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Investigación en Ciencias Sociales y Humanidades


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La interculturalidad en América Latina

El próximo domingo, 29 de enero, la Tertulia en la Mitad del Mundo: Café de altura para cuatro abordará este tema, con participación de los invitados que se enuncian a continuación. El evento podrá seguirse online, a través del enlace que se proporcionará en esa misma fecha.

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Germán Flores

Kichwa Otavalo, docente-investigador y director de la carrera de Educación Intercultural Bilingüe de la Universidad Nacional de Educación, UNAE. Actualmente realiza estudios de doctorado en Educación Superior Universitaria en la Universidad Abierta Interamericana, Universidad Austral y Universidad Nacional de Río Negro (Argentina); magister en Estudios Latinoamericanos con mención en Relaciones Internacionales por la Universidad Andina Simón Bolívar-Ecuador; Psicopedagogo por la Universidad Politécnica Salesiana, donde cursó además Estudios en Antropología cultural; diplomado en Cosmovisión Andina por la Pontificia Universidad Católica de América.

Sus investigaciones versan sobre temas de interculturalidad y plurinacionalidad, educación bilingüe, educación superior y políticas públicas.

María Laura Díez

Doctora en Antropología por la Universidad de Buenos Aires. Investigadora de Carrera en el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas. Prof. Asociada Regular de la Universidad Pedagógica Nacional, donde es titular de la Cátedra Políticas Educativas Interculturales. Miembro de la Comisión de Doctorado en Antropología (Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires). Dirige e integra proyectos en temas de antropología, educación y migración. Su área de especialización es interculturalidad en educación, experiencias formativas y procesos de identificación de niños/as y jóvenes en contextos de migración. Actualmente investiga sobre educación, trabajo e identificaciones en jóvenes de familias migrantes de la economía popular. Fue Asesora en la Dirección de Educación Intercultural, provincia de Buenos Aires. Acompaña programas de capacitación docente del Ministerio de Educación de la Nación y actividades de vinculación tecnológica con organismos de derechos humanos. En los últimos años sostiene actividades de extensión y apoyo comunitario, en organizaciones de migrantes y educativas del Área Metropolitana de Buenos Aires.

Efstathios Stefos

Nacido en Grecia, es Presidente de la Fundación Helénica Ecuatoriana y Profesor Titular Principal de la Universidad Nacional de Educación del Ecuador. PhD por el Departamento de Estudios Pedagógicos de la Enseñanza Primaria de la Universidad del Egeo, Especialización en Dificultades de Aprendizaje de la Universidad de Tesalia, Licenciatura en la Educación de la Universidad del Egeo, Maestría en Diseño Ambiental de la Universidad Abierta de Grecia y Diploma en Ingeniería Eléctrica por la Universidad Demócrito de Tracia. Fue Rector de la UNAE, Vicerrector Académico, Coordinador Académico de Grado, Director de Calidad y Evaluación Institucional, Editor y Miembro de comités editoriales de revistas reconocidas internacionalmente. Delegado a la Asamblea Nacional del Ecuador para reformas de las leyes orgánicas de educación y de otras materias relacionadas. Tuvo dos vinculaciones con el Proyecto Prometeo, una en el proyecto «El desarrollo de la función de producción educativa ecuatoriana a través de las redes neuronales artificiales», y otra en el proyecto “Desarrollo de capacidades en Biometría”.


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Paloma Santamaría. Los ocho consejos de la Universidad de Harvard para ser más inteligente

Sentarse delante del libro y aprender de codos un temario no siempre es el mejor método para interiorizar un aprendizaje. Son muchos los estudiantes que aseguran olvidar lo estudiado tras la realización del examen, y por eso los psicólogos Henry L. «Roddy» Roediger III y Mark A. McDaniel han escrito un libro sobre los mejores métodos para estudiar.

Tanto Roediger III como McDaniel son destacados expertos en aprendizaje y memoria de la Universidad de Washington en St. Louis. Así que junto con el escritor y novelista Peter C. Brown han publicado en Harvard University Press/Belknap la obra Make it stick: The Science of Successful Learning.

Según los autores, muchos hábitos de estudio habituales y rutinas de práctica resultan contraproducentes. El aprendizaje más complejo y duradero proviene de la autoevaluación, la introducción de ciertas dificultades en la práctica, la espera para volver a estudiar material nuevo hasta que se haya producido algo de olvido y la intercalación de la práctica de una habilidad o tema con otro.

«Muchas técnicas de estudio populares se basan en muchas relecturas y repasos repetitivos en un intento de forzar el material nuevo en la memoria, pero la investigación muestra que las ganancias de este enfoque son fugaces y, a menudo, dejan a los estudiantes con una falsa sensación de confianza sobre lo bien que saben un tema», dice Roediger quien añade: «Lo que realmente importa cuando se trata de hacer uso de nuevos conocimientos es su capacidad para recuperarlos cuando los necesite».

Estos son ocho consejos de los expertos de Harvard:

1: Descansar es primordial

No dormir lo suficiente afecta el rendimiento académico, mientras que dormir un mínimo ocho horas permite al cerebro almacenar la información. Los expertos aseguran que para obtener buenas calificaciones hay que tener un orden en las rutinas de sueño.

2: Estimular la mente

La mente se debe acostumbrar a adquirir nuevos conocimientos. Con el fin de estimular las neuronas y la comunicación que hay entre ellas, la mente debe estar ejercitada. Aprender algo nuevo es una forma de poner a trabajar el cerebro y así cuando se quiera estudiar una materia se tendrá las habilidades para hacerlo.

3: Escribir a mano

Ordenador y móvil han sustituido en muchas ocasiones la escritura a mano, sin embargo, los expertos afirman que para retener la información es muy importante recuperar esta práctica. Con los resúmenes se sintetiza y piensa el contenido, se eligen las palabras correctas y se hilan las frases. Eso será de gran utilidad cuando hay que recordarlas en el momento del examen.

4: Estudiar en voz alta

Escuchar las palabras en voz alta hace más probable que se recuerden. Por ejemplo, si alguien conoce una persona nueva y pronuncia su nombre varias veces en la primera conversación, es muy probable que en una próxima ocasión lo recuerde fácilmente.

5: No hace falta releer mil veces

Pocas veces pero en profundidad. Según los expertos, si se quiere ayudar al cerebro es mejor que se haga el esfuerzo de recordar lo que se leyó y no leerlo de nuevo.

6: Alternar las materias

Alternar las materias no solo te mantendrá despierto, sino que refuerza la memoria a largo plazo y profundiza el aprendizaje.

7: Utilizar la mano no dominante

Si eres diestro, prueba a utilizar la mano izquierda a la hora de comer con cubiertos o entrénate con una pequeña pelota utilizando la mano contraria a la dominante esto, según los expertos, puede ayudar a que la mente realice diferentes conexiones neuronales y se agilice el funcionamiento cerebral.

8: Involucrar estímulos

De acuerdo con varios estudios, los participantes suelen recordar imágenes relacionadas con aromas, sobre todo, con aquellos agradables. Además, es importante aprender a conectar información nueva con la pasada para conseguir mejor capacidad de análisis e integración de conceptos.

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Manuel Ferrer Muñoz. ¿Abandona Colombia a sus ciudadanos en el extranjero?

En muchos países, el funcionamiento de los ministerios de Asuntos Exteriores es más que deficiente. Contribuyen a ese mal desempeño diversos factores, entre los que ocupa un lugar destacado el amplio margen de discrecionalidad para la designación de representantes diplomáticos y del personal asignado a las oficinas consulares. España no constituye una excepción, como podrán acreditar cuantas personas acuden al Consulado de España en Quito (Ecuador), por sólo poner un ejemplo. Y, mucho me temo, el mal es poco menos que universal.

Pero resulta particularmente lacerante el caso de Colombia, que desde finales del pasado siglo ha conocido una migración masiva de sus ciudadanos, expulsados por la inseguridad y la precariedad económica y atraídos por el señuelo de un El Dorado que, paradójicamente –se piensa de modo ingenuo-, se habría mudado a la orilla europea del Océano Atlántico, huyendo de tantos visitantes molestos a su antiguo y recóndito emplazamiento en la selva amazónica.

Es cierto que las deficiencias en el servicio exterior colombiano y la pésima gestión de algunos consulados vienen de lejos. Durante el gobierno de Duque se destaparon algunos escándalos sonados de corrupción que salpicaron a Martha Lucía Ramirez, vicepresidenta y canciller colombiana. Pero esos penosos antecedentes no exoneran de responsabilidad al actual gobierno, que parece desbordado por la masiva afluencia de ciudadanos a oficinas consultares colombianas para la realización de trámites, muchos de ellos muy sencillos, susceptibles de resolverse en escasos minutos.

Lo dramático del caso es la precariedad de recursos humanos que padecen habitualmente muchos consulados. Bastaría citar, como botón de muestra, el caso del Consulado de Colombia en Sevilla, que cubre un amplísimo radio de acción -su circunscripción abarca las Comunidades Autónomas de Andalucía (provincias de Sevilla, Almería, Cádiz, Córdoba, Granada, Huelva, Jaén y Málaga) y Extremadura (provincias de Cáceres y Badajoz), y las Ciudades Autónomas de Ceuta y Melilla-, y presta servicios a más de 25.000 connacionales (según datos del INE referidos a 2021). En enero de 2023, la demanda ciudadana, incrementada, ha desbordado amplísimamente la capacidad de esa oficina consular, que cuenta en este momento con sólo dos empleados.

He aquí la asombrosa explicación de esa desconcertante falta de personal: que muchas entidades estatales de Colombia no cierran su plantilla hasta el mes de febrero, pues la vinculación de un porcentaje elevado del personal que en ellas labora se realiza mediante contratos de servicios que expiran cada 31 de diciembre. Consecuencia inevitable, aunque inconcebible desde el punto de vista de la funcionalidad y del sentido común: que el colombiano que necesite resolver un trámite en cualquier oficina del Estado debe abandonar cualquier esperanza de conseguir siquiera una cita (también el infeliz que trate de obtener o renovar un pasaporte en el propio país, como está ocurriendo en estas mismas fechas).

La pregunta que se nos plantea es: ¿debe tolerarse que, por la torpeza burocrática de un Estado incapaz de gestionar sus propios recursos, se pase a la ciudadanía la factura de los platos rotos?

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El Rectorado de la UNAM ante el plagio académico: ¿se llegará al fondo del problema o, como es norma no escrita, encallará la investigación?

LA UNAM INFORMA

A LA COMUNIDAD UNIVERSITARIA
A LA SOCIEDAD MEXICANA

La Rectoría de la UNAM recibió de la Dirección de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Aragón, la minuta y comunicado del Comité de Integridad Académica y Científica de esa entidad académica, en relación al presunto plagio de la tesis profesional que involucra a una ex alumna que presentó su examen profesional en 1987. Asimismo, se tuvo conocimiento de su pronunciamiento público, emitido el 30 de diciembre.

Ante ello, me permito informar lo siguiente:

1. Que después del análisis de la documentación por el Comité y con base en el alto nivel de coincidencias entre las tesis objeto de revisión, superior al 90 por ciento, resulta evidente la existencia de un plagio.

2. Que la revisión académica de los contenidos de ambas tesis, sus fechas de publicación, así como los archivos físicos y digitales de la Universidad, hacen presumir que la tesis original fue la sustentada en 1986.

3. Que unas horas antes de iniciar su reunión, el Comité de Integridad Académica y Científica de la FES Aragón recibió un testimonio notariado que contiene un escrito de quien sustentó su tesis en 1986, expresando que  utilizó varias referencias, textos y partes importantes del contenido de la tesis publicada posteriormente, en 1987.

4. Ante estos hechos contradictorios y sin tener la certeza de la dimensión del plagio expresado en el testimonio del ex alumno de la tesis de 1986, resulta evidente que es necesario recabar información adicional para profundizar en el análisis documental y, de ser el caso, llamar a las partes involucradas.

5. De acuerdo con el comunicado del Comité de la FES Aragón, una vez retomadas las actividades académico-administrativas, convocará a una próxima sesión para continuar con su trabajo, allegándose de las opiniones técnicas que requiera, así como para analizar la actuación de la Directora de ambas tesis, en estricto apego a la normatividad universitaria.

6. Sobre el señalamiento público de la ex alumna que presentó su tesis en 1987, en el sentido de que el archivo que contiene su tesis fue “indebidamente y de forma ilegal modificado el 22 de diciembre de 2022”, es importante dar a conocer lo siguiente:

a) En la década de los ochenta, la UNAM microfilmaba las tesis presentadas.

b) En el año dos mil se inició la digitalización de las tesis microfilmadas para convertirlas en archivos PDF.

c) Al comparar los PDF de las tesis en cuestión se observó la ausencia de ocho páginas en el archivo del trabajo de la ex alumna.

d) Por lo tanto, hubo necesidad de retomar el microfilm para escanear las páginas faltantes y completar el PDF en el repositorio de TESIUNAM. 

Todo lo anterior está a disposición de los peritos mencionados por la ex alumna.

7. La Universidad llevará a cabo un conjunto de acciones para evitar la repetición de sucesos reprobables como éstos. Dichas medidas podrían incluir reformas a la normatividad universitaria y estrategias de prevención, utilizando herramientas digitales especializadas para detectar posibles irregularidades.

La Universidad Nacional Autónoma de México goza de la confianza de la sociedad mexicana y ello es una de sus principales fortalezas. La verdad está en la esencia de la UNAM y constituye un valor fundamental de nuestro actuar y de nuestro quehacer. Por estas razones, en mi calidad de Rector, no acepto que derivado de disputas ajenas se vulnere el prestigio y la honorabilidad de la Universidad.


“Por mi Raza Hablará el Espíritu”
El Rector
Dr. Enrique Graue Wiechers


Ciudad Universitaria, a 31 de diciembre de 2022.


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Daniel Arias Aranda. Me dedico a engañar, no a enseñar

Éste es el trágico panorama de la enseñanza en España, del que no queremos darnos cuenta. Miramos hacia otro lado para engañarnos y seguir fingiendo que todo va bien. Pero esto es una auténtica calamidad. Lean, si no me creen, este testimonio de un catedrático de la Universidad de Granada. No es hablar por hablar. Venzamos la cobardía que rehúye el combate y se refugia en la ignorancia. ¡Esto es lo que hay! Naturalmente, si nuestros hijos nos importan poco o nada –que todo puede ser-, no es preciso tomarse esta molestia.

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«Hoy me dedico a engañar más que a enseñar». La abrumadora sinceridad de Daniel Arias Aranda, catedrático del departamento de Organización de Empresas de la Universidad de Granada (UGR), ha provocado un encendido debate en redes sociales. El profesor ha escrito una misiva en la red social Linkedin en la que reflexiona sobre la bajada de calidad y de exigencia que existe en la educación actual.

Desde sus 25 años de experiencia, Arias lamenta que el nivel ha ido disminuyendo para adecuarlo a los alumnos, para que aprueben en sus respectivas materias y todos puedan ser felices. Pero tras esto se esconde un fracaso enorme tanto de la educación como de la sociedad, que ha sido incapaz de adaptarse a los nuevos tiempos marcados por la tecnología.

Esta es su carta:

«Llevo impartiendo clases en la universidad cerca de 25 años, dos de ellos en la Universidad Complutense de Madrid y el resto en la Universidad de Granada. Por mis clases han pasado directivos de grandes empresas que tenían más o menos mi edad cuando les di clase y otros que, en sus generaciones respectivas, han ido ganándose un puesto en la sociedad gracias a su formación y a su esfuerzo…

La primera asignatura que impartí fue en el curso 1997/98. Era Dirección Estratégica de la Empresa (sigo aún impartiéndola), entonces del plan antiguo de 5 años de Económicas y Empresariales. Tenía matriculados 524 alumnos en cada grupo. Era imposible distinguir las caras de los que se sentaban atrás en aquellas gigantescas aulas del Pabellón de Tercer Curso de la UCM. Eso sí, las aulas estaban llenas. Algunos alumnos se tenían que sentar en las escaleras porque no cabían.

En las horas de tutoría, los alumnos hacían cola en la puerta de mi despacho. Responder todas las consultas, curiosidades, dudas… era tan agotador como satisfactorio. Las constantes preguntas de los estudiantes en clase me obligaban a llevar la materia muy preparada. Yo ya tenía 25 años y no recuerdo estudiar más que entonces.

La asignatura era dura y las preguntas de desarrollo configuraban exámenes que duraban horas. Era imposible corregir todo aquello en menos de diez días. Las revisiones eran complejas (sobre todo para los que estaban entre el 4 y el 5).

Todo lo anterior es tan sólo un eco del pasado.

Hoy me dedico a engañar más que a enseñar. Me explico a continuación.

Los grupos hoy son de unos 50 alumnos, de los cuales raramente viene a clase más de un 30%. Los que vienen, lo hacen en su mayoría con un portátil y/o un teléfono móvil que utilizan sin ningún resquemor durante las horas de clase. Las caras de los alumnos se esconden tras las pantallas. De hecho, me sé mejor las marcas de sus dispositivos que sus rasgos faciales. Es raro que alguien pregunte, por mucho que se les incite a hacerlo. Quince minutos antes de que acabe la clase ya están recogiendo sus cosas, deseosos de salir.

Cada vez me siento más como un profesor del instituto de una serie mediocre de los 80 que como un catedrático. A menudo tengo que callarme porque el rumor generalizado se extiende por el aula y me da vergüenza mandar callar a universitarios constantemente. He separado a gente para que no hablen entre ellos, he expulsado alumnos del aula y me he llegado a marchar de clase ante el más absoluto desinterés.

Como respuesta a este panorama y, siguiendo las cambiantes normativas universitarias (siempre peores que las anteriores), los profesores hemos tomado cartas en el asunto con las siguientes medidas:

-El nivel de la asignatura ha bajado. Impartimos menos temas de manera mucho más superficial.

-Hacemos parciales tal y como establece la evaluación continua para tratar de aprobar a un mayor número de alumnos, pues un número de suspensos superior a lo que la universidad establece como límite conlleva una sanción que influye en el presupuesto del departamento, esclavizado a través del denominado contrato-programa.

-El nivel de los trabajos y presentaciones de los alumnos no pasaría, en su mayoría, los estándares del teatrillo de Navidad de primaria. Pero eso, para nosotros es más que suficiente para poner un 5.

De este modo, cumplimos el contrato-programa, el departamento es feliz, la universidad es feliz, nuestros alumnos aprueban, creen que saben algo y son felices y nosotros languidecemos ante la triste realidad.

Soy consciente de que para vosotros soy sólo un estímulo más que compite con las redes sociales y el vasto imperio de internet. Evidentemente, soy más aburrido que un vídeo de influencers de Tiktok.

Por eso, te digo que me dedico a engañarte, querido alumno/a. Vives en una mentira que nosotros edulcoramos. Por eso, es mejor que si quieres seguir viviendo en tu burbuja, mientras puedas, no sigas leyendo, ya que voy a contar lo que hay detrás de Matrix.

Bueno, si sigues leyendo, lo haces bajo tu propia responsabilidad. No digas que no te advertí. Aquí van algunas realidades que no te van a gustar:

Te faltan habilidades básicas indispensables en estudios superiores. No tienes capacidad de expresión. Tu vocabulario es muy básico y se limita a verbos débiles (hacer, ser, estar) en lugar de específicos como desarrollar, evolucionar, ampliar, …

Por ello, cuando entregas un trabajo o haces una exposición de un texto que has copiado de Wuolah, El rincón del vago u otros, donde plantas frases como «considerando la posibilidad de articular el concepto de selección adversa con las bases teóricas de la economía de las organizaciones…», sé de sobra que no lo has escrito tú porque, para más INRI, cuando te pregunto en clase sobre el significado de esa frase, no sabes qué contestar.

Por supuesto, al exponer en clase, la frase del punto anterior la has leído literalmente de tu móvil, del que no despegas los ojos aún enfrente de tus compañeros, y la has colocado en una transparencia de Powerpoint cuyo diseño en 1995 ya estaba obsoleto. El resto de tu presentación se limita al «efecto karaoke», leer los interminables párrafos que has cortado y pegado.

No sabes estar. Sí, estar. Balbuceas, te encorvas, no fijas la mirada, llevas una o las dos manos en los bolsillos, vienes a una exposición en chándal o con leggins… No te dignas a respetar la institución milenaria que te acoge y que se llama universidad. No entiendes lo que eso significa y tampoco tienes ningún interés en saberlo.

Si tu expresión es limitada, tu escritura lo es más. Se nota que ya no se hacen dictados en educación secundaria. Caso aparte merecen los alumnos que no hablan español y no comprendo qué hacen ocupando un asiento.

Jamás hubieras superado esta asignatura hace 10 ó 20 años. De hecho, de tu clase, no más de 10 personas seguirían admitidas en estos estudios. Te lo dice un licenciado que acabó dos titulaciones en la Universidad Carlos III de Madrid donde tras 4 convocatorias suspensas de una asignatura, ibas a la calle.

Tu nivel de lenguas extranjeras es nulo. Doy clases en un Máster íntegramente en inglés donde apenas hay españoles y el nivel de los estudiantes extranjeros es infinitamente superior. De hecho, el máster es lo único que alimenta mi motivación a enseñar.

Las habilidades blandas brillan por su ausencia. ¿Liderazgo, resiliencia, trabajo en grupo? Son básicas para cualquier empleo. Cuando me escribes un email para decirme que te has peleado con tus compañeros de grupo o envías a tu madre a una revisión de exámenes, mi perplejidad no cabe en mi persona. Hace años que no recomiendo a ningún alumno para ninguna empresa.

Vives anestesiado por las redes sociales. ¿Te crees que no me entero? Mientras doy clase veo tu cara de soslayo tras la pantalla con risitas y yo sé que explicar la cadena de valor de la empresa es de todo menos gracioso. No estás en clase, estás en Instagram. Pero yo me hago el tonto y miro para otro lado.

Estos puntos son sólo la cima del Iceberg. Los profesores estamos hartos de formarnos en técnicas docentes multidiversas y de pelajes exóticos para motivar al alumnado. Lo que está claro es que si tú, estudiante, no tienes interés, yo no puedo plantarlo en ti. Pero sí puedo hacerte creer que vales, aunque sepa que es mentira. Me he convertido en un experto en hacerlo, porque el sistema me lo exige y cumplo. Y rezo por que esto sólo me ocurra a mí, y como mucho en mi facultad, pero que no ocurra en Medicina o Ingeniería de caminos, sobre todo cuando cruce un puente o, Dios no lo quiera, esté en la camilla de un quirófano.

Podemos echarle la culpa a la universidad pública y tiene bastante culpa, pero no toda. «Si quieren calidad, que se vayan a la privada», he escuchado por ahí. Y los números van apuntando en esa dirección. Quizás, el pago de una matrícula de cuatro ceros aumente la motivación en lugar de las irrisorias tasas académicas públicas. Puede que la universidad pública reaccione cuando la privada le coma la tostada, cosa que está haciendo muy bien.

Lo que está claro es que si tú, estudiante, no tienes interés, yo no puedo plantarlo en ti. Pero sí puedo hacerte creer que vales, aunque sepa que es mentira.

No obstante, mis evaluaciones docentes son muy buenas y las he publicado. Pero no soy una excepción. Cuando hablo con compañeros coinciden con mi visión. Escribir esto es arriesgado y es más cómodo callar y obrar. Lo entiendo perfectamente, patada y al área es la actitud mayoritaria.

No quiero terminar exponiendo un problema sin dar soluciones. Las hay. Pero para ello, hay que romper el paradigma en que estamos sumergidos y ser muy valientes. He aquí algunas propuestas incómodas:

-No somos todos iguales. Hay estudiantes con vocación e interés eclipsados por la mediocridad imperante. Centrémonos en ellos. La universidad es para formar a las élites intelectuales. Antes de que me llaméis facha, esa frase es del insigne Gregorio Peces-Barba, mi rector cuando estudiaba en la Universidad Carlos III, padre de la Constitución y socialista de los de verdad (cómo han cambiado las cosas). La Formación Profesional forma grandes profesionales que no han de ser universitarios.

-Devolvamos al profesorado universitario las competencias perdidas como autoridad intelectual a la hora de diseñar planes de estudio, modelos de enseñanza y currículum. No podemos esperar dos años a que la ANECA dé el visto bueno a una modificación de los planes de estudio. El mundo cambia demasiado rápido para seguir impartiendo contenidos obsoletos.

-Reforcemos las capacidades básicas en enseñanzas no universitarias: enseñar a pensar, a enfrentarse a obstáculos, a expresarse, a tener modales, a leer y escribir bien en español e inglés, a tener tolerancia a la frustración y, sobre todo, a buscar la superación constante.

-Eliminemos cualquier rastro de gadgets tecnológicos en la enseñanza (lo que incluye ordenadores portátiles). Darle un Chromebook a un niño de 10 años es como darle una cuchilla de afeitar a un bebé. SEÑORES TECNO-PROGRES LEAN ESTO POR FAVOR: Cruzar un puente no te hace ingeniero de caminos, de la misma manera que tener un ordenador no te hace nativo digital. Mis alumnos no saben, en su mayoría, elaborar un Excel o dar formato a un texto en Word. Las TICs a edades tempranas sólo sirven para distraer. La plasticidad neuronal se desarrolla con lápiz y papel, no con la dictadura de los teclados.

-Hacer sentir a los chavales orgullosos de quiénes son y donde están, con admiración hacia lo que les rodea y hacia otras culturas. Fomentar la curiosidad innata y el respeto. Crear descubridores y jamás plantar la semilla del odio o la desolación. Huir de los nacionalismos, siempre manipuladores y huir de los populismos, de cualquier cosa negativa que acabe en ismo. La mente de un niño es sagrada.

-Fomentar la cultura de la competición y la colaboración en todo tipo de enseñanzas. El esfuerzo conlleva recompensa, a veces a largo plazo. Los mejores serán premiados y los peores se quedarán fuera de juego y, si quieren volver a entrar tendrán que esforzarse más, o bien, centrarse en otro juego, esto se llama flexibilidad académica. Si tu hijo es malísimo en matemáticas, pero le encanta tocar la guitarra, quizás tengas que ponerle un profesor particular en guitarra y no en mates. Y el sistema ha de aceptar esto. Saquemos lo mejor de cada individuo.

-Con 18 años no sabes, salvo que tengas una vocación innata, qué es lo que quieres estudiar (yo no lo sabía, pero tuve suerte al elegir). Flexibilicemos los primeros años universitarios y de FP. Las titulaciones no han de ser bloques de cemento. ¿Empiezas Informática y no te gusta? Hagamos pasarelas. Implantemos el ‘major’ y el ‘minor’ como en EE. UU. Que una mala decisión no frustre una vida.

En fin, querido estudiante, esto es lo que hay. Quizás seas la excepción a todo lo escrito, ojalá sea así, pero los números me dicen que las probabilidades son inferiores al 10%. En todo caso, no busques la solución en el Estado, ni en los sindicatos, ni en los cantos de sirena de los -ismos, ni en las redes sociales. La solución está en ti. Si tú cambias, el mundo cambia.

Y si no quieres cambiar, no te preocupes, te seguiremos engañando, haciéndote creer que lo estás haciendo muy bien».

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Ginés Donaire. Miguel Hernández ya es de todos

Después de las lamentaciones sobre el plagio académico, descubrimos a nuestros lectores motivos de gran alegría. Ya se sabe: una de cal y otra de arena. Es la mejor manera de manejarse en este mundo donde el bien anda revuelto con el mal, la fidelidad con la traición, la alegría con las penas.

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¿No cesará este rayo que me habita / el corazón de exasperadas fieras / y de fraguas coléricas y herreras / donde el metal más fresco se marchita? Estos versos de Miguel Hernández aparecen en la obra Cien poemas de amor, editada por la Diputación de Jaén en conmemoración del 80º aniversario de la muerte del poeta alicantino. El libro ha sido el primero que ha visto la luz coincidiendo con la catalogación como dominio público de la obra hernandiana, que aspira ahora a una proyección más universal. Según la Biblioteca Nacional, el 1 de enero de 2023 han pasado a dominio público la obra de 174 autores españoles, todos ellos fallecidos en 1942.

La Ley de Propiedad Intelectual establece un plazo de 70 años para que expiren los derechos de autor y pasen a ser de dominio público. Sin embargo, al tratarse de autores fallecidos antes de 1987, se aplica una ley anterior, en concreto la de 1879, que establece un plazo de 80 años. De este modo, la familia de Miguel Hernández, que falleció en la prisión de Alicante el 28 de marzo de 1942, dejará de percibir los derechos de autor por la venta de la obra del poeta de la Generación del 27.

“Esto va a permitir hacer más visible y universalizar la obra de Miguel Hernández, que es el objetivo que nos marcamos cuando adquirimos el legado hernandiano en 2013″, señala Francisco Reyes, presidente de la Diputación de Jaén. Esta institución pagó hace una década tres millones de euros por los más de 5.600 registros, entre manuscritos, poemas y otros documentos, del poeta de Orihuela. Dos años antes, en 2011, el Ayuntamiento de Elche rescindió el contrato por el que se comprometía a pagar durante 20 años 150.000 euros anuales para poner en marcha la Fundación Miguel Hernández y 7.000 euros mensuales para la familia en concepto de cesión del legado.

Desde entonces, el legado se custodia, totalmente digitalizado, en las instalaciones del Instituto de Estudios Giennenses (IEG), y otra parte en el Museo Miguel Hernández—Josefina Manresa, de Quesada (Jaén), la localidad de donde era natural la esposa del poeta alicantino, Josefina Manresa, la principal guardiana de la obra hernandiana.

No pocas fueron las críticas que en su día recibió la Diputación de Jaén cuando decidió adquirir el legado a los herederos de Miguel Hernández. “Nos decían que éramos unos malos empresarios por invertir tres millones en una obra que luego iba a ser digitalizada y, por tanto, abierta a todo el mundo”, recuerda Reyes, para quien el objetivo principal de esa adquisición no fue otro que abrir al acceso universal la obra del autor de Viento del pueblo o Nanas de la cebolla.

Con todo, la buena relación mantenida desde entonces ha permitido que los herederos del poeta cediesen de manera gratuita el poema Aceituneros, convertido en himno de la provincia de Jaén o, más recientemente, autorizasen la edición de Cien poemas de amor. “La poesía de Miguel Hernández es radicalmente amorosa, una poesía que comulga con la naturaleza conmovida por las hondas vetas de la pasión humana”, ha escrito José Luis Ferris, autor de esta recopilación de la poesía amorosa de Miguel Hernández. Además, fruto de un convenio con el Instituto Cervantes, este mes se va a estrenar la colección que une al poeta alicantino con la obra de autores latinoamericanos. El primer libro estará dedicado al poeta José Rizal, un icono cultural de Filipinas.

Los derechos que se extinguen al pasar la obra al dominio público son los de contenido económico y los herederos solo podrían continuar siendo beneficiarios en el caso de existir una obra inédita, ya que esta gozaría de protección durante 25 años desde su publicación a favor de la persona que lleve a cabo la misma. No obstante, la consideración de dominio público abre nuevas expectativas sobre la aparición de nuevas publicaciones.

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Beatriz Guillén. Plagio en la UNAM

Con penosa insistencia hemos mostrado ejemplos de la ineficiencia y corrupción imperantes en algunas universidades ecuatorianas y españolas, y hemos prevenido contra el dudosísimo reconocimiento de titulaciones ofrecidas por ciertas universidades que ofrecen la posibilidad de realizar estudios online.

Pero el escándalo que el mes pasado ha saltado a la luz pública supera todo lo que la imaginación más calenturienta podría sospechar.

Una investigación periodística sobre escandalosas sospechas de plagio en la tesis de licenciatura de Yasmín Esquivel, ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación de los Estados Unidos Mexicanos, ha desenmascarado la existencia de otros seis trabajos plagiados, asesorados todos por Martha Rodríguez, docente de la UNAM, tan prolífica en su tarea de directora de tesis, que el repositorio de la institución menciona 499 trabajos dirigidos por ella. Todo un prodigio de fertilidad que, evidentemente, debería haber despertado alguna alerta en la UNAM. Pero nada se hizo.

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En 1985, Carlos A. Loranca Olguin presenta su tesis “La estabilidad del empleo y la crisis económica” en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). En 118 páginas, Loranca define qué se considera por empresa, los tipos de trabajos y de empleados, su naturaleza jurídica, las medidas proteccionistas que puede tomar el Gobierno y concluye que en México no hay suficientes estudios sobre el tema. Un año más tarde, María Elena Galguera González presenta exactamente el mismo texto. Palabra por palabra, repite qué es una compañía, una crisis y llega, también, a las mismas conclusiones. Solo añade un apartado: seis páginas de agradecimientos. Además cambia el título a “La estabilidad laboral en tiempos de crisis”. El País no ha encontrado a qué se dedica Loranca ahora, pero sí que Galguera fue magistrada del Tribunal Superior de Justicia de Ciudad de México. Ambos trabajos tuvieron la misma asesora, igual que la ministra Yasmín Esquivel: Martha Rodríguez Ortiz.

Una de las instituciones educativas más prestigiosas de México y América Latina está en el ojo del huracán. La revelación está semana de que una ministra de la Suprema Corte había copiado su tesis de licenciatura en 1987 ha puesto al descubierto toda una cadena de plagios dentro de la UNAM. Al tirar del hilo de Esquivel y de su asesora, este periódico ha encontrado, al menos, seis trabajos copiados —el porcentaje de plagio varía en cada tesis— y tres originales, bajo la batuta de Rodríguez Ortiz.

[…]

La UNAM ha anunciado una investigación sobre el caso específico de la ministra y su servicio de Bibliotecas ya ha certificado un “alto nivel de coincidencias” entre su tesis y la del año anterior, de Edgar Ulises Baéz. El Comité de Integridad Académica y Científicas de la FES Aragón va a ser la instancia encargada de analizar los trabajos y deliberar qué debe hacer la universidad. La sanción puede ir desde un apercibimiento público hasta la más extrema: la revocación del título para la ministra.

[…]

Martha Rodríguez es una asesora de tesis prolífica. La profesora dirigió un total de 499 trabajos, según el repositorio de la UNAM. Empezó en 1983, con cinco, y fue escalando hasta, por ejemplo, asesorar 26 en 1986. Ese año es en el que se publica la tesis de María Elena Galguera González, quien le agradece en el documento: “Por brindarme su amistad y apoyo incondicionales y por su increíble calidad humana”. Galguera, quien falleció en 2020, es a su vez una de las magistradas que mostró su apoyo en el Congreso a Yasmín Esquivel, en 2019, para que fuera elegida ministra de la Suprema Corte.

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Manuel Ferrer Muñoz. El crepúsculo

Hace mucho tiempo que sigo la pista de Mario Vargas Llosa, cuya valía como escritor me cautivó en la medida en que fui leyendo sus novelas, algunas de las cuales, como La ciudad y los perros, Los cachorrosLituma en los Andes me causaron en su momento una honda impresión.

Pero, aparte el talento de Vargas Llosa como literato o sus controvertidos puntos de vista en política, antagónicos de los socialismos que pugnan por abrirse camino en América Latina, me interesa mucho el personaje, el enigmático ser humano que subyace bajo una careta de aparente frialdad, compatible con un carácter educado y afable y una notable aptitud para las relaciones públicas que, sin embargo, deja traslucir un dejo de melancolía, arrepentimiento e insatisfacción, eco tal vez de una vida clavada en una dulce y oscura tristeza que todo lo embebe, aunque quiera disimularse.

Tampoco entiendo que Vargas Llosa y García Márquez, tan disímiles en las formas y en el fondo –más europeo y racional el primero, “palurdo de pueblo” el segundo, según propia confesión-, llegaran a ser amigos, aunque después, tras el famoso puñetazo en el ojo, se distanciaran; ni alcanzo a explicarme el porqué de la sorprendente candidatura de Vargas Llosa a la Presidencia del Perú en 1990, tan sólo comprensible en el contexto de un país que desde entonces ha visto encumbrarse a la más alta autoridad de la nación a las personalidades más rocambolescas.

Pero no vengo a hablarles de García Márquez ni de Vargas Llosa, y menos de Isabel Preysler, sino de la lectura que he ido haciendo estos últimos días de la historia de desamor (¿hubo alguna vez verdadero amor en esa relación?) que ambos –Preysler y Vargas- han protagonizado, en la medida en que esa experiencia decepcionante constituye un paradigma del desesperado e inútil intento del ser humano por perpetuarse en el goce de una constante satisfacción que ayude a sepultar recuerdos de un pasado lejano que sí se sustentó en un enamoramiento de veras.

El mismo Vargas Llosa develó esas claves en uno de sus últimos escritos, Los vientos, un relato sobre la soledad que probablemente traduce de modo anticipado su propia decepción amorosa y su nostalgia por Carmen Patricia, madre de sus tres hijos y el amor de la juventud y madurez que llenó su vida de una felicidad dilapidada después por esa desidia que impide a los seres humanos preservar lo que de verdad es valioso. ¿Quién no descubre en la mujer por la que el protagonista de Los vientos había abandonado a Carmencita, su amor de toda una vida, a la Isabel atractiva y encantadora, “reina de corazones”, amiga de la sociedad farandulera, que encandiló al escritor hispanoperuano?, ¿qué contenido autobiográfico tendrá ese relato de la vida de un hombre que se aproxima al crepúsculo de su vida, desilusionado y arrepentido de haber dejado a su esposa por otra mujer que, tras los centelleos iniciales, que lo deslumbraron, no deja de ser sino un representante arquetípico de la “civilización del espectáculo” que él desprecia?

Les dejo con estos pasajes de Los vientos, que responden a un sentimiento que muchos hombres y no pocas mujeres habrán alimentado dolorosamente:

 “De Carmencita, mi mujer por varios años, me acuerdo muy bien […]. Todas las noches, desde que cometí la locura de abandonarla, pienso en ella y me asaltan los remordimientos. Creo que solo una cosa hice mal en la vida: abandonar a Carmencita […]. Es el único episodio de mi remoto pasado que mi memoria no ha olvidado; y me atormenta todavía, sobre todo en las noches […]. Abandonar a Carmencita es un episodio que me atormenta todavía. Nunca más volví a verla  […]. Nunca he podido recordar el nombre de la mujer por la que abandoné a Carmencita”.

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Fin de un año y comienzo de otro. ¡Y a vueltas con la escritura!

Desde SAICSHU les hacemos llegar una cordial felicitación, porque hemos dado otro pasito adelante: un año más… y un año menos. Pero que nos quiten lo ‘bailao’.

Deseamos comunicarles que, aunque hace tiempo les trasladamos nuestro temor a no poder continuar, vamos a realizar el esfuerzo por seguir adelante, insistiendo en aquellos ámbitos que han acaparado buena parte de nuestro esfuerzo en estos meses: la educación, la filosofía política, la ética, la historia…

Pero las asesorías personalizadas sobre escritura siguen siendo el principal caballo de batalla y el ojito derecho de SAICSHU. La experiencia acumulada durante estos meses, tanto en escritura de tesis y artículos científicos, como en escritura creativa, ha sido magnífica: y eso nos anima a recomendar vivamente este servicio, que seguimos prestando en unas condiciones económicas muy ventajosas para las personas interesadas. Gracias por leernos y, muy especialmente, gracias a los que nos hacen llegar colaboraciones personales, propuestas, noticias o recomendaciones.


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Manuel Aragón y el Tribunal Constitucional de España

Manuel Aragón, catedrático de Derecho Constitucional y magistrado que fue del Tribunal Constitucional, es jurista de indiscutido prestigio. Su palabra pesa en los medios intelectuales de España.

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«El Estado constitucional frente al Estado autoritario –ha escrito refiriéndose a Pedro Sánchez– es aquel en que el Parlamento no es soberano, sino que lo es el pueblo. Es en el que, por ello mismo, las mayorías parlamentarias tienen limitado su poder, pues de lo contrario no habría un Estado constitucional, sino un despotismo de la mayoría. En el que existe una distinción neta entre el poder constituyente, soberano, y el poder constituido (el conjunto de las instituciones estatales) limitado, de manera que este se encuentre subordinado a aquel, y justamente los tribunales, específicamente los tribunales constitucionales, están para garantizar que esa subordinación se cumpla».

En este párrafo se condensa todo lo que ha ocurrido en las últimas semanas. Pedro Sánchez debería leerlo con especial atención. Resulta lamentable que él y algunos de sus lacayos políticos se dediquen a desdeñar, incluso, a desprestigiar a los jueces que cumplen con los deberes exigidos por una profesión especialmente dura de aprender y conquistar. Hablar del «golpe de Estado de las togas» pareció a muchos una osadía incalificable. El Tribunal Constitucional, conforme al artículo en El Mundo de Manuel Aragón, ha actuado correctamente y Pedro González-Trevijano, que es el presidente en funciones del TC, ha cumplido con su deber, «pues lo único que ha resuelto el TC es que, por vía de enmienda, no puede hacerse lo que sí se podría mediante una auténtica iniciativa legislativa. Si de acuerdo con la doctrina del TC, lo que fraudulentamente se pretendía con las enmiendas, se convierte en auténtica iniciativa, las Cortes son libres para tramitarla, sin ningún género de duda, y el Tribunal solo podría actuar posteriormente si se interpusiese un recurso o se planteara una cuestión de inconstitucionalidad frente a la ley que contenga la reforma».

Más claro, imposible. Pedro Sánchez y sus acólitos tienen la obligación moral de pedir disculpas al TC por las atrocidades proferidas contra los magistrados durante la tropelía que quisieron poner en marcha.

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