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Investigación en Ciencias Sociales y Humanidades


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Manuel Ferrer Muñoz. El cerco a la libertad en el mundo de los analfabetos

Durante la pasada pandemia tocamos fondo. Los gobiernos de los diversos países abusaron a su antojo del margen de acción que les habían concedido las urnas, restringieron las libertades y los derechos individuales, y aprovecharon para estrechar el cerco a las conciencias ciudadanas e impedir así que su obediencia rendida se dejara seducir por tentaciones libertarias.

Si, pasado el tiempo, los tribunales encargados de velar por la salvaguarda de los principios asentados en las constituciones condenaron aquellas restricciones de derechos, anulando los decretos que habían implantado estados de alarma o regímenes de excepción, las condenas quedaron en brindis al sol que apenas generaron una pequeña incomodidad a los que durante meses y de un modo arbitrario se habían hecho dueños y señores de las vidas de hombres y mujeres. Se había impedido de modo estruendoso el control parlamentario, que impide a los gobiernos actuar sin el contrapeso del Poder Legislativo. Y no pasó nada. El precedente es de una gravedad inquietante y, sin embargo, no se ha registrado la alarma social que cabía esperar.

Se ha avanzado con decisión y pleno éxito hacia el mundo feliz que vaticinó Huxley y que también había predicho Orwell. Huxley alumbró una utopía cuyo advenimiento consideraba inminente, en la que la técnica y el progreso científico servirían a los estados para establecer medios de dominación que acabarían por hacer innecesarios los garrotes y los calabozos. Huxley estaba convencido de que los sofisticados sistemas de persuasión, impuestos desde arriba para sujetar las conciencias individuales, conseguirían que la gente amara la servidumbre. Y, tal vez por primera vez en la historia, todo parece indicar que esas ensoñaciones utópicas han ido realizándose de manera cabal.

Domesticadas las conciencias, todo lo demás viene dado por añadidura. Y estamos asistiendo al inaudito espectáculo de poblaciones enteras satisfechas con el yugo que les ha sido impuesto por los amos del poder. De la rebelión de las masas de Ortega y Gasset no queda ni el más remoto recuerdo.

No resulta difícil identificar el camino que ha permitido alcanzar una meta que podía resultarnos inimaginable hace unos cuantos años. Todo pasa por la apropiación de la enseñanza por los estados nacionales, iniciada ya en el siglo XIX, cuando desplazan a la Iglesia, que tradicionalmente había asumido ese cometido, con la no disimulada intención de formar a ciudadanos conscientes de sus deberes hacia la patria. La proliferación, durante un tiempo, de catecismos constitucionales -que en España irrumpen a partir de 1812, cuando se promulga la primera constitución-, es una evidencia clarísima de cómo el Estado pretende suplantar a la Iglesia en el diseño de un sistema de valores indiscutibles a los que debería prestarse una obediencia rendida: quien no acepte y respete esos ‘dogmas políticos’ se convertirá en un apestado que debe ser anatematizado y separado del cuerpo social.

Si la transformación del ‘súbdito’ en ‘ciudadano’, tal vez el logro más importante de la Revolución Francesa, parecía el preludio de una nueva era en que la libertad presidiría la vida política, pronto se evidenció que la buena salud de los estados nacionales requería ciudadanos sumisos y devotos, que delegaran sus derechos en un cuerpo de sesudos representantes que velarían por sus intereses y que les ahorrarían preocupaciones. La nueva élite política, cada vez más profesionalizada, acabó por mutarse en el remedo de la vieja aristocracia y fue arrinconando al pueblo, relegándolo al papel de devota claque, dispuesta siempre a aplaudir la acción de sus representantes… al menos mientras sus mentes no se vieran contaminadas por el ejercicio de pensar por propia cuenta. Y ahí radicaba el peligro que amenazaba potencialmente la estabilidad de las nuevas instituciones: era preciso castrar el intelecto de los ciudadanos, por el bien de la sociedad. Y dicho, y hecho.

Para prevenir los extravíos de intelectos pensantes, los nuevos aristócratas, celosos de la preservación de sus disimulados privilegios, fueron estableciendo un férreo control del sistema educativo que les permitiera adoctrinar a ciudadanos dóciles, incapaces de pensar por sí mismos, simples repetidores de consignas. Por eso, la educación debía ser arrebatada a la familia mediante una hábil prestidigitación que la encomendara a instituciones controladas por el Estado, desde las cuales se velaría por el libre desarrollo de la personalidad y de las capacidades de los alumnos, y por la formación de ciudadanos responsables: palabras grandilocuentes cuya operatividad se ve desmentida por los resultados con lamentable frecuencia. De ahí a la ‘escolarización’ obligatoria no iba más que un paso.

El caso del Reino de España es emblemático de cuanto venimos exponiendo. Si bien la Constitución reconoce el derecho a la educación, no establece el deber de la escolarización, que sí ha sido recogido en las leyes orgánicas de la educación. Y no deja de ser paradójico el contraste entre los bochornosos resultados del sistema educativo español, desacreditado una y otra vez por las instancias evaluadoras supranacionales, y la machacona vigilancia ejercida para que nadie se atreva a educar a sus hijos al margen del sistema: unos controles que adoptan tintes de auténtico terrorismo psicológico, que no excluye la denuncia anónima, como hemos podido constatar en nuestras propias carnes quienes apostamos por la educación en casa. El único argumento esgrimido por las instancias oficiales encargadas de cazar a los que osaron educar a sus hijos por cuenta propia es la cansina reiteración de que así lo dispone la ley: y retarla es un mal ejemplo para los hijos y un desafío irresponsable que podría derivar en la pérdida de la patria potestad.

Así, pues, acudamos a la escuela, reeduquémonos quienes habíamos apostado erróneamente por un régimen de libertad de pensamiento, aprendamos que el festín de las libertades ya terminó y que, por si no nos habíamos enterado, hace ya tiempo que empezó un prolongado ayuno de ideas, amorosamente diseñado por nuestros representantes políticos para que, con la práctica de esa dieta, alcancemos el suficiente grado de estupidez que nos asegure la plena felicidad. Y delatemos a los individuos asociales que osan poner en tela de juicio las sabias leyes que emanan del talento y la abnegación de los dignos y mal pagados depositarios de la soberanía, cuyos nombres deberíamos reproducir con letras de oro en los muros de nuestras ciudades, en esos templos del saber que son las escuelas, en los recintos carcelarios donde más de uno de esos conspicuos legisladores debería ser resguardado durante muchos años… siquiera sea para que dejen de insultarse entre sí y de vomitar procacidades.

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Manuel Ferrer Muñoz. El mejor piropo que haya recibido nunca

Al parecer, ha llegado el momento largamente esperado de que los hombres empecemos a recibir piropos de las mujeres.

El que sigue, que me ha hecho llegar una querida amiga, miembro del Club de Escritura que dirijo desde hace casi dos años, constituye uno de esos argumentos que animan a seguir en la pelea diaria y a reforzar la autoestima: “A ti te dejaría el lápiz con los ojos cerrados”. Sin embargo, el piropo me emplaza en una difícil tesitura: si acometo la empresa, cuya ejecución sopeso desde hace tiempo, de escribir una autobiografía, ¿quién me dirigirá unas palabras tan motivadoras?


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Ismael Arana. El Partido Comunista de China reescribe su historia

La utilización de la historia y su manipulación con fines torpemente partidistas no es sólo ocurrencia del actual Gobierno de España o de los independentistas catalanes que abogan por la recuperación de una trayectoria nacional independiente que nunca existió.

Unos y otros, ambos aprendices de brujos, tal vez hayan acudido a las fuentes de donde brota la más genuina mistificación, para abrevar directamente en ellas. Y es que el funambulismo del Partido Comunista de China es de tal envergadura que sus grotescas revisiones del pasado resultan difícilmente superables. Los extractos de este artículo de Ismael Arana arrojan luz sobre el cinismo y la desfachatez del que tal vez sea el más impúdico de los sistemas de gobierno de los tiempos que vivimos.

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La segunda, de 1981, llegó poco después del fin de la Revolución Cultural y con Deng Xiaoping ya al mando. El documento finiquitó el periodo de Mao juzgando que su liderazgo fue “un 70% acertado y un 30% erróneo” y sentó las bases para la era de la “reforma y apertura” que catapultó la economía china en las siguientes décadas.

El contenido de esta tercera resolución todavía se desconoce y tan solo se hará público una vez concluya el cónclave. Aún así, todo apunta a que no contemplará una revisión crítica del pasado, sino que más bien se centrará en resaltar los logros del partido bajo la batuta de Xi -lucha contra la corrupción, fin de la pobreza extrema- y apuntalará el consenso en torno a la necesidad de su continuidad al frente de la nación.

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Manuel Ferrer Muñoz. Hay vida más allá de la academia

En una entrada anterior recogimos la primera versión de este texto que ahora se publica en La Clave.

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Hace tres años, la Mtra. Jacqueline Murillo Garnica sintió la necesidad “de ejercitar la escritura y, con ella, la narrativa de los días, de las emociones, de los sentires”, y a la vez quiso asumir el compromiso de potenciar la capacidad escritural de un grupo de estudiantes del Recinto Juan Vicente Moscoso de San Pedro de Macorís, del Instituto Superior de Formación Docente Salomé Ureña (República Dominicana).

Por iniciativa propia, y sin apoyos institucionales, Jacqueline Murillo puso en marcha un Semillero de Escrituras Creativas que, tras un perseverante esfuerzo de tres años, culminó recientemente en un libro publicado por la Editorial Centro de Estudios Sociales de América Latina. Concluyó así una travesía literaria que “recorrió la geografía dominicana, reproduciendo el sentir del pueblo dominicano, replicando el sabor de los primeros amores, hasta lograr que eros y thanatos dialog[aran] al unísono”.

Por las mismas fechas en que arrancaba aquel semillero, el autor de este texto acometía un reto profesional de envergadura: hastiado de la mezquindad de una institución universitaria en que laboraba, en la ciudad de Ibarra (Ecuador), presentó su renuncia como docente-investigador de ese centro, y promovió un Servicio de Asesoría sobre Investigación en Ciencias Sociales y Humanidades, que creció y se consolidó libre de corsés académicos y de la rígida y empobrecedora maquinaria burocrática que ahoga el espíritu de la vieja y noble institución universitaria. Con el tiempo, ese blog, que ha calado entre usuarios de los cinco continentes y atraído miles de consultas, se vio complementado por una Asociación civil, Somos Axarquía, que, desde su modestia, formuló el propósito de rescatar y potenciar el patrimonio cultural y artístico de esa peculiarísima comarca de la provincia de Málaga (España).

El pasado sábado, 23 de octubre de 2021, arrancó formalmente un proyecto conjunto, impulsado por Jacqueline Murillo y Manuel Ferrer, quienes desde la publicación del libro Travesías urbanas de la Mtra. Murillo han mantenido una estrecha colaboración. Se trata de un libro de cuentos, que se titulará De perros y gatos, en el que participarán socios del Club de Escritura Creativa de Somos Axarquía y el grupo de estudiantes universitarios de República Dominicana que ha venido trabajando en el Semillero de Escrituras Creativas.

El texto, cuya publicación se prevé para mediados del próximo año, se verá enriquecido por ilustraciones de niños dominicanos y españoles, que plasmarán en imágenes su visión de los gatos y perros que protagonizan estos divertidos relatos de ficción.

No diríamos la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad, si omitiéramos la mención de la Editorial Centro de Estudios Sociales de América Latina, que, impulsada a fines de 2018 por el Dr. José Manuel Castellano, está contribuyendo de una manera ejemplar a compartir y democratizar el conocimiento y a apoyar decididamente a los jóvenes en su proceso de crecimiento intelectual, desde la perspectiva de una visión comunitaria. La Editorial no mercadea con los libros, ni con los autores, ni con los lectores, y facilita una plataforma espléndida para la edición de textos en formato virtual, accesibles sin costo alguno desde cualquier parte del mundo. Por cierto, José Manuel Castellano labora en una institución universitaria ecuatoriana, pero emprendió este proyecto editorial por iniciativa propia y con sus propios y exclusivos recursos.

Amigos lectores, la conclusión que se desprende es inequívoca: ¡hay vida más allá de la academia! Aunque tal vez sea más certero afirmar que (¿lamentablemente?) ¡la vida empieza más allá de la academia!


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Borja Rama. López Obrador y su cruzada contra los símbolos españoles

Claudia Sheinbaum, gobernadora de la Ciudad de México, y la favorita del presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO), aprovechó justo después del Día de la Hispanidad para anunciar que el emblemático monumento de Colón será sustituido por una réplica de una estatua prehispánica, denominada ‘La joven de Amajac’, de seis metros de altura, elegida entre 5.000 mujeres indígenas del país mesoamericano. La estatua de Colón ya había sido retirada el año pasado bajo la excusa de conservación del conjunto histórico de mayor antigüedad de todo el Paseo de la Reforma, en Ciudad de México.

El fin es «reivindicar la grandeza de México a través de sus culturas originarias» para hacer «justicia», ha declarado la mano derecha de AMLO. La pieza escultórica, cuyo original mide dos metros, fue descubierta el 1 de enero de este mismo año en Veracruz y se encuentra expuesta en el Museo Nacional de Antropología. En palabras de la dirigente con este emplazamiento se pretende destacar el papel de la mujer indígena que padecen un 70% la pobreza que alcanza un 80% en las localidades de menos de 2.500 habitantes.

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Enrique Krauze. El gobierno populista de México busca un enemigo externo para llamar la atención

Destacamos esta magnífica entrevista de Ana Alonso a Enrique Krauze, uno de los intelectuales latinoamericanos más influyentes y admirados: historiador, ingeniero, ensayista y empresario, es autor de más de una veintena de obras como Biografía del poderRedentoresSiglo de CaudillosLa presidencia imperialproductor de documentales como Chávez. El pueblo soy yo, y alma mater de la revista Letras Libres

Entresacamos a continuación algunos pasajes de la entrevista alusivos a las opiniones de López Obrador sobre la conquista española: opiniones muy controvertidas, que ya recogimos y analizamos en entrada anterior del blog.

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 «En parte es natural que se levanten pasiones en el quinto centenario pero también hay algo artificial, creado por el gobierno populista, que busca un enemigo externo para llamar la atención. Y se ha querido hacer con España para que pida perdón. Esto no responde a una exigencia de la gente».

Según el historiador, «el pueblo mexicano tiene una relación sana y buena con España, como España con México. Desde la transición para acá se ha fortalecido la relación. Pero los gobiernos utilizan la polarización, azuzan contra enemigos externos. Traer políticamente el caso la conquista al siglo XXI es un abuso de la historia».

Acceso al texto íntegro de la entrevista en formato original


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Mélanie Ibáñez. Seguimos siendo culpables

La historiadora Mélanie Ibáñez publica Seguimos siendo culpables. La Ley de Responsabilidades Políticas contra las mujeres en Valencia (1939-1948), editado por Publicacions de la Universitat de València.

La obra, basada en la tesis doctoral de la historiadora, traza el andamiaje de la represión económica del franquismo centrándose en las mujeres republicanas de Valencia con menos recursos. «Hubo un especial ensañamiento», asegura Ibáñez, quien señala en su libro: «Las mujeres fueron en muchos casos las víctimas principales de acciones como los saqueos, al encontrarse los varones de la familia huidos o detenidos». La ley de responsabilidades políticas fue aprobada el 9 de febrero de 1939 como «culminación de la judicialización del expolio que se venía produciendo desde los primeros momentos del golpe de Estado».

La investigadora ha seguido la línea de los estudios sobre género en materia de represión franquista en el País Valenciano iniciada por las historiadoras Ana Aguado, autora del prólogo, o Vicenta Verdugo. «Normalmente, cuando se habla de responsabilidades políticas, los estudios han tomado como colectivos de referencia a las autoridades republicanas, generalmente hombres», explica Ibáñez, quien sostiene que con el estudio del caso de las mujeres se entiende mejor la complejidad del fenómeno represivo.

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