido para persuadirla de que se bajara –una hora- provocó que cientos de pasajeros perdieran sus conexiones aéreas en Madrid.


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Christian Caicedo de la Serna, El falso grito de independencia del 3 de julio de 1810 en Cali

independencia cali

El 30 de junio de 1810, se celebró Cabildo en Cali; en él, Joaquín de Caicedo y Cuero manifestó que hemos de conservar estos dominios para “Fernando, nuestro joven y cautivo Monarca, víctima de los hombres extraordinarios por sus maldades; el infame Godoy que lo entrega y el traidor Bonaparte que lo aprisiona… conservemos a Fernando unas ricas y hermosas posesiones, antes que el tirano por si o sus comisarios llegue a gustar sus dulzuras”.

[…]                            

El acta del Cabildo de Cali de 3 de julio de 1810, de manera absurda, ha sido declarada por historiadores como de Independencia de Cali, cuando es de fidelidad a Fernando VII, de prepararse a defender estas tierras para el Monarca Español y no dejar que el Usurpador Bonaparte se apodere de ellas, para lo cual los caleños están listos a luchar hasta derramar la última gota de sangre por defender la Patria Española. Decir lo contrario es magna ignorancia.

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