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Investigación en Ciencias Sociales y Humanidades


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Pedro Fernández Barbadillo. Guernica, la mentira que nunca muere

El dicho popular sostiene que las mentiras «tienen las patas cortas». Será en la vida cotidiana, porque en la universitaria las mentiras avanzan con grandes zancadas. Los españoles lo podemos comprobar si nos acercamos al consenso de los historiadores sobre la II República, la Guerra Civil y el régimen franquista.

El «Y punto» de Viñas como argumento

Un ejemplo es la fabulación de que el general Franco hizo matar al gobernador militar de Las Palmas, general Amado Balmes, para dejar Santa Cruz de Tenerife y poder subir al avión que le trasladó a Marruecos. Según el fabulador, el catedrático Ángel Viñas, esa muerte accidental «¡es un asesinato con premeditación y alevosía. Y punto!». Un historiador aficionadoMoisés Domínguez, ha demostrado que la narración no pasa de ser una novela, y encima poco verosímil, ya que ha encontrado hasta la autopsia que se realizó a Balmes. Pero la academia sigue difundiendo la fábula. El único profesor que yo sepa se ha atrevido a señalar al rey desnudo ha sido Stanley Payne en su El camino al 18 de julio.

Un cínico —o quizás un realista—, afirmaba que en la universidad se producía la sustitución de las teorías o los paradigmas desfasados por otros nuevos sólo cuando los viejos que habían elaborado los primeros y se negaban a aceptar las novedades se jubilaban o se morían. Yo aceptaría la afirmación anterior si hubiera esa sustitución de teorías, pero es que los años pasan y vemos que, en este caso, las mentiras se mantienen, incluso engordan. Bien lo sabía el militar, ingeniero e historiador Jesús María Salas Larrazábal, fallecido el 29 de marzo, que, junto con el periodista Vicente Talón, introdujo racionalidad y hechos en el episodio más manipulado de la guerra civil española: el bombardeo de Guernica, realizado el lunes 26 de abril de 1937 por las aviaciones de Italia y Alemania.

Talón reveló (Arde Guernica) que el delegado del Gobierno vasco había suspendido el tradicional mercado del lunes, aparte de tomar otras medidas para proteger a la población de un bombardeo, cosa lógica debido al bombardeo de Durango efectuado por los italianos el 31 de marzo; la cercanía del frente; y las tropas y fábricas militares que había en la pequeña ciudad. Salas redujo el número de muertos a menos de 130, de los que dio nombre y apellidos, cuando la historiografía antifranquista y abertzale había impuesto el número de 1.654 fallecidos. Para desprestigiar a Salas, que expuso por escrito sus descubrimientos por primera vez en 1981, se le tildó de «general franquista», cuando sus dos ascensos a general de brigada y de división los aprobaron sendos Gobiernos socialistas presididos por Felipe González.

¿El peor libro de Anthony Beevor?

En La Guerra Civil española, escrito para el septuagésimo aniversario de la contienda, el historiador británico Anthony Beevor dedica poco más de dos páginas al bombardeo de Guernica, y, como le replicó Salas en su último libro: “demuestra que en el siglo XXI pueden seguir escribiéndose insensateces sobre el bombardeo de Guernica. Antepone versiones de escritores de su nacionalidad, aunque se alejen por completo de la realidad, a serias investigaciones de españoles, alemanes e italianos”.

Entre otros errores, Beevor escribe que en Guernica «era día de mercado»; no menciona el primer bombardeo, que fue realizado por los italianos y había alertado a los habitantes; repite que los aviones alemanes ametrallaron a las personas que estaban dentro de las calles de la villa; inventa que de Bilbao, más alejado del frente, huía gente a Guernica que llegaba a ésta mientras se producía el bombardeo; ignora las intenciones de los corresponsales británicos de lanzar una campaña contra la amenaza nazi exagerando los horrores de la Luftwaffe… Y por último se sacude su responsabilidad con este párrafo: “nunca se ha sabido con certeza el número de muertos y heridos que produjo el ataque. El gobierno vasco sostuvo que un tercio de la población (1.654 muertos y 889 heridos) sufrió en sus carnes el bombardeo, aunque las investigaciones más recientes sostienen que los muertos no pasaron de 300”.

¿En qué quedamos? ¿Se conoce o no se conoce el número de víctimas? ¿Qué merece más crédito a un historiador: la declaración de uno de los bandos en una guerra o las posteriores investigaciones?

Las ciudades bombardeadas por el Frente Popular

Una de las mentiras que forman parte de la leyenda de Guernica es que se trató del primer bombardeo aéreo de una ciudad. El Gobierno del Frente Popular había hecho bombardear por su aviación, según enumera Salas: Ceuta (20, 26 y 28 de julio), Tetuán (20 y 28 de julio), Melilla (26 y 28 de julio) Larache (28 y 7 de agosto), Cádiz (20 y 26 de julio y 7 de agosto), Toledo (22 de julio), Sevilla (23 y 26 de julio), Córdoba (26 de julio, 5 y 22 de agosto), Siétamo y Leciñena (1 y 2 de agosto), Algeciras y Tarifa (7 de agosto), Palma (13 de agosto), Huesca (24 y 27 de agosto), Oviedo (21, 24, 25 y 27 de agosto).

En la última actualización de su investigación, Guernica, el bombardeo: la historia frente al mito (Galland), editado en 2012, y de donde sacamos las citas anteriores, Salas volvió a desmontar los puntos de la leyenda sobre Guernica tanto los antiguos que provienen de los años de la guerra, como los nuevos. Entre éstos, destaca la afirmación de dos escritores británicos, Gordon Thomas y Max Morgan, en su novela El día en que murió Guernica (1976), de que la víspera del bombardeo hubo una reunión en Burgos de Franco, Mola, Richthofen (jefe de estado mayor de la Legión Cóndor), Velardi (jefe de la Aviación Legionaria italiana) y otros militares para planear el ataque genocida. Esa reunión era imposible, entre otros motivos porque Franco, en Salamanca, se enfrentaba a la rebelión de algunos falangistas y carlistas que no aceptaban su unificación en FET de las Jons; el día 25 había sido detenido el jefe falangista Manuel Hedilla.

Sin embargo, los hechos siguen siendo ignorados en favor del mito. En un artículo del profesor universitario y militar Fernando Puell de la Villa, publicado en el número 7 de la revista Desperta Ferro dedicado a la guerra en Vizcaya en 1937, se incluye un mapa con los datos de la leyenda: bombardeo ininterrumpido «durante más de tres horas» y 1.654 muertos, según el Gobierno vasco.

Mientras la Academia se cierra a la verdad, como la cripta de un vampiro a la luz, la villa de Guernica no tuvo reparos en invitar a Salas Larrazábal a actos sobre el bombardeo.

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Ricardo Miralles. Así fue el bombardeo nazi sobre Guernica: ¿quién, por qué?

La participación de la Alemania nazi en la guerra civil española contribuyó decisivamente a la derrota de la República. Su intervención en los repetidos asaltos sobre Madrid(noviembre de 1936-marzo de 1937), en la decisiva campaña del Norte peninsular (marzo-octubre de 1937), y en las batallas y campañas que culminaron el conflicto (Brunete, Teruel, Aragón, Levante, Ebro y Cataluña), explican, junto a la intervención italiana, el triunfo de Franco y sus generales.

En el plano operativo, la decisión de Hitler de apoyar a Franco, tomada tempranamente en la noche del 25 de julio de 1936, se tradujo en la puesta en marcha del Sonderstab W o Plan Mayor Especial, para la operación Ejercicio de invierno en la isla Rügen (Wintebürung Rügen), nombre en clave de la unidad de combate que operaría en España bajo el nombre rápidamente popularizado de Legión Cóndor.

A nivel operativo, el jefe militar del contingente germano fue el mayor general Hugo von Sperrle (alias Sander), como asesor militar de Franco para el empleo de la fuerza alemana. El almirante Canaris, interlocutor de Franco, dejó claro desde el primer momento que la organización prevista quedaría bajo un mando militar alemán, subordinado única y exclusivamente al general español. Ese mando alemán fue Sperrle, asistido por su jefe de Estado Mayor, Wolfram von Richthofen, partidario como su superior de hacer un uso muy agresivo de la fuerza aérea. Ambos, Sperrle y Richthofen, jugaron un papel esencial en la planificación y ejecución de las operaciones aéreas emprendidas por dicha fuerza, especialmente en la campaña del Norte, y por ello aparecen como responsables directos del bombardeo de Guernica el 26 de abril de 1937.

Fracasados los intentos de capturar Madrid tras las batallas del Jarama y de Guadalajara, Franco, con el asesoramiento de sus aliados extranjeros, decidió volcarse en el Frente Norte. Para ello concentró a la Legión Cóndor alemana y a una parte de los contingentes italianos: en Vitoria y Burgos se reunieron 110 aviones al iniciarse la ofensiva el 31 de marzo, y otros 42 estaban dispuestos en Logroño y Soria. Los 54 aviones italianos implicaban una potencia de fuego de 148 ametralladoras y casi 21,5 toneladas de capacidad de bombardeo, en tanto que los 85 aviones de la Cóndor suponían otras 190 armas de fuego y una capacidad de carga de casi 51,5 toneladas de bombas. El conjunto de los aviones suponía un total mínimo de más de 370 bocas de fuego y su capacidad de carga de bombas era de casi 77.500 kg.

Al desatarse la batalla el 31 de marzo de 1937, actuaron las tres escuadrillas de bombarderos alemanes Ju-52 lanzando bombas de 250 kg y de 50 kg. Los He-51 y He-45 intervinieron con fuego de ametralladora y bombas ligeras, actuando ya los modernísimos Heinkel He-111 protegidos por los cazas Messerschmitt Bf-109 B alemanes y Fiat CR-32 italianos.

A la altura del 20 de abril de 1937, la ofensiva franquista había quedado paralizada, para disgusto de los mandos de la Cóndor, de manera que ésta concentró sus esfuerzos en hundir todo el flanco Norte vasco, presionando entre Marquina y Guernica. En la mañana del 26 de abril los aviones germanos arrasaron el trayecto ente Arbácegui y Guerricaiz, en la ruta de las tropas y los civiles en retirada desde Eibar y Marquina, y a partir de las 16,30 de la tarde comenzaron los ataques aéreos contra Guernica. Primero lo hizo un Dornier-17 de la Cóndor, al que siguieron tres Savoia 79 italianos. Luego se fue sucediendo una oleada de aviones hasta las 18:30h, que dejó caer sus bombas sobre la indefensa población. En total, cerca de 40 aparatos convirtieron la villa foral en un infierno, destruyendo la ciudad símbolo del nacionalismo local, ocasionando varios cientos de bajas, la mayoría civiles -incluyendo como mínimo 126 muertos-, y quebrando cualquier voluntad de resistencia prolongada.

¿Qué objetivos persiguió el bombardeo y quién lo ordenó?

Poco después de que la ciudad vasca hubiera quedado reducida a escombros y cenizas, se desató una polémica sobre los objetivos del bombardeo y sobre los responsables directos de haber dado la orden de destruirla. Tras las primeras afirmaciones propagandísticas difundidas por el régimen de Franco de que las tropas vascas habían sido las causantes del incendio de Guernica, se dijo que el ataque tenía como objetivo el nudo de carreteras al noreste de la ciudad, así como un puente cercano a la ciudad. Resulta difícil admitir que el objetivo fuera éste y que para alcanzarlo se necesitara tal cantidad de armas, bombas y aviones, además de que ni siquiera fue alcanzado el puente. Aun en el supuesto de admitir eventualmente dicho propósito, habría que incluir el explícito reconocimiento de von Richtoffen, en las anotaciones de su diario personal, de que un bombardeo del área urbana nunca fue descartado por el mando alemán (sic).

Hoy en día, no cabe ninguna duda en cuanto a la responsabilidad alemana (e italiana) en la autoría material del bombardeo de Guernica. Subsiste, en cambio, mayor discusión en cuanto a la autoría de la orden -si es que tal orden se produjo formalmente-, pero, en base a lo expuesto, el punto de vista verosímil es el que sigue: la planificación estratégica del bombardeo se inscribió en la línea de cooperación germano-española durante la campaña del Norte, y ésta implicaba que el general Sperrle, comandante de la Legión Cóndor, estaba sólo y exclusivamente bajo el mando de Franco. Esto quiere decir que lo que tuvo que producirse fue una interacción permanente de las responsabilidades entre las autoridades franquistas y alemanas. Por tanto, la responsabilidad por el bombardeo de Guernica alcanzaría en igual medida a Franco, como jefe máximo de las armas de los sublevados, a Mola, como comandante en jefe del Ejército del Norte, a Kindelán, como jefe de las fuerzas aéreas nacionales, y a Sperrle, responsable de la Legón Cóndor.

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Gustavo Morales. La mentira de Guernica

El bombardeo de Guernica es uno de los mitos de la guerra civil española. Como todos los mitos tiene una parte de verdad y otra, de mentira. La población, divisa del secesionismo vasco que alojaba una fábrica de armas y varios cuarteles, fue bombardeada el 26 de abril de 1937 por aviones de la Legión Cóndor alemana, con ayuda de la Aviación legionaria italiana. El objetivo era obstaculizar la retirada del ejército gubernativo en la campaña de Vizcaya, por un lado, y probar, como ya se había hecho en Durango, el bombardeo en alfombra o de saturación. La primera parte estaba dentro de los planes tácticos de guerra, la segunda era un experimento realizado por los aviadores germanos. Claude G. Browers, embajador de Estados Unidos en Madrid, en su libro Misión en España, dice: «Guernica, tanto por los sistemas de bombardeo empleados, como por el tipo de armas utilizadas, fue un test, un laboratorio para la Luftwaffe de Herman Goering». Hasta ahí la verdad.

La acción formaba parte de la ofensiva del Norte. Cayeron Eibar y su comarca, de gran importancia por su abundante industria de armamento y por su posición estratégica. Las tropas rebeldes habían entrado en la población, mientras las gubernamentales huyeron por la carretera Durango-Bilbao.

El mito inventado fue convertirlo en un símbolo de defensa del Frente Popular, a pesar de que el número de víctimas fue de 126 personas y 52 edificios destruidos. En aquel entonces, la maquinaria propagandística del Gobierno habló de miles de muertos, bulo que se desvaneció ante los estudios más rigurosos realizados por historiadores de un lado y de otro, españoles y extranjeros. El día de mercado había acabado cuando empezó el bombardeo, que no duró ni tres horas por imposibilidad técnica de las aeronaves participantes.

La prensa extranjera se hizo eco del mítico bombardeo. El corresponsal George Steer publicaba en The Times, la «devastación absoluta de Guernica». Pero no fue el único, tanto Daily Worker como News Chronicle exageraron las víctimas. También el periódico francés L’Humanité hizo lo propio. Al día siguiente, Daily Herald se preguntaba quién perpetró la atrocidad.

El director general de Bellas Artes, Josep Renau, encargó al pintor malagueño, Pablo Picasso, un cuadro para exhibirlo en el pabellón español de París dentro de la Exposición Internacional de 1937, con un claro objetivo propagandístico, usando como señuelo el bombardeo de Guernica. Picasso cobró del gobierno de Madrid 200.000 francos franceses de entonces (unos once millones cuatrocientos treinta mil doscientos ochenta y ocho euros de hoy) por la obra de casi ocho metros de ancho y cuatro de alto, con insólitas referencias taurinas que algunas fuentes explican con acierto porque el boceto del cuadro estaba destinado originalmente a un amigo torero muerto, Sánchez Mejías. Para pintar el cuadro, el Gobierno republicano compró en Francia por un millón de francos, un antiguo palacio del siglo XVII en el número 7 de la calle de Grands Agustins, que se habilitó y entregó al pintor para su uso exclusivo.

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La historia de España, maltratada en el nuevo currículo de Bachillerato de España

El decreto que implanta este nuevo atentado al aprendizaje de la historia de España incurre en aberraciones que han suscitado el escándalo indignado de los profesionales de la historia, por cuanto no hace mención alguna a la historia de España anterior a la Constitución de 1812. En consecuencia, no dedica un solo párrafo a la romanización de la Península, ni a la Reconquista ni al Descubrimiento de América. Conclusión: ¡España data de principios del siglo XIX!

Según las luminarias que han contribuido a la plasmación de ese engendro legislativo, se contemplan sólo aquellos hechos que han llevado a la «convivencia democrática» actual.

En sucesivos textos iremos desgranando los errores y los horrores de esta nueva abominación de unas autoridades educativas que no merecen ya ningún respeto.

Para que nuestros hijos alcancen a conocer algo de historia de España será preciso taponarles los oídos cuando acudan a los centros docentes, maniatados por un programa desquiciado, y acudir a espacios no ideologizados y competentes que analicen el pasado con perspectiva crítica y no instrumentalizada.


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Rubén Arranz. Paracuellos, Guernica y el país del nunca jamás

Nuestra tarea pendiente la definió Ortega en 1914 cuando todavía no habían comenzado a tronar los cañones que segaron varios millones de vidas en la Primera Guerra Mundial. Lo hizo en Meditaciones del Quijote donde el joven filósofo reflexionaba sobre ‘lo español’ y desconfiaba del concepto de patriotismo que se proponía a los ciudadanos tras tres siglos y medio de “descarriado vagar” y deformación de lo que se conoce como identidad nacional. “Lo que suele llamarse España no es eso, sino justamente el fracaso de eso”.

Después, continuaba: “Es necesario que nos libertemos de la superstición del pasado, que no nos dejemos seducir por él como si España estuviese inscrita en su pretérito”. De este modo, “los que amen hoy las posibilidades españolas tienen que cantar a la inversa la leyenda sobre su pasado”. Era primavera y Ortega moldeó estas reflexiones mientras observaba el Monasterio del Escorial.

Es una lástima que la Filosofía vaya a tener tan poco peso en la educación obligatoria y que quienes manejan el timón del país la aparten con tanto atrevimiento de sus quehaceres. Porque luego pasa lo que pasa. En una de las últimas tardes de este eterno invierno madrileño, compareció Volodímir Zelenski -por videoconferencia- ante los representantes del Parlamento e hizo una referencia al bombardeo de Guernica para ilustrar sobre las penurias que sufren estos días los ciudadanos de su país.

Su discurso no fue aplaudido por el radical Enrique Santiago -Izquierda Unida- y lo apostilló Santiago Abascal, quien se apresuró a recordar la matanza de Paracuellos del Jarama. Se me ocurren pocos ejemplos más esclarecedores sobre esta España cuyas cenizas se empeñan en apisonar una y otra vez quienes deberían aparcar de una vez el debate sobre lo que fuimos y lo que deberíamos ser… para abordar el que cada vez es más acuciante e irrealizable: ¿Qué somos, qué seremos y cómo lo lograremos? Quienes deberían dar respuesta a estas acuciantes cuestiones parecen empeñados en triturar una y otra vez el concepto de ‘país’, que de tantas veces que ha sido sometido al rodillo, hoy tiene forma de polvo.

[…]

Pocos motivos existen para sentirse orgulloso sobre la España actual, pero quizás también sea posible aferrarse a otra de las ideas de Ortega para evitar caer en la desesperación y alumbrar al futuro. El filósofo subrayaba en el mismo ensayo el carácter arisco y soberbio de nuestras grandes figuras artísticas y ponía el ejemplo de Goya. Todas sus obras alcanzan el corazón de quien las observa, pero siempre impactan de forma áspera e inesperada. Porque surgen de “lo salvaje”, es decir, de lo que no tiene en cuenta lo anterior y se construye a partir del “caos”. Con cierta soberbia, pero con genio y, sobre todo, efectividad.

Quizás haya quien considere más enriquecedor el debate sobre la búsqueda del sistema educativo -más bien instructivo- más objetivo y eficiente; o sobre el modelo fiscal más justo o la forma más eficiente de hacer conjugar lo público y lo privado en los servicios públicos. Se podría reclamar menos sectarismo a la hora de abordar la reforma del sistema de pensiones, de la sanidad o de las estrategias de protección de las fronteras. Quizás habría que volver a concebir el modelo autonómico para evitar duplicidades e irresponsabilidades; y abordar sacrificios para que el déficit y la deuda no hipotequen el Estado que legaremos a las siguientes generaciones.

Pero a la vista de la incapacidad de quienes manejan la barca española y de la constante demora de las necesarias reformas, tal vez habría que evitar caer en la desesperación e interiorizar esa interesante idea de Ortega, que impulsa a los ciudadanos a actuar como “Adanes”. Esto implica concebir España como lo que realmente debería ser (y en realidad es), y es la suma de talentos, capacidades y padecimientos de sus ciudadanos. Hay que pintar el lienzo, sin esperar la ayuda del Estado. Pintar porque es nuestro deber.

A la vista de la incapacidad de los dirigentes para endurecer sus cimientos y aderezar su superficie, quizás ha llegado la hora de dejar de observarlos y de esperar algo de ellos. Porque de la memoria histórica, Guernica, Paracuellos, el Valle de los Caídos, Isabel la Católica, don Pelayo y Corocotta no se alimentarán nuestros hijos. Máxime en este momento de crisis mundial en el que el empobrecimiento ha impactado contra nuestro rostro con una fuerza terrible. Ellos son muy indecentes. Toca ser Adanes para convertirse en lo contrario.

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Boletín Informativo del Patrimonio Inmaterial de Andalucía

Ya se ha publicado el primer número del Boletín Informativo de Patrimonio Inmaterial del Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico.

Aprovechamos para dar a conocer el Repositorio de Activos Digitales del IAPH y la  Revista PH, una publicación periódica que edita el Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico (IAPH) de forma ininterrumpida desde 1992. En versión impresa entre 1992-2012, desde octubre de 2013 se publica en línea, gratuitamente y sin restricciones en el acceso y descarga de sus contenidos.


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Revista de Investigación en Ciencias Didácticas

La Revista de Investigación en Ciencias Didácticas (JORIDS), de próxima aparición, es una plataforma de investigación internacional y multidisciplinaria, cuyo Consejo Editorial está presidido por la Dra. Ingrid Del Valle García Carreño, Universidad Pablo de Olavide (España), dedicada a emplear enfoques de ciencias didácticas para resolver problemas educativos.

Enfoque y alcance

La revista acepta artículos de encuesta, artículos teóricos, artículos de revisión y artículos de investigación en la medida en que estos artículos se basen en el trabajo en curso y fomenten nuestra comprensión de los problemas y oportunidades que definen esta área de investigación.

Se halla en curso la publicación del primer número de la revista.

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Manuel Ferrer Muñoz. ¡Vivan las cadenas!

Se enderezaba hacia su conclusión el siglo XVIII cuando el reclamo de libertad, igualdad y fraternidad encandiló a muchas inteligencias pensantes del mundo occidental.

Con el tiempo hubo quienes se decantaron por la libertad; otros priorizaron la igualdad; nadie, aparentemente –ni siquiera los miembros de la Masonería-, pasó por el aro de la fraternidad, tal vez por el recelo del trágico final de la primera relación fraternal de la historia (la muerte de Abel a manos de Caín). Y si la Iglesia siguió predicando la caridad fraterna, consecuencia obvia de la filiación divina, su voz fue acallada como procedente de una institución del Medioevo, reñida con el progreso y la modernidad.

Hoy, cuando el siglo XXI ha emprendido una tercera década en la que se han acumulado densos nubarrones sobre la Humanidad, la libertad ha sido sacrificada en aras de la razón de Estado, al tiempo que se han abierto profundas brechas entre pobres y ricos, y se han agrandado las diferencias entre unos pocos privilegiados –cada vez menos- y una masa creciente de explotados carentes de identidad y de pensamiento propio, sumisos a los intereses de quienes se sirven de sus espaldas para trepar y mantenerse en lo más alto de la pirámide social.

Las aspiraciones de la Gran Revolución han sido defraudadas. Pero los responsables del fraude se han comportado con tanta astucia que se han presentado ante nuestros ojos como los heroicos y abnegados libertadores y adalides de nuevos tiempos que exigen la obediencia rendida a unas autoridades benévolas y omniscientes a las que debemos ceder gratuitamente la capacidad de pensar y de decidir por nosotros. Obedecemos sin chistar. Rezongamos de puertas para adentro, pero en lo exterior fingimos espíritu cívico y democrático en virtud del cual renunciamos al libre ejercicio de nuestra inteligencia. Y acabamos por cambiar la primogenitura por un plato de lentejas.

Se nos adoctrinó en la persuasión de que la religión era responsable del oscurantismo que había cegado la capacidad del hombre para dominar el universo, y prestamos aquiescencia rendida a las explicaciones de los hombres de ciencia que se presentaban a sí mismos como artífices de un Mundo Nuevo, dominado por la razón humana, garante de un progreso indefinido. Y, abandonada la perspectiva trascendente, nos encerramos en la inmanencia y abrazamos dogmas terrenales envueltos en una palabrería deslumbrante y presentados al son de tambores y platillos.

Si el ateísmo empezó a convertirse en un fenómeno de masas durante las primeras décadas del siglo XX, asistimos ahora al ocaso de las ideologías que se postularon como verdaderas para arrinconar a la Iglesia y erigirse como heraldos de una moderna civilización. Desnudadas sus falacias, los hombres carecen de un agarradero al que acudir en la crisis que permea las conciencias; pero todavía dudan, temerosos de dar la espalda a quienes prometen protección y seguridad a cambio de sus almas.

La encrucijada en que nos encontramos nos conmina a tomar posturas comprometidas. Podemos fingir que no pasa nada, que todo va bien, que debemos alimentar con nuestro trabajo y nuestra pleitesía a esa ya rancia y ajada aristocracia de los políticos profesionales acomodados en unos partidos que han dejado de responder a los intereses ciudadanos. Pero también podemos volver la espalda a esos pasmarotes, reforzar los vínculos de la sociedad civil, potenciar el diálogo con nuestros iguales… e indicar la puerta de salida a los que se colaron en los palacios que habían dejado vacíos sus antiguos ocupantes, empujados por el fervor y la fuerza de los que preconizaban una Revolución que acabó por traicionar sus propios principios.

No nos engañemos: para el común de los mortales, hoy la elección se antoja sencilla. Bendecirán las cadenas que los protegen de los demonios que, según les han contado, los arrastrarían consigo a los infiernos si dejaran de acatar las sabias decisiones de quienes se erigieron en depositarios de la soberanía nacional.

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Juan T. Alonso Nieto, La educación prohibida

Puedes ver el documental en www.educacionprohibida.com.

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Todos conocemos la importancia de la educación. A lo largo de los años hemos visto cómo se ha intentado todo para mejorarla y adaptarla a un determinado contexto temporal y cultural. Sin embargo, ¿es este modelo de educación el más adecuado para que las personas se desarrollen y obtengan calidad de vida?

Con esta pregunta comienza el documental “La Educación Prohibida”. A través de declaraciones de educadores y profesionales a favor de un nuevo modelo de escuela y de una película en la que varios alumnos de instituto intentan luchar por cambiar el modelo actual, el documental hace un repaso de la historia de la educación, de su presente y de su futuro. Se estudian los puntos flacos de la educación actual y se proponen nuevos modelos.

El documental comienza comentando los orígenes del sistema educativo. Los comienzos de la educación entendida como en la actualidad (pública, obligatoria y gratuita) se remontan a la antigua Grecia. Sin embargo, no es hasta el siglo XVIII, con el Despotismo Ilustrado, cuando surge la educación actual: nace el modelo prusiano, basado en castas y clases, que buscaba crear súbditos obedientes preparados para la guerra. De este modelo copiamos muchas nociones de la escuela actual, como las calificaciones; los exámenes; el sistema de castigos y premios; los alumnos vistos como meros números… Es una educación en la que prima la competencia y que va en contra de los valores humanos. Este modelo se expandió por todo el mundo izando la bandera de la libertad, a pesar de tener sus orígenes en el despotismo. La educación empezaba a entenderse como un proceso mecánico y administrativo, un lugar para crear trabajadores.

Tras este repaso histórico, el video se centra en el modelo actual, el cual definen como un sistema totalmente deshumanizado, que tiende hacia la homogeneidad y cuya misión es construir una serie de niños idénticos, con los mismos conocimientos. Es un sistema selectivo y separatista, que elige qué niños acudirán a la universidad y cuales se tendrán que conformar con un trabajo precario. Se centra en impartir unos conocimientos generales, iguales para todos, olvidando las preferencias de cada persona. Además, insiste en una educación estricta y regulada, donde los alumnos deben seguir unas reglas previamente establecidas. Surge así otra pregunta: ¿qué ambiente educativo estamos ofreciendo a los niños?

La manera en la que se enseña a los niños no les motiva a aprender. Este sistema hace que aprender sea un proceso fastidioso y rutinario, y está demostrado que todo lo que aprendemos acaba por olvidarse si no lo hacemos de forma voluntaria. Además, es visible una desconexión total de la escuela: la realidad cambia, pero los métodos y enseñanzas prevalecen. El documental explica que a mediados del siglo XX se intentó cambiar el sistema educativo, tratando de convertir el aprendizaje en un proceso más autónomo, dinámico y libre. Sin embargo, la propuesta fue rechazada.

Se ha insistido en ordenar el aprendizaje cuando se ha demostrado que este proceso no es lineal, ya que en él intervienen gran cantidad de factores como el entorno, la situación personal, las emociones… Además, existe una tendencia a forzar el alcance de unos objetivos preestablecidos en un determinado tiempo (cursos, asignaturas…) en contra del aprendizaje libre y a un ritmo personalizado. La escuela actual pone el énfasis en los resultados (aprobar un examen, acceder a estudios superiores…), pero la verdadera motivación del alumno debería estar en el camino, es decir, en el propio proceso de aprendizaje.

Otros profesionales opinan que este modelo de educación se basa en la idea de que los niños están vacíos: se les puede reformar, son objetos de estudio de la sociedad… La capacidad de crecimiento y aprendizaje es innata y no necesita la intervención externa, tan solo un entorno favorable.

Sin embargo, el modelo actual basa la educación en la intervención del maestro en el aprendizaje, poniendo restricciones y castigando cuando los objetivos no se cumplen. De esta forma, nace el miedo y el rechazo al colegio. Comparan el sistema educativo con el movimiento conductista del 1913, mediante el cual se realizaban experimentos con animales para modificar su conducta a través del miedo. Para estos educadores, lo ideal sería no motivar al niño, sino que fuesen ellos mismos los que eligiesen qué quieren estudiar, qué es lo que verdaderamente les atrae. Se comenta también el temor de los profesores a que la libertad genere indisciplina; ignoran que cortando las alas a los estudiantes se favorece que no tengan voluntad propia.

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Antonio Alarcos. ¿Permanecer pasivos ante la vulneración flagrante de nuestros derechos más básicos y elementales?

La fuerza de este artículo, escrito ciertamente desde la pasión, radica en que pone de manifiesto las tremendas incoherencias de quienes se han atrevido a imponernos normas coactivas, sin que les asistiera un conocimiento mínimamente razonable de las causas y de las características de lo que impropiamente la Organización Mundial de la Salud llamó ‘pandemia’.

La acumulación de errores cometidos no ha venido acompañada del imprescindible mea culpa; y no sólo eso: además de practicar el «sostenella y no enmendalla», estos irresponsables, en su osadía inaudita, siguen estableciendo disposiciones coactivas que literalmente contradicen las que habían impuesto meses antes. Con ellos, ha sucumbido el principio de contradicción. A partir de ahora, A=no A. Y olé.

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Anonadado, ojiplático, estupefacto y desconcertado: así debería quedar usted tras enterarse de que la Comisión de Salud Pública de España decidió el pasado 22 de marzo que los casos confirmados de COVID19 con síntomas leves no realizarán aislamiento a la par que se mantienen otras medidas.

Durante los dos últimos años usted ha sido aislado de su entorno social, maltratado psicológicamente a través de los medios de comunicación, coaccionado para administrarse un fármaco con una tecnología nunca antes probada en humanos y ha sido económicamente arruinado. Así: tal cual, sin matices.

Me estoy dirigiendo concretamente a usted que me está leyendo: ¡mírese!; ¿recuerda cómo era su vida?, ¿recuerda cuáles eran sus preocupaciones?, ¿recuerda sus sueños?, ¿recuerda sus aficiones?, ¿recuerda qué tan amplio era su círculo social?, ¿recuerda cómo se relacionaba con los demás?

Dos años de distopía es tiempo suficiente para que usted haya sido completamente alienado: su personalidad ha cambiado, usted ha sido condicionado por limitaciones impuestas que han propiciado cambios en su entorno social, económico y cultural. ¿Cree que ya está acabando lo peor?

Usted ha aceptado, y sigue aceptando, todos estos cambios nocivos para usted y para todos de forma sumisa. Usted sigue tragando con la vulneración flagrante de sus derechos más básicos y elementales. Usted sigue aceptando decisiones políticas arbitrarias, dañinas, esperpénticas e injustificables; una detrás de otra, sin un mínimo de crítica, sin ninguna reacción o reflexión. ¿Y cree, de verdad, que lo peor ha pasado?

Unos cuantos políticos, a los que no se les ha exigido ninguna formación ni bagaje para ostentar sus cargos, se reunieron y decidieron eliminar la obligatoriedad de los aislamientos para las personas con infección confirmada de SARS-CoV-2 que cursen con enfermedad leve o que no estén enfermos (los llamados asintomáticos) a partir del lunes 28 de marzo.

A estas alturas y teniendo un mínimo de sentido común, usted sabrá que la primera medida cautelar ante una enfermedad infecto-contagiosa es la de aislar a los enfermos ¿verdad?. Entonces, siendo la primera medida que hay que tomar para evitar nuevos contagios, ¿no debería ser también la última medida en ser retirada?. No lo piense mucho: la respuesta es sí.

Sin embargo, en la práctica, el sentido común no se aplica: total, ¿para qué? ¡si usted traga!:

En la práctica, su hijo sano deberá seguir llevando la mascarilla en el colegio o en el instituto rodeado de otros niños sanos. Y usted traga.

En la práctica, usted, que está sano, deberá seguir utilizando el cubrebocas en el gimnasio mientras hace deporte. Y traga.

En la práctica, una persona con Certificado COVID podrá viajar estando infectado, mientras que una persona sana y no infectada no podrá hacerlo si no se ha pinchado o tan sólo por haber rechazado la última dosis. Y usted traga.

En la práctica, usted deberá mantener su cara tapada en el cine, en el teatro o en un concierto con, al menos, un trapo de tela o una mascarilla reutilizada durante días. ¿Por qué? Pues no lo sé, pero usted traga.

Quizá podría llegar usted a pensar que, si se eliminan los aislamientos de las personas infectadas, sería previsible que el número de contagios aumentará o, incluso, pudiera llegar a dispararse. ¡No se preocupe, hombre!. Eso no va a pasar. ¿Sabe por qué? Porque estos mismos políticos decidieron en esa misma reunión que las pruebas diagnósticas ya no se harán con carácter general: sólo se realizarán para casos graves de COVID19, mayores de 60, inmunodeprimidos, embarazadas y personal sanitario o sociosanitario. ¿Ve qué fácil? Si no hacemos pruebas, no detectamos “casos”, y si no encontramos los “casos”, la incidencia no sube: jugada maestra.

Usted ha sido sistemáticamente adaptado y acostumbrado al terror, a los toques de queda, a los confinamientos, a la pérdida de derechos, a la ruina económica y a la muerte: está tan acostumbrado a todo esto que ahora nuestros políticos han decidido cambiar el caballo bayo por el caballo rojo, es decir, que toca guerra. ¿Cuál ha sido su reacción? Que usted traga. Se le podrán, quizá, atribuir muchos defectos; pero no el de imprevisible.

Ante las tamañas tragaderas que usted tiene casi me da reparo hasta insinuarlo, pero me veo en la obligación moral de hacer esto directamente ante el caos y la ruina a la que nos están llevando, de tal modo que ¿le puedo pedir un favor?: Apague la televisión, piense en todo lo que ha pasado, observe las incongruencias, detecte las mentiras, deje de tragar y trate de impedir que se genere un nuevo orden mundial en el que todos nos convirtamos en esclavos o en carne de cañón. Defiéndase directamente de aquellos que tratan de convertirnos en eso. No están lejos, no están en un país remoto: los tenemos aquí, nos están destrozando la vida y todo indica, a la vista de las decisiones que toman en todos los ámbitos, que no cesarán en su empeño de empeorar aún más la situación.

Así que ya sabe, piense, reflexione y «si vis pacem, para bellum».

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