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Investigación en Ciencias Sociales y Humanidades


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Coronavirus en Brasil: 7 errores que llevaron a Brasil a la crítica situación actual

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De acuerdo con cifras recientes, Brasil se convirtió en el cuarto país con más casos registrados de coronavirus del mundo (241.000) y el sexto con más muertes (16.118), hasta el 17 de mayo.

No obstante, expertos de la salud advierten que el número total de infecciones confirmadas podría ser mucho más alto que las cifras oficiales, debido a la falta de pruebas realizadas a la población.

Varias regiones del país han entrado en una situación crítica, con los sistemas de salud al borde del colapso por el creciente número de pacientes y la escasez de medios.

[…]

Juliana Gragnani, de BBC News Brasil, consultó con cinco expertos en salud para poder entender cuáles fueron los errores cometidos y por qué el confinamiento obligatorio podría ser la mejor opción para algunas de las regiones del país.

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Sayōnara, Xi: Japão inicia ‘êxodo industrial em massa’ da China

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O primeiro-ministro japonês, Shinzo Abe, propôs “construir uma economia menos dependente de um país, a China, para que o país possa evitar melhor as interrupções da cadeia de suprimentos”, informou a Nikkei Asia Review.

A proposta desencadeou um debate acalorado no mundo político chinês.

Os planos causaram arrepios no Partido Comunista Chinês, à medida que mais economias do mundo estão prontas para seguir o exemplo japonês. Reino Unido, UE e Estados Unidos podem seguir o exemplo.

Em Pequim, diz-se que os figurões do Partido Comunista Chinês (PCCh) estão em pânico.

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Manuel Ferrer. Impulsamos la formación online sin estereotipos ni anteojeras

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El pasado 11 de mayo informamos de la puesta en marcha de un servicio de asesoría online para la redacción de textos científicos.

Las numerosas consultas recibidas desde entonces nos han animado a publicar esta breve entrevista, grabada hace unos meses, en la que el director de SAICSHU hace una exposición de cuál es el espíritu de esta iniciativa, cuya importancia se ha visto acrecentada a raíz de la pandemia del coronavirus.

Persuadidos de las ventajas de una formación genuinamente personalizada, libre de corsés académicos, les invitamos a escuchar ese breve mensaje de esperanza, que quiere abrir puertas para tutorías online: https://www.youtube.com/watch?v=QYZfZBzFpxo&t=9s.

Por favor, si desean solicitar información particularizada, diríjanse a la opción Contacto del blog o escriban a la dirección de correo ferrermuma@gmail.com.


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Amazonía brasileña perdió 1.202 kilómetros cuadrados entre enero y abril del 2020

amazonía

Pese a la pandemia del coronavirus, que ha motivado paralización de actividades, así como medidas de confinamiento, la selva brasileña ha registrado un grave retroceso a causa de la deforestación.

De acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Investigación Espacial (INPE), el área de deforestación en abril fue un 64% más alta que en el mismo mes del año pasado. En ese mes se destruyeron 405,6 kilómetros cuadrados de selva.

En lo que va del año, desde enero hasta abril, la Amazonía de Brasil perdió 1.202 kilómetros cuadrados, es decir 55% más que el 2019.

Esto sería causado por la operación de madereros y mineros ilegales lo que está comprometiendo la extensión de este espacio. Ante esta situación, el gobierno brasileño dispuso el envío de soldados a este territorio, y el presidente, Jair Bolsonaro, firmó un decreto que autoriza a emprender acciones preventivas y restrictivas contra la deforestación ilegal y los incendios forestales.

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Rolando Herrera. En México prevén 12 millones de pobres extras

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La contracción económica que ya está generando la pandemia del Covid-19 incorporará a 12.2 millones de mexicanos a la pobreza si la Administración de Andrés Manuel López Obrador no lo impide, advirtió Miguel Székely, director del Centro de Estudios Educativos y Sociales (CEES).

En una investigación desarrollada en conjunto con Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI) se sostiene que este aumento masivo de la precariedad económica puede evitarse con la implementación de cinco programas que tendrían un costo de 159 mil millones de pesos, que representan apenas el 0.66 por ciento del PIB.

México, pese a ser la segunda economía de Latinoamérica, indicó Székely, es el país de la región que menos acciones de amortiguamiento ha anunciado.

Székely, quien fue subsecretario de Sedesol (2002-2006) y subsecretario de la SEP (2006-2010), elaboró un estudio para determinar cuál será la población afectada y qué medidas se pueden adoptar para aminorar el efecto.

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Jacqueline Murillo. Miserere para exorcizar la pandemia

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Ahora, cuando nos sentimos más vulnerables, alzamos la mirada para reconocer que vivíamos en una burbuja. Nos creíamos blindados porque pensábamos que teníamos cierta protección, cierta estabilidad, y eso nos permitía respirar relativamente tranquilos, del todo ajenos a las tragedias que se vivían en otros países. Pero como en aquella pintura de Poussin, Et in Arcadia Ego -una de las obras más representativas del barroco, e incluso de la historia (lo dicen los expertos en arte)-, en ese lugar idílico, en esa Arcadia, esos pastores han descubierto que la muerte también está presente en el paraíso.

Recuerdo la portada románica de la catedral de Jaca: “Cristo no perdona el pecado, pero sí al pecador”. Cabría deducir de ahí que desde nuestro nacimiento ya estamos condenados, y ante eso, nada que hacer.

Incluso, veíamos algunas imágenes de África y de otros continentes que nos resultaban un tanto lejanas, y que ahora se han colado entre nosotros. No conocemos con certeza el mensaje de esos Heraldos negros, de esos Bárbaros Atilas del poema de Vallejo, pero lo cierto es que sentimos una especie de latencia que nos pone a reflexionar sobre nuestra fragilidad ante un sistema de salud tan precario como el de Colombia. Me refiero no solo a la salud pública: también “se cuecen habas” en los servicios de salud privada, que están supeditados al monto que paga el usuario. En ningún caso el Estado se encarga de proteger la vida del ciudadano.

De otro lado, atrás han quedado las pompas fúnebres, el rutilante desfile de limosinas y los rituales religiosos tan costosos para asegurar un sepelio como debe ser, acorde con el estrato del fallecido. El negocio de los seguros funerarios también ha sido muy lucrativo. Basta ver ahora las fosas comunes, los cajones en fila para ser sepultados por la máquina que los condenará al silencio eterno: todo queda allí completamente finiquitado y sin los rituales pagados en cómodas cuotas a lo largo de muchos años. La pandemia no da espera para los servicios luctuosos y es mejor evitar cualquier contagio en estos tiempos en los que algunos oportunistas religiosos de oficio hablan de las trompetas que anuncian el apocalipsis o el final de los tiempos: como si el tiempo tuviera un principio y un final. O si no, pregúntenles a los físicos relativistas, acólitos de Einstein, que son diestros en la materia.

El sistema de salud en Colombia es una trinidad compuesta por el Gobierno, que tiene la dirección y el control a través del Ministerio de Salud y Protección Social, las entidades promotoras de salud (EPD) y las administradoras de riesgos laborales (ARL).  Ya es claro para todos que el CoVid nos cogió con los calzones abajo, y el ítem de la salud se encontraba en cuidados paliativos; sin embargo, los planes de contingencia empezaron a dinamizarse con el confinamiento obligatorio, que fue un recurso utilizado para frenar un poco el contagio y preparar los hospitales y centros especializados y/o improvisados para recibir a tantísimos posibles contagiados. A dos días de restablecerse paulatinamente las tres franjas de la economía en Bogotá, las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) ya se encontraban con el 80% de su capacidad, y en el caso concreto de una clínica situada en el sector de Suba, uno de los más poblados de la capital, hubo que cerrar la UCI de neonatales por contagio de los médicos y del personal asistencial que, por la promiscuidad laboral, trabajan hasta en tres lugares para solventar el sustento familiar.

No había sido capaz de abordar la ausencia temprana de un ser querido, pero también es lamentable reconocer que la burocracia del sistema hace lo propio, y el torbellino de trámites en las diferentes dependencias descoordinadas prolonga la agonía de un paciente oncológico. Algunos especialistas terminan sus contratos, y entonces el paciente vuelve a empezar desde cero; las intermitencias en los cuidados y la falta de coordinación en las unidades especializadas contribuyen a dilatar la atención que merece la persona. A veces los laboratorios no entregan los resultados a tiempo; el servicio de Internet funciona en ocasiones con intermitencia; el patólogo de turno no siempre recibe las pruebas en el tiempo necesario para direccionar el caso; el laboratorio no alcanzó quizá a grabar las pruebas, y los insumos para las quimioterapias tardan más de lo esperado. El tráfico de desconciertos es una espiral en crescendo que va en contravía ante la acuciosa necesidad de saber cómo salieron los exámenes para corroborar que efectivamente vamos por el camino correcto o si se ha producido alguna falla en el tratamiento. Esa constelación de errores puede llegar a ser tan desgastadora como la misma enfermedad que se agazapa en un cuerpo cada vez más exiguo e indefenso.  De alguna forma mi amiga partió como consecuencia de estas penurias; y esto ocurrió antes de la pandemia: de lo contrario, el drama hubiera sido más desgarrador.

Parecería que aquella inscripción de la portada de la catedral de Jaca cobra actualidad cuando los colombianos se ven forzados a acudir a un sistema de salud tan poco eficiente, y terminan ofrendando sus vidas como víctimas silenciosas. Pero ustedes dirán que desde que nacimos ya tenemos la impronta de la muerte: elemental, mi querido Watson, lo que no es normal es que una persona no pueda tener una asistencia digna y termine convirtiéndose en la sustitución sacrificial de que hablaba Girard, pues, de hecho, como decía el maestro, el sacrificio es “una violencia sin riesgo de venganza”.

Colofón: por cierto, hace unos días en Colombia nombraron a Jorge Rodrigo Tovar como el nuevo coordinador de víctimas del Ministerio del Interior. Tovar es hijo de “Jorge 40”, reconocido exparamilitar que purga pena en EE. UU. por narcotráfico y tiene en su haber más de 600 casos criminales.


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Tratamientos contra el coronavirus: ¿ser o no ser?

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Recogemos aquí tres testimonios discrepantes de cómo la estrategia para enfrentar el coronavirus está sujeta a debate y es objeto de juicios contradictorios.

Lo grave es que el accionar de los Gobiernos implica la adopción coercitiva de instrumentos susceptibles de estar equivocados, como se deduce de las opiniones contrapuestas de los especialistas.

En SAICSHU no nos corresponde la indagación médica, que resulta ajena a nuestro propósito, pero sí podemos observar esas contradicciones y las políticas adoptadas por los diversos gobiernos, algunas de ellas manifiestamente desafiantes a un régimen de libertades.

Así, la irlandesa Dolores Cahill, de brillantísima trayectoria académica y científica en el mundo de la inmunología y de la biología molecular, en una reciente entrevista, pone bajo sospecha la imposición de la mascarilla y del confinamiento, y revela la falta de fundamento científico de muchas políticas observadas por gobiernos de muchos países, incluido el distanciamiento social; al tiempo que, llamativamente, recomienda la hidroxicloroquina como el tratamiento más eficaz.

Por contraste, un estudio sobre la cloroquina y su derivado, la hidroxicloroquina, basado en la observación de 96.000 pacientes en 671 hospitales, revela que esos fármacos no proporcionan ningún beneficio a infectados hospitalizados, y que pueden aumentar el riesgo de problemas cardíacos serios y provocar un mayor riesgo de muerte. No obstante, y aunque estadísticamente los resultados sean válidos, los médicos no aseguran que los peores resultados vistos en pacientes que tomaban cloroquina o su derivado se deban a esos fármacos y no a otro factor que se les haya podido escapar.

Finalmente, Didier Raoult, un destacado virólogo francés, asesor del Gobierno francés considerado como el gran apóstol de la cloroquina, considera un error el confinamiento total,  y recomienda seguir el ejemplo de Corea; es decir, “multiplicar las pruebas, tratar a los afectados y aislar solo a las personas que den positivo”. “Estamos en el siglo XXI. Lo que se debe hacer con las enfermedades infecciosas es detectarlas, confinar a las personas que son contagiosas y reducir el tiempo durante el que lo son”.

El debate está en marcha, y, puesto que hay tanto en juego, hace falta que los científicos se ejerciten en la humildad y consideren que sus conclusiones -parciales, por la simple razón de que vivimos en plena crisis del coronavirus- son falibles. La ciencia nunca debe adoctrinar, sino investigar y proponer explicaciones racionales. Con mayor motivo, los gobiernos deben rehuir la instrumentalización de la enfermedad con fines partidistas y adoptar líneas de actuación flexibles, coherentes y fáciles de observar.

Las pantomimas que a los españoles ha brindado la gestión de la crisis por el actual Gobierno, sumido en el caos, en casuísticas interminables y en perpetuas contradicciones, constituyen un ejemplo apodíctico de lo que hay que evitar.