ICSH

Investigación en Ciencias Sociales y Humanidades


Deja un comentario

La historia de España, maltratada en el nuevo currículo de Bachillerato de España

El decreto que implanta este nuevo atentado al aprendizaje de la historia de España incurre en aberraciones que han suscitado el escándalo indignado de los profesionales de la historia, por cuanto no hace mención alguna a la historia de España anterior a la Constitución de 1812. En consecuencia, no dedica un solo párrafo a la romanización de la Península, ni a la Reconquista ni al Descubrimiento de América. Conclusión: ¡España data de principios del siglo XIX!

Según las luminarias que han contribuido a la plasmación de ese engendro legislativo, se contemplan sólo aquellos hechos que han llevado a la «convivencia democrática» actual.

En sucesivos textos iremos desgranando los errores y los horrores de esta nueva abominación de unas autoridades educativas que no merecen ya ningún respeto.

Para que nuestros hijos alcancen a conocer algo de historia de España será preciso taponarles los oídos cuando acudan a los centros docentes, maniatados por un programa desquiciado, y acudir a espacios no ideologizados y competentes que analicen el pasado con perspectiva crítica y no instrumentalizada.


Deja un comentario

Rubén Arranz. Paracuellos, Guernica y el país del nunca jamás

Nuestra tarea pendiente la definió Ortega en 1914 cuando todavía no habían comenzado a tronar los cañones que segaron varios millones de vidas en la Primera Guerra Mundial. Lo hizo en Meditaciones del Quijote donde el joven filósofo reflexionaba sobre ‘lo español’ y desconfiaba del concepto de patriotismo que se proponía a los ciudadanos tras tres siglos y medio de “descarriado vagar” y deformación de lo que se conoce como identidad nacional. “Lo que suele llamarse España no es eso, sino justamente el fracaso de eso”.

Después, continuaba: “Es necesario que nos libertemos de la superstición del pasado, que no nos dejemos seducir por él como si España estuviese inscrita en su pretérito”. De este modo, “los que amen hoy las posibilidades españolas tienen que cantar a la inversa la leyenda sobre su pasado”. Era primavera y Ortega moldeó estas reflexiones mientras observaba el Monasterio del Escorial.

Es una lástima que la Filosofía vaya a tener tan poco peso en la educación obligatoria y que quienes manejan el timón del país la aparten con tanto atrevimiento de sus quehaceres. Porque luego pasa lo que pasa. En una de las últimas tardes de este eterno invierno madrileño, compareció Volodímir Zelenski -por videoconferencia- ante los representantes del Parlamento e hizo una referencia al bombardeo de Guernica para ilustrar sobre las penurias que sufren estos días los ciudadanos de su país.

Su discurso no fue aplaudido por el radical Enrique Santiago -Izquierda Unida- y lo apostilló Santiago Abascal, quien se apresuró a recordar la matanza de Paracuellos del Jarama. Se me ocurren pocos ejemplos más esclarecedores sobre esta España cuyas cenizas se empeñan en apisonar una y otra vez quienes deberían aparcar de una vez el debate sobre lo que fuimos y lo que deberíamos ser… para abordar el que cada vez es más acuciante e irrealizable: ¿Qué somos, qué seremos y cómo lo lograremos? Quienes deberían dar respuesta a estas acuciantes cuestiones parecen empeñados en triturar una y otra vez el concepto de ‘país’, que de tantas veces que ha sido sometido al rodillo, hoy tiene forma de polvo.

[…]

Pocos motivos existen para sentirse orgulloso sobre la España actual, pero quizás también sea posible aferrarse a otra de las ideas de Ortega para evitar caer en la desesperación y alumbrar al futuro. El filósofo subrayaba en el mismo ensayo el carácter arisco y soberbio de nuestras grandes figuras artísticas y ponía el ejemplo de Goya. Todas sus obras alcanzan el corazón de quien las observa, pero siempre impactan de forma áspera e inesperada. Porque surgen de “lo salvaje”, es decir, de lo que no tiene en cuenta lo anterior y se construye a partir del “caos”. Con cierta soberbia, pero con genio y, sobre todo, efectividad.

Quizás haya quien considere más enriquecedor el debate sobre la búsqueda del sistema educativo -más bien instructivo- más objetivo y eficiente; o sobre el modelo fiscal más justo o la forma más eficiente de hacer conjugar lo público y lo privado en los servicios públicos. Se podría reclamar menos sectarismo a la hora de abordar la reforma del sistema de pensiones, de la sanidad o de las estrategias de protección de las fronteras. Quizás habría que volver a concebir el modelo autonómico para evitar duplicidades e irresponsabilidades; y abordar sacrificios para que el déficit y la deuda no hipotequen el Estado que legaremos a las siguientes generaciones.

Pero a la vista de la incapacidad de quienes manejan la barca española y de la constante demora de las necesarias reformas, tal vez habría que evitar caer en la desesperación e interiorizar esa interesante idea de Ortega, que impulsa a los ciudadanos a actuar como “Adanes”. Esto implica concebir España como lo que realmente debería ser (y en realidad es), y es la suma de talentos, capacidades y padecimientos de sus ciudadanos. Hay que pintar el lienzo, sin esperar la ayuda del Estado. Pintar porque es nuestro deber.

A la vista de la incapacidad de los dirigentes para endurecer sus cimientos y aderezar su superficie, quizás ha llegado la hora de dejar de observarlos y de esperar algo de ellos. Porque de la memoria histórica, Guernica, Paracuellos, el Valle de los Caídos, Isabel la Católica, don Pelayo y Corocotta no se alimentarán nuestros hijos. Máxime en este momento de crisis mundial en el que el empobrecimiento ha impactado contra nuestro rostro con una fuerza terrible. Ellos son muy indecentes. Toca ser Adanes para convertirse en lo contrario.

Texto completo en fuente original


Deja un comentario

Boletín Informativo del Patrimonio Inmaterial de Andalucía

Ya se ha publicado el primer número del Boletín Informativo de Patrimonio Inmaterial del Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico.

Aprovechamos para dar a conocer el Repositorio de Activos Digitales del IAPH y la  Revista PH, una publicación periódica que edita el Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico (IAPH) de forma ininterrumpida desde 1992. En versión impresa entre 1992-2012, desde octubre de 2013 se publica en línea, gratuitamente y sin restricciones en el acceso y descarga de sus contenidos.


Deja un comentario

Revista de Investigación en Ciencias Didácticas

La Revista de Investigación en Ciencias Didácticas (JORIDS), de próxima aparición, es una plataforma de investigación internacional y multidisciplinaria, cuyo Consejo Editorial está presidido por la Dra. Ingrid Del Valle García Carreño, Universidad Pablo de Olavide (España), dedicada a emplear enfoques de ciencias didácticas para resolver problemas educativos.

Enfoque y alcance

La revista acepta artículos de encuesta, artículos teóricos, artículos de revisión y artículos de investigación en la medida en que estos artículos se basen en el trabajo en curso y fomenten nuestra comprensión de los problemas y oportunidades que definen esta área de investigación.

Se halla en curso la publicación del primer número de la revista.

Más información


Deja un comentario

Manuel Ferrer Muñoz. ¡Vivan las cadenas!

Se enderezaba hacia su conclusión el siglo XVIII cuando el reclamo de libertad, igualdad y fraternidad encandiló a muchas inteligencias pensantes del mundo occidental.

Con el tiempo hubo quienes se decantaron por la libertad; otros priorizaron la igualdad; nadie, aparentemente –ni siquiera los miembros de la Masonería-, pasó por el aro de la fraternidad, tal vez por el recelo del trágico final de la primera relación fraternal de la historia (la muerte de Abel a manos de Caín). Y si la Iglesia siguió predicando la caridad fraterna, consecuencia obvia de la filiación divina, su voz fue acallada como procedente de una institución del Medioevo, reñida con el progreso y la modernidad.

Hoy, cuando el siglo XXI ha emprendido una tercera década en la que se han acumulado densos nubarrones sobre la Humanidad, la libertad ha sido sacrificada en aras de la razón de Estado, al tiempo que se han abierto profundas brechas entre pobres y ricos, y se han agrandado las diferencias entre unos pocos privilegiados –cada vez menos- y una masa creciente de explotados carentes de identidad y de pensamiento propio, sumisos a los intereses de quienes se sirven de sus espaldas para trepar y mantenerse en lo más alto de la pirámide social.

Las aspiraciones de la Gran Revolución han sido defraudadas. Pero los responsables del fraude se han comportado con tanta astucia que se han presentado ante nuestros ojos como los heroicos y abnegados libertadores y adalides de nuevos tiempos que exigen la obediencia rendida a unas autoridades benévolas y omniscientes a las que debemos ceder gratuitamente la capacidad de pensar y de decidir por nosotros. Obedecemos sin chistar. Rezongamos de puertas para adentro, pero en lo exterior fingimos espíritu cívico y democrático en virtud del cual renunciamos al libre ejercicio de nuestra inteligencia. Y acabamos por cambiar la primogenitura por un plato de lentejas.

Se nos adoctrinó en la persuasión de que la religión era responsable del oscurantismo que había cegado la capacidad del hombre para dominar el universo, y prestamos aquiescencia rendida a las explicaciones de los hombres de ciencia que se presentaban a sí mismos como artífices de un Mundo Nuevo, dominado por la razón humana, garante de un progreso indefinido. Y, abandonada la perspectiva trascendente, nos encerramos en la inmanencia y abrazamos dogmas terrenales envueltos en una palabrería deslumbrante y presentados al son de tambores y platillos.

Si el ateísmo empezó a convertirse en un fenómeno de masas durante las primeras décadas del siglo XX, asistimos ahora al ocaso de las ideologías que se postularon como verdaderas para arrinconar a la Iglesia y erigirse como heraldos de una moderna civilización. Desnudadas sus falacias, los hombres carecen de un agarradero al que acudir en la crisis que permea las conciencias; pero todavía dudan, temerosos de dar la espalda a quienes prometen protección y seguridad a cambio de sus almas.

La encrucijada en que nos encontramos nos conmina a tomar posturas comprometidas. Podemos fingir que no pasa nada, que todo va bien, que debemos alimentar con nuestro trabajo y nuestra pleitesía a esa ya rancia y ajada aristocracia de los políticos profesionales acomodados en unos partidos que han dejado de responder a los intereses ciudadanos. Pero también podemos volver la espalda a esos pasmarotes, reforzar los vínculos de la sociedad civil, potenciar el diálogo con nuestros iguales… e indicar la puerta de salida a los que se colaron en los palacios que habían dejado vacíos sus antiguos ocupantes, empujados por el fervor y la fuerza de los que preconizaban una Revolución que acabó por traicionar sus propios principios.

No nos engañemos: para el común de los mortales, hoy la elección se antoja sencilla. Bendecirán las cadenas que los protegen de los demonios que, según les han contado, los arrastrarían consigo a los infiernos si dejaran de acatar las sabias decisiones de quienes se erigieron en depositarios de la soberanía nacional.

Acceso al texto en fuente original


Deja un comentario

Juan T. Alonso Nieto, La educación prohibida

Puedes ver el documental en www.educacionprohibida.com.

_____

Todos conocemos la importancia de la educación. A lo largo de los años hemos visto cómo se ha intentado todo para mejorarla y adaptarla a un determinado contexto temporal y cultural. Sin embargo, ¿es este modelo de educación el más adecuado para que las personas se desarrollen y obtengan calidad de vida?

Con esta pregunta comienza el documental “La Educación Prohibida”. A través de declaraciones de educadores y profesionales a favor de un nuevo modelo de escuela y de una película en la que varios alumnos de instituto intentan luchar por cambiar el modelo actual, el documental hace un repaso de la historia de la educación, de su presente y de su futuro. Se estudian los puntos flacos de la educación actual y se proponen nuevos modelos.

El documental comienza comentando los orígenes del sistema educativo. Los comienzos de la educación entendida como en la actualidad (pública, obligatoria y gratuita) se remontan a la antigua Grecia. Sin embargo, no es hasta el siglo XVIII, con el Despotismo Ilustrado, cuando surge la educación actual: nace el modelo prusiano, basado en castas y clases, que buscaba crear súbditos obedientes preparados para la guerra. De este modelo copiamos muchas nociones de la escuela actual, como las calificaciones; los exámenes; el sistema de castigos y premios; los alumnos vistos como meros números… Es una educación en la que prima la competencia y que va en contra de los valores humanos. Este modelo se expandió por todo el mundo izando la bandera de la libertad, a pesar de tener sus orígenes en el despotismo. La educación empezaba a entenderse como un proceso mecánico y administrativo, un lugar para crear trabajadores.

Tras este repaso histórico, el video se centra en el modelo actual, el cual definen como un sistema totalmente deshumanizado, que tiende hacia la homogeneidad y cuya misión es construir una serie de niños idénticos, con los mismos conocimientos. Es un sistema selectivo y separatista, que elige qué niños acudirán a la universidad y cuales se tendrán que conformar con un trabajo precario. Se centra en impartir unos conocimientos generales, iguales para todos, olvidando las preferencias de cada persona. Además, insiste en una educación estricta y regulada, donde los alumnos deben seguir unas reglas previamente establecidas. Surge así otra pregunta: ¿qué ambiente educativo estamos ofreciendo a los niños?

La manera en la que se enseña a los niños no les motiva a aprender. Este sistema hace que aprender sea un proceso fastidioso y rutinario, y está demostrado que todo lo que aprendemos acaba por olvidarse si no lo hacemos de forma voluntaria. Además, es visible una desconexión total de la escuela: la realidad cambia, pero los métodos y enseñanzas prevalecen. El documental explica que a mediados del siglo XX se intentó cambiar el sistema educativo, tratando de convertir el aprendizaje en un proceso más autónomo, dinámico y libre. Sin embargo, la propuesta fue rechazada.

Se ha insistido en ordenar el aprendizaje cuando se ha demostrado que este proceso no es lineal, ya que en él intervienen gran cantidad de factores como el entorno, la situación personal, las emociones… Además, existe una tendencia a forzar el alcance de unos objetivos preestablecidos en un determinado tiempo (cursos, asignaturas…) en contra del aprendizaje libre y a un ritmo personalizado. La escuela actual pone el énfasis en los resultados (aprobar un examen, acceder a estudios superiores…), pero la verdadera motivación del alumno debería estar en el camino, es decir, en el propio proceso de aprendizaje.

Otros profesionales opinan que este modelo de educación se basa en la idea de que los niños están vacíos: se les puede reformar, son objetos de estudio de la sociedad… La capacidad de crecimiento y aprendizaje es innata y no necesita la intervención externa, tan solo un entorno favorable.

Sin embargo, el modelo actual basa la educación en la intervención del maestro en el aprendizaje, poniendo restricciones y castigando cuando los objetivos no se cumplen. De esta forma, nace el miedo y el rechazo al colegio. Comparan el sistema educativo con el movimiento conductista del 1913, mediante el cual se realizaban experimentos con animales para modificar su conducta a través del miedo. Para estos educadores, lo ideal sería no motivar al niño, sino que fuesen ellos mismos los que eligiesen qué quieren estudiar, qué es lo que verdaderamente les atrae. Se comenta también el temor de los profesores a que la libertad genere indisciplina; ignoran que cortando las alas a los estudiantes se favorece que no tengan voluntad propia.

Acceso al texto en fuente original


2 comentarios

Antonio Alarcos. ¿Permanecer pasivos ante la vulneración flagrante de nuestros derechos más básicos y elementales?

La fuerza de este artículo, escrito ciertamente desde la pasión, radica en que pone de manifiesto las tremendas incoherencias de quienes se han atrevido a imponernos normas coactivas, sin que les asistiera un conocimiento mínimamente razonable de las causas y de las características de lo que impropiamente la Organización Mundial de la Salud llamó ‘pandemia’.

La acumulación de errores cometidos no ha venido acompañada del imprescindible mea culpa; y no sólo eso: además de practicar el «sostenella y no enmendalla», estos irresponsables, en su osadía inaudita, siguen estableciendo disposiciones coactivas que literalmente contradicen las que habían impuesto meses antes. Con ellos, ha sucumbido el principio de contradicción. A partir de ahora, A=no A. Y olé.

_____

Anonadado, ojiplático, estupefacto y desconcertado: así debería quedar usted tras enterarse de que la Comisión de Salud Pública de España decidió el pasado 22 de marzo que los casos confirmados de COVID19 con síntomas leves no realizarán aislamiento a la par que se mantienen otras medidas.

Durante los dos últimos años usted ha sido aislado de su entorno social, maltratado psicológicamente a través de los medios de comunicación, coaccionado para administrarse un fármaco con una tecnología nunca antes probada en humanos y ha sido económicamente arruinado. Así: tal cual, sin matices.

Me estoy dirigiendo concretamente a usted que me está leyendo: ¡mírese!; ¿recuerda cómo era su vida?, ¿recuerda cuáles eran sus preocupaciones?, ¿recuerda sus sueños?, ¿recuerda sus aficiones?, ¿recuerda qué tan amplio era su círculo social?, ¿recuerda cómo se relacionaba con los demás?

Dos años de distopía es tiempo suficiente para que usted haya sido completamente alienado: su personalidad ha cambiado, usted ha sido condicionado por limitaciones impuestas que han propiciado cambios en su entorno social, económico y cultural. ¿Cree que ya está acabando lo peor?

Usted ha aceptado, y sigue aceptando, todos estos cambios nocivos para usted y para todos de forma sumisa. Usted sigue tragando con la vulneración flagrante de sus derechos más básicos y elementales. Usted sigue aceptando decisiones políticas arbitrarias, dañinas, esperpénticas e injustificables; una detrás de otra, sin un mínimo de crítica, sin ninguna reacción o reflexión. ¿Y cree, de verdad, que lo peor ha pasado?

Unos cuantos políticos, a los que no se les ha exigido ninguna formación ni bagaje para ostentar sus cargos, se reunieron y decidieron eliminar la obligatoriedad de los aislamientos para las personas con infección confirmada de SARS-CoV-2 que cursen con enfermedad leve o que no estén enfermos (los llamados asintomáticos) a partir del lunes 28 de marzo.

A estas alturas y teniendo un mínimo de sentido común, usted sabrá que la primera medida cautelar ante una enfermedad infecto-contagiosa es la de aislar a los enfermos ¿verdad?. Entonces, siendo la primera medida que hay que tomar para evitar nuevos contagios, ¿no debería ser también la última medida en ser retirada?. No lo piense mucho: la respuesta es sí.

Sin embargo, en la práctica, el sentido común no se aplica: total, ¿para qué? ¡si usted traga!:

En la práctica, su hijo sano deberá seguir llevando la mascarilla en el colegio o en el instituto rodeado de otros niños sanos. Y usted traga.

En la práctica, usted, que está sano, deberá seguir utilizando el cubrebocas en el gimnasio mientras hace deporte. Y traga.

En la práctica, una persona con Certificado COVID podrá viajar estando infectado, mientras que una persona sana y no infectada no podrá hacerlo si no se ha pinchado o tan sólo por haber rechazado la última dosis. Y usted traga.

En la práctica, usted deberá mantener su cara tapada en el cine, en el teatro o en un concierto con, al menos, un trapo de tela o una mascarilla reutilizada durante días. ¿Por qué? Pues no lo sé, pero usted traga.

Quizá podría llegar usted a pensar que, si se eliminan los aislamientos de las personas infectadas, sería previsible que el número de contagios aumentará o, incluso, pudiera llegar a dispararse. ¡No se preocupe, hombre!. Eso no va a pasar. ¿Sabe por qué? Porque estos mismos políticos decidieron en esa misma reunión que las pruebas diagnósticas ya no se harán con carácter general: sólo se realizarán para casos graves de COVID19, mayores de 60, inmunodeprimidos, embarazadas y personal sanitario o sociosanitario. ¿Ve qué fácil? Si no hacemos pruebas, no detectamos “casos”, y si no encontramos los “casos”, la incidencia no sube: jugada maestra.

Usted ha sido sistemáticamente adaptado y acostumbrado al terror, a los toques de queda, a los confinamientos, a la pérdida de derechos, a la ruina económica y a la muerte: está tan acostumbrado a todo esto que ahora nuestros políticos han decidido cambiar el caballo bayo por el caballo rojo, es decir, que toca guerra. ¿Cuál ha sido su reacción? Que usted traga. Se le podrán, quizá, atribuir muchos defectos; pero no el de imprevisible.

Ante las tamañas tragaderas que usted tiene casi me da reparo hasta insinuarlo, pero me veo en la obligación moral de hacer esto directamente ante el caos y la ruina a la que nos están llevando, de tal modo que ¿le puedo pedir un favor?: Apague la televisión, piense en todo lo que ha pasado, observe las incongruencias, detecte las mentiras, deje de tragar y trate de impedir que se genere un nuevo orden mundial en el que todos nos convirtamos en esclavos o en carne de cañón. Defiéndase directamente de aquellos que tratan de convertirnos en eso. No están lejos, no están en un país remoto: los tenemos aquí, nos están destrozando la vida y todo indica, a la vista de las decisiones que toman en todos los ámbitos, que no cesarán en su empeño de empeorar aún más la situación.

Así que ya sabe, piense, reflexione y «si vis pacem, para bellum».

Acceso al texto en fuente original


Deja un comentario

Emilio Sánchez de Rojas Díaz. El suma y sigue de Putin frente a una Europa perdida en sus incoherencias

Hace veinte días apuntábamos en el artículo «¿Qué se juega Putin en Ucrania?» algunas ideas iniciales sobre lo que podría hacer Putin en Ucrania y los riesgos que corría con sus acciones. Ahora es un buen momento para recapitular qué ha pasado, cómo se ha narrado, qué ha hecho la Unión Europea, la respuesta de Ucrania, los intentos de moderación y la prospectiva tras el conflicto. Trataremos más de evaluar los hechos que de emitir opiniones vanas que crean más confusión que claridad.

La narrativa de esta guerra se ha caracterizado por los excesos verbales y el abuso de calificativos contra Vladimir Putin de una prensa occidental amarillista en general. De hecho, Putin se ha comportado como un actor racional: Ha anunciado lo que haría, y ha hecho lo que había anunciado, con independencia de otros actores. Ha mantenido siempre la iniciativa. Sorprende los dobles estándares que se han empleado en comparación con otras invasiones recientes norteamericanas como Libia Irak, Afganistán, u otras más lejanas como Bahía de Cochinos, Panamá, Granada o Vietnam.

[…]

La heroica respuesta del pueblo ucraniano ha superado todas las expectativas. Un pueblo bravo sacrificado por un cómico mediocre, Volodimir Zelenski, que ha exigido un esfuerzo brutal e injustificado a la población. Ha separado familias y ha expuesto a mujeres y niños a situaciones de refugio, pero sin las debidas protecciones contra las mafias de trata de seres humanos.

El presidente ucraniano, se ha convertido en el protagonista de su propia historia inventada, más un actor que un líder. La opción única contemplada por Zelenski ha sido siempre involucrar a la OTAN y a la UE en este conflicto, para convertirlo en una guerra regional más amplia. No ha dado ninguna oportunidad a la negociación ni ha admitido mediación. Zelenski goza, sin duda, de la legalidad como presidente electo de Ucrania, pero no tanto de la legitimidad internacional al vulnerar numerosos tratados internacionales con Rusia. Se considera que no suele cumplir su palabra. Para Zelenski, cualquier acuerdo supondría un fiasco para sus ambiciones.

La UE, tras el decepcionante papel jugado durante la pandemia, tenía una oportunidad de demostrar su solvencia y no lo ha hecho.

Texto completo en fuente original


Deja un comentario

Manuel Ferrer Muñoz. Amarga radiografía de Cali

Este artículo, publicado en Cali Cultural, núm. 175, octubre de 2012, muestra al vivo el lastre que padece una ciudad tan emblemática como Cali, ensalzada hace un año como un icono cultural por un periódico español, y catalogada como «Destino líder en cultura de Sudamérica» en dos ediciones consecutivas de los World Travel Awards, que, por contraste, vive sumida en una crisis permanente provocada por la deficiente gestión municipal, la pobreza extrema de algunos sectores, el deterioro de la convivencia provocada por la inseguridad de las calles, y la carencia de un proyecto compartido por todos los sectores ciudadanos, que se manifestó de modo violento en el estallido social que sacudió a la ciudad el pasado año, del que dimos oportuna cuenta en este blog.

Si bien pudo pensarse, cuando apareció el artículo que hoy se reedita, que su autor cargaba las tintas, inducido por una vivencia personal no precisamente agradable, el tiempo ha venido a demostrar que el diagnóstico era tristemente acertado y que lo que ha venido después era consecuencia lógica de un estado de cosas que tal vez nadie con responsabilidad de gobierno ha sido capaz de encarar.

 _____

Cali, miércoles, 29 de agosto de 2012: una piedra lanzada por una alimaña humana contra un transporte colectivo abarrotado de personas roza la cabeza de un niño de cinco meses, y no impacta en ella de puro milagro. Me parece que este incidente es razón de peso para que abramos una pausa de reflexión y nos preguntemos por qué la brutalidad imperante (dos días después, un par de petardos hirieron a ocho personas). ¿Qué ha sucedido para que una y otra vez, durante dos largos siglos, hayan fracasado los intentos de convivencia entre nosotros? ¡Qué trágico acierto el de Marco Palacios al titular uno de sus trabajos con el significativo “Colombia: ni estado de guerra, ni estado de paz; estado de proceso de paz”!

Nuestro problema no es la guerrilla, no es la inseguridad ciudadana, como tampoco lo es la proliferación de salvajes como el cobarde autor de la pedrada a un vehículo cargado de personas que, tras un día de trabajo, regresaban a sus casas. El problema de Cali, como el de Colombia, no es específicamente caleño ni colombiano, aunque presenta ingredientes particulares: y son suficientes para colmar toda una despensa.

Las guerras civiles que se sucedieron desde la independencia, continuadas por los conflictos de las guerrillas, nunca terminaron con el hallazgo de un espacio común de convivencia. Los privilegios de la vieja sociedad modelada durante los siglos de dominación española nunca se extinguieron, sólo cambiaron de depositarios; y la proclamada igualdad ante la ley nunca ha dejado de ser –como mucho- una bienintencionada y tímida aspiración utópica traicionada por un cúmulo inconmensurable de corrupción rampante.

El materialismo práctico de las sociedades occidentales capitalistas del siglo XX –sociedades opulentas, que sustituyeron la trascendencia por la comodidad- echó raíces profundas en Colombia y contribuyó a agrandar las diferencias entre quienes viven en la prodigalidad más insultante y quienes de todo carecen y codician abierta o discretamente las riquezas ajenas.

El culto al cuerpo convirtió a muchas de nuestras mujeres en carne de quirófano en obsesiva busca de medidas ideales, de pechos descomunales, de rostros de princesas. A nuestras niñas les hemos robado la infancia con los ridículos concursos de belleza en las escuelas, alentando neciamente su ingenuo afán de preadolescentes que las impulsa a vestir y comportarse como señoritas que no aún son. Y nuestros jovencitos se miran en el espejo de artistas, cantantes, pandilleros o narcos: encantados de haberse conocido a sí mismos, carentes de seso y abotargados en su intelecto por una estupidez que, si no es congénita, ha sido adquirida con meritorio esfuerzo.

La indiferencia por lo que no nos atañe de modo directo nos impide fijar la vista en las necesidades de quienes se cruzan en nuestro camino. No tenemos ojos para los pobres ni para los viejos ni para los niños pequeños ni para los feos. El endurecimiento del corazón se traduce en las miradas endurecidas, incapaces de percibir la emoción que causa la inocencia de los niños de pocos meses. Solo miramos alrededor para asegurarnos de que nadie nos sigue con intención de asaltarnos o para contemplar con descaro a una mujer bonita o un carro lujoso, que igual da: hasta esos extremos se ha cosificado a la mujer.

Muchos de los que piden una limosna y son rechazados, aun con buenas maneras, envuelven al otro en una mirada de odio y no escamotean maldiciones en voz baja o no tan baja. Se retiran babeando insultos mientras componen la cara para la siguiente representación que, casi con certeza, terminará como la anterior con injurias proferidas sotto voce.

Nuestras calles son testigos de cruces de insultos, cuando no de golpes entre automovilistas o peatones o entre unos y otros. Quedaron relegadas al olvido las normas de urbanidad que aprendimos de nuestros abuelos, porque en la selva urbana no hay espacio para el respeto ni la cortesía.

Y después de este listado de desafueros y calamidades, ¿nos extraña que nuestros conciudadanos piensen en espacios geográficos lejanos para escapar de la pobreza, la opresión, el miedo, la prepotencia de los que mandan olvidados de su condición de servidores públicos?

Urge, pues, movilizar las reservas de nuestra conciencia cívica y auspiciar programas que recuperen lo que fuimos. En esa tarea de gigantes, la educación cumple un papel fundamental; pero lo grave es que los primeros educadores son los padres. ¿Y somos los padres caleños capaces de anteponer los valores a nuestras comodidades?


Deja un comentario

Entrevista a Jacqueline Murillo Garnica sobre su obra ‘Itinerario de los días que fueron’

La Editorial Centro de Estudios Sociales de América Latina CES-AL, dentro de la Colección Taller Literario, publicó hace pocas semanas el libro Itinerario de los días que fueron de Jacqueline Murillo Garnica. Esta es una obra compuesta por una serie de cuentos que plasman múltiples vivencias de lo que fue, ha sido y es esa mancha en la historia colombiana: la violencia; además, a estas historias, la acompañan varias reflexiones en torno al tema en cuestión. Conoceremos, a continuación, el criterio de la autora en tanto a su publicación y otros asuntos de sumo interés.

¿Quién es Jacqueline Murillo Garnica?

Jacqueline nació en Bogotá en 1962. Es doctora en Literatura Española e Hispanoamericana; Magistra en literatura y Licenciada en Educación Básica. Los últimos veinte años de su vida laboral los ha distribuido entre Bogotá, Panamá y República Dominicana. Decidió estudiar literatura como una necesidad imperiosa de catalizar por medio de la escritura, las huellas de la vida, con sus trasegares históricos, y los paisajes del recorrido propio y ajeno.

Desde que tuvo la oportunidad de ser profesora de niños, conoció la realidad social y esa sensibilidad le ha permitido dibujar mediante la grafía, las experiencias de la ciudad con todos sus matices. Es profesora universitaria en República Dominicana y Colombia. Ha realizado publicaciones de género narrativo y lírico en Colectivo, “Itinerario de los días que fueron” es su segunda publicación en solitario. Ha publicado artículos en revistas indexadas, sobre literatura e historia y temas de interés cultural. Ponente en diferentes congresos internacionales. Pertenece a asociaciones como APELA (Asociación para el estudio de la Literatura Africana), AHILA (Asociación de historiadores europeístas y latinoamericanistas. Jurado en concursos nacionales de cuento, poesía, novela breve y becas en investigación para literatura, Alcaldía Mayor de Bogotá. Fue consejera por la Alcaldía Menor de Barrios Unidos, en literatura, por resolución en el periodo 2021-2024, en Bogotá.

Acceso a la entrevista en fuente original