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Investigación en Ciencias Sociales y Humanidades


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Joel Ortega Juárez. Nadie nos quitó el bozal

no falle

Andrés Manuel López Obrador, presidente de los Estados Unidos Mexicanos, obtuvo un triunfo histórico: más de 30 millones votaron por sus propuestas en contra del viejo régimen.

Sin embargo, no se actúa en consecuencia con el compromiso de terminar con el neoliberalismo cuando se aplican rigurosamente algunos de sus dogmas principales: cero desequilibrio financiero, ninguna reforma fiscal progresiva. Hay recortes en salud, educación, cultura, ciencia, protección al medio ambiente y se despide a miles de trabajadores públicos, en su mayoría de ingresos bajos y contratados por honorarios.

Los programas asistenciales para jóvenes y ancianos no son suficientes para emprender una lucha contra la desigualdad. Se requiere una política de inversión en programas productivos en la ciudad y el campo que generen empleos y salarios dignos.

El neoliberalismo no se acaba por decreto presidencial.

Cambiar la política desastrosa del neoliberalismo implica enfrentarse a grupos poderosos de la oligarquía, no realizar alianzas con ella.

Se requiere librar una lucha contra los ‘valores’ del consumismo, el egoísmo, la mezquindad y demás basura ideológica del capitalismo.

El presidente Andrés Manuel López Obrador tiene el deber de respetar sus compromisos y de escuchar las voces críticas de tipo popular, sin descalificarlas y sin poner a todos en el mismo sitio que a sus opositores de derecha.

Presidente Andrés Manuel López Obrador, no falle.

No permita que se convierta la esperanza de millones en una nueva estafa.


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Un repaso a México de la mano de Joel Ortega Juárez

mexico

En algunas recientes entradas de este blog hemos aludido a situaciones intolerables que se registran en el mundo académico en países como España o Ecuador; y, por supuesto, la lista de países podría crecer de forma exponencial: bastaría que nuestros colaboradores y lectores facilitaran los materiales correspondientes, a los que daríamos inmediata salida.

Hoy queremos dar un repaso general a un gran país que, a pesar de las esperanzas que pudieron suscitarse en momentos puntuales de su historia, parece condenado a permanecer indefinidamente en el limbo de los que esperan en vano una redención que no llega. Y lo hacemos de la mano de Joel Ortega Juárez, un ‘militante libertario’ como él mismo se define, dirigente estudiantil en el movimiento de 1968, muy crítico con los principios ideológicos que sustentaron la supremacía del Partido Revolucionario Institucional durante largos decenios y que, con ligeros cambios estéticos, siguen sosteniendo los pilares del Estado mexicano, cuya inestabilidad y frágil equilibrio tienen mucho que ver con la supervivencia de la “Presidencia Imperial” y con las acentuadísimas diferencias sociales generadoras de flagrantes injusticias. En palabras de Ortega Juárez, la desigualdad en que se basan esos contrastes desequilibradores “no es un asunto accesorio ni se debe a la corrupción”.

Antes de ceder la pluma a Ortega Juárez, extendemos una invitación a colegas mexicanos que deseen compartir con nuestros lectores su percepción sobre el México contemporáneo y su valoración sobre la gestión presidencial de Andrés Manuel López Obrador, cuya llegada al poder tantas ilusiones despertó y que, como es casi habitual, no logra colmar las aspiraciones de quienes lo auparon a una Presidencia cuyo ejercicio sigue pareciendo “imperial” a sus críticos.

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“Hace casi veinte años publiqué mi primer artículo en Milenio. Era en torno a la huelga de la UNAM, entonces tenía una plana entera, como muchos otros. No había aún tanto peso de la imagen tanto en la prensa nacional como la internacional. Mis comentarios abordaron múltiples temáticas. He tratado de hacerlo desde la óptica de un militante libertario que ha luchado por cambiar la sociedad capitalista de raíz.

“Siempre he considerado que en México es fundamental vencer a la ideología dominante, la cultura, la práctica, las costumbres que mantuvieron al PRI durante varios decenios y que está presente en el actual gobierno de la llamada cuarta transformación. Esa ideología narcotizó a una inmensa parte de la sociedad y paradójicamente, basada en ella, se produjo el fenómeno insólito del 1 de julio de 2018.

“Continuaré combatiendo esa ideología, a su Estado y al gobierno actual. No callaré. La libertad es una causa fundamental de la humanidad. Sin ella no puede vivir el ser humano. Único ser vivo de esta galaxia que tiene la facultad de pensar. No somos hormigas o abejas. Por la falta de libertad se derrumbó el socialismo realmente existente”.

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