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Investigación en Ciencias Sociales y Humanidades


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Miquel Casals Roma. El Mundo y la Libertad

El autor de este libro, descartada su publicación en editoriales comerciales, nos ha propuesto su difusión a través del blog de SAICSHU. Accedemos con tanto gusto, y felicitamos al Dr. Casals por su magnífico texto, que invita a una reflexión sin prisas. Confiamos en que sean muchos los usuarios del blog que accedan a este escrito, que tanto enriquece nuestra oferta de lecturas recomendadas.

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Presentación del autor

El Mundo y la Libertad pretende ofrecer una visión útil de nuestro Mundo que sirva para afrontar la crisis en la que se encuentra, devolviendo su genuino significado a la Libertad y restaurando el incalculable valor de la Filosofía y de la Ética: ambas ciencias nos ayudarán a reconocer aquellos paradigmas que, como una jaula invisible, atenazan la visión de nuestro Mundo. 

En la Segunda Parte la obra propone una Ética nueva, basada en la “dignidad del interés”, transindividual, que dé cabida a dos nuevos sujetos: el Planeta y la Humanidad, cuya inclusión implicaría significativos cambios en la Política y el Derecho del Mundo. 

La parte final se refiere a la otra cara de la Ética, denominada “Ética del Destino” (“Ética de lo bueno”), para la cual se propone una nueva ubicación en un campo intermedio entre el individuo y la sociedad: el Patrimonio Común.

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Enlace del blog en español: https://elmundoylalibertad.blogspot.com/

Enlace del blog en inglés: https://theworldandfreedom.blogspot.com/

Puede consultarse también en formato audiovidual por youtube:

El Mundo y la Libertad (I) / Miquel Casals

El Mundo y la Libertad (II)

El Mundo y la Libertad (III)


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2020: La pandemia del capitalismo global

El próximo día 24 de noviembre se presenta esta obra, de la que son coordinadores Pascual García Macías y Rodolfo García Zamora.

En el libro se plantean diversos trabajos que analizan los impactos de la doble pandemia -económica y sanitaria- en los ámbitos económico, social, institucional y ambiental, tanto de América Latina como de México, en particular. Como reflejo del debate mundial sobre esos impactos, varios autores coinciden en que, ante el confinamiento planetario, el temor colectivo y la desmovilización social, es difícil que se generen cambios estructurales en el funcionamiento del capitalismo global, aunque la profundidad de la pandemia del capitalismo global ha obligado a reconocer la importancia de la participación y regulación estatal para la reactivación económica, el cuidado de la salud y del medio ambiente y la cohesión social.

Datos completos de la publicación: García Macías, Pascual, y García Zamora, Rodolfo (coords.), 2020: La pandemia del capitalismo global, Dublín, Machdohnil Ltd., 2020.

Puede descargarse sin costo desde https://rebelion.org/libros-libres/


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Jacqueline Murillo Garnica. Travesías urbanas

El jueves, 12 de noviembre, se presentó este poemario de Jacqueline Murillo, con intervenciones de Manuel Ferrer Muñoz (autor del prólogo), Bojana Kovacevié Petrovic, Brigitte Tatiana Nope Saavedra y Linda Soledad Flores Palacios.

El libro, pulcramente editado por la Editorial Centro de Estudios Sociales de América Latina (Cuenca, Ecuador), en la Colección Taller Literario, recoge 27 poemas, agrupados en 7 capítulos. En el texto, en palabras de Bojana Kovacevié, Jacqueline Murillo “ha retratado la ciudad de Bogotá, articulando conmovida y poéticamente las imágenes de una sociedad de conflictos armados y decadencia moral, una realidad de muerte pero también de amor, a través de las palabras de los testigos cuyas historias están llenas de vida, entre cuyos extremos se ubica la experiencia de los individuos que la residen. En estas Travesías urbanas leemos y sentimos las influencias de Pushkin, Quevedo, los poetas de la Generación del 27, las tardes lluviosas de Bogotá… que forman parte de la experiencia de la poeta”.

Recogemos aquí uno de los poemas, titulado ‘Las palabras’, que cuenta ya con una traducción al serbio:

Las palabras me acarician,

me susurran y me jadean

como los cuerpos trashumantes

en medio del silencio

y sin tocarlas.

Las palabras me acorralan,

me estremecen, me seducen

y me hablan.

Las palabras suenan como sinsontes

y son murmullo como de alas.

Las palabras las toco con mi boca

y suenan en las cuerdas de mi garganta.

Las palabras suelen ser solteras

y algunas veces casadas.

Son mujeres sin edades,

con pensamientos que fluyen

en acordes de guitarra.

Algunas veces las suelto,

otras las dejo calladas.

Unas me delatan,

otras me acobardan.

Siempre me coquetean

sonrientes y cómplices

en las noches y sin nombrarlas.

Acceso al texto

Acceso al acto de presentación


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José Alfredo Zavaleta Betancourt, La violencia regional en México

La colección Violencia en jóvenes, que CLACSO coedita con la Universidad de Ciudad Juárez y el International Development Research Center (IDRC), reúne siete libros que permiten reconstruir el entorno regional contemporáneo y analizan la problemática que atraviesan las y los jóvenes mexicanos, especialmente en el estado de Veracruz, en situación de vulnerabilidad, violencia y exclusión. Desde una perspectiva sociológica centrada en la violencia de género, violencia en las escuelas, violencia juvenil y violencia organizada, estos volúmenes también están orientados a los operadores de políticas públicas y organizaciones de la sociedad civil que trabajan con jóvenes para desarrollar acciones que permitan la construcción de ciudadanía y la identificación de oportunidades para incentivar la participación libre, reflexiva y sostenida.  
Descargar el libro


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Gérard Pierre-Charles. Haití: pese a todo la utopía

Este libro del intelectual haitiano Pierre-Charles es una pieza central en el estudio de los complejísimos procesos político-sociales de la realidad haitiana de finales del siglo XX, en la que se pone de relieve cómo los intentos occidentalistas-neocolonialistas de ‘adaptación’ de Haití a la modernidad eurocéntrica chocan una y otra vez con las particularidades concretas de la historia, la cultura y la sociedad haitianas.

Haití: pese a todo la utopía (Buenos Aires, CLACSO, 2020) es una crónica de la historia reciente; un análisis social y político agudo de la situación de Haití en la segunda parte del siglo XX y, en especial, de los dramáticos años transcurridos desde la caída del dictador Duvalier en 1986 y la elección democrática del presidente René Preval (1996).

Descargar texto


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Manuel Ferrer Muñoz. Prólogo al libro de Crónicas desde Ecuador

crónicas

José Manuel Castellano Gil, Crónicas desde Ecuador, Cuenca, Editorial Centro de Estudios Sociales de América Latina, 2020

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Escribir un prólogo a la obra de un extraordinario prologuista es una pretensión tan temeraria como tratar de vender miel al colmenero. Y es que José Manuel Castellano no sólo posee la visión del historiador y una extraordinaria capacidad de análisis, que le permiten escudriñar hasta los últimos detalles de cuantos libros y documentos caigan en sus manos: esas excelentes cualidades operan en su caso al servicio de un elevado concepto de su profesión de investigador y docente universitario, que es asumida como un ejercicio de compromiso social, y no como simple develamiento de curiosidades, caprichosa recapitulación de hechos pretéritos o mera repetición de socorridas lecciones magistrales.

Amante de la tierra que pisa, José Manuel se siente tan ecuatoriano y cubano como canario y se entrega con el mismo afán a la tarea de desentrañar aspectos del pasado de los dos hemisferios en que ha transcurrido su vida, que han pasado inadvertidos a otros colegas de profesión, demasiado atentos a las historias oficiales y a la veneración de los héroes patrios. Cosmopolita por convicción, se entrega con pasión a la búsqueda de esas huellas antiguas que, no en pocas ocasiones, le han permitido orientar y encaminar nuestros pasos hacia el futuro: porque José Manuel es un hombre que dialoga, propone y polemiza; un profesor encantado de platicar con sus estudiantes; un colega divertido, a la vez irónico y formal; un reactivo que pone en funcionamiento energías que estaban dormidas o apagadas.

La cabal comprensión de la obra escrita de José Manuel requiere la adopción de esos enfoques analíticos, puesto que nada posee en común con la de los viajeros europeos y norteamericanos de los siglos XVIII y XIX, que visitaron el espacio latinoamericano -la ‘casa grande’- sin despojarse nunca de su condición de extranjeros. Ciertamente, sus relatos nos brindan testimonios y vivencias de sus correrías a veces sorprendentes, sin que deje de traducirse en ellos la visión del turista que, irremediablemente, remite siempre sus observaciones a las costumbres de la tierra patria, consideradas consciente o inconscientemente de validez y vigencia universales.

Por eso me consta la incomodidad de mi amigo José Manuel con la atribución del vocablo ‘extranjero’ referido a su persona, y su rechazo de ese adjetivo, con el que niega cualquier remota identificación, por cuanto se siente y se considera ciudadano de ambos mundos. Así lo afirma en una entrevista que se reproduce en el texto, realizada a raíz de la publicación de su libro Entre Canarias y Ecuador: “Latinoamérica forma parte de la identidad de Canarias”. Y José Manuel puede presumir de canariedad por los cuatro costados. En otro pasaje remacha el argumento de su cosmopolitismo: “uno es de donde nace no sólo por el simple hecho circunstancial de nacer y vivir en un territorio concreto. Uno es, desde mi perspectiva, del lugar donde se esfuerza e intenta colaborar, trabajar y relacionarse con el ‘otro’, con los demás, con la idea de seguir creciendo como comunidad y colectividad”.

La vinculación de José Manuel al Núcleo del Cañar de la Casa de la Cultura Benjamín Carrión constituye una evidencia manifiesta de su respeto a las instituciones que velan con esmero por la preservación y el fomento de las manifestaciones culturales nacionales, y de su amor a cada rincón del Ecuador donde ha dejado sus huellas, que le hace sentirse ecuatoriano, orense, machaleño, fluminense, quiteño, azuayo, cañarense y azogueño.

Otro rasgo que me gustaría destacar de mi amigo y autor de estas Crónicas es su oposición a las “rígidas estructuras de sumisión y de dependencia globalizadas”, generadoras paradójicamente de desigualdades, injusticias y discriminaciones. Nunca ha abjurado José Manuel de su condición de militante social, empeñado en mil batallas, como revivido Quijote, a sabiendas de la insuficiencia de sus armas para combatir a la barbarie instalada en trincheras infranqueables, pero consciente de que esas posiciones pueden ser erosionadas mediante una resistencia tenaz, civilizada, que logre trasladar a las generaciones futuras el convencimiento de que es posible un mundo mejor. De ahí su interés por el análisis de las sucesivas coyunturas internacionales, su preocupación por el medioambiente, sus críticas al capitalismo, y su llamada a una movilización que aúne fuerzas y voluntades para resistir la imposición de modelos socioeconómicos incompatibles con la dignidad humana, y para promover un cambio radical de mentalidades: de modo muy particular en la actual coyuntura marcada por la pandemia del coronavirus, que se presenta como una invitación urgente para revisar nuestros modos y valores de vida.

Hombre de paz -la paz que sigue a la lucha contra sí mismo, en busca de una continua superación-, José Manuel huye de la confrontación ideológica que se sustenta en estereotipos manidos, aunque no teme al cuerpo a cuerpo, si se tercia. Amante de la verdad, se aferra como un valiente al lema de ‘luz y taquígrafos’, porque practica siempre el juego limpio; y, al tiempo que se duele por esa ‘fauna de tinieblas’ que tantas veces nos circunda, donde el egocentrismo, la arrogancia y la presunción fatua campan a sus anchas, abre su corazón “a mujeres y hombres que viven en la luz y que iluminan a los demás, que nos enseñan en valores, que nos animan a soñar, a volar, a amar, a acariciar los sueños y a abrazar las utopías”.

Siempre he admirado la decidida apuesta de José Manuel por los jóvenes, de la que he sido testigo presencial en el curso de una estancia en Cuenca, con motivo de su toma de posesión como miembro de la Academia Nacional de Historia del Ecuador. Su aprecio por los Congresos de Escritores Jóvenes, que arrancaron a mediados del siglo XX, no quedó en una simple admiración platónica, sino que encontró su expresión en la puesta en marcha de los Congresos de Jóvenes Investigadores, el primero de los cuales se celebró el año pasado y arrojó unos resultados que llenaban de satisfacción a su impulsor, el cual, lejos de pretender adornarse con méritos ajenos, atribuía generosamente su éxito a los participantes: “el Congreso ha sido y ha supuesto una fuente de aprendizaje intenso para nosotros, hemos aprendido ‘de’ y ‘con’ los jóvenes universitarios”.

Termino estas breves reflexiones introductorias con unas palabras de José Manuel, plasmadas por escrito hace apenas cinco meses, que, si no se analizan con agudeza, podrían interpretarse como el certificado de defunción de la labor de investigación histórica: “nada de atrás nos sirve. Empecemos de nuevo, sin lastres. No nos dejemos engañar nuevamente. Avancemos día a día para cerrar un pasado que no debe volver nunca más”.

Dejaremos atrás los errores del pasado si reflexionamos en torno a ellos y extraemos consecuencias; si nos servimos de la historia para explicarnos a nosotros mismos; si abandonamos la frivolidad de recurrir al conocimiento histórico como simple justificación de festividades patrias útiles a los empresarios del circo nacional. “La juventud -insiste José Manuel, dirigiéndose a las nuevas generaciones- no será futuro, es presente, pero sin escollos rumbientos, ni oxidados. Su lucha es su formación, no la descuiden, porque un pueblo sin formación es un pueblo de vulgares charlatanes de feria”.

Texto en fuente original

Puede consultarse también en EcuadorUniversitario.Com


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Volver a casa. Descarga del texto y Prólogo de Catalina Sojos

6. Muerte del abuelo de Irina
Ayer, viernes, 14 de agosto, se presentó esta obra de teatro de Manuel Ferrer, publicada por la Editorial Centro de Estudios Sociales de América Latina.
El enlace que permite descargar el texto es:
 
A continuación reproducimos el prólogo de Catalina Sojos, distinguida escritora ecuatoriana.
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La guerra civil española sirve de telón de fondo para el desarrollo de esta obra corta dividida en tres actos y que lleva, entre líneas, la semioscuridad de la ironía, el humor y la reflexión sobre los absurdos.
En los primeros momentos el lector cede ante el fraseo coloquial y divertido de los personajes en un centro hospitalario; sin embargo, el ritmo va in descenso cuando el argumento se vuelve reflexivo y doloroso.
Cortinajes, semioscuridad, palabras hilvanadas en una urdimbre limpia que conmueve con sus imágenes, van trazando este regreso a casa que no significa más que una vuelta de tuerca hacia el centro de un argumento previamente resuelto.
Y es que el escriba puebla de voces esta obra que se pierde en los caminos de la España atrapada en una guerra fratricida y a la que no dudaron en honrar sus poetas.
La condición de historiador de Manuel Ferrer Muñoz se funde, en una suerte de alquimia, con su categoría de investigador profundo y conocedor de los procesos socioculturales, políticos, los cuales salen a la luz en los diálogos de los personajes delineados.
Cada protagonista posee su ritmo, carácter y representación en este calidoscopio que propone el autor; así, Akiko se proyecta con su cultura oriental, esbozada magistralmente en mínimos trazos lingüísticos, en tanto Irina adquiere paulatinamente mayor definición hasta el final en el que se resuelve. Miguel, personaje central, es el anciano poblado de angustias, remordimientos y terrores. Lleva dentro de sí todos los estragos de una existencia dividida entre las guerras. El caos, la confusión y la vergüenza.
Fondo y forma impecables en esta obra de dramaturgia. Un argumento marca el sendero y cierra de manera abrupta el final.
Cae el telón y quedan las semillas de una voz que insiste.


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Españoles en América: el tornaviaje artístico entre España y sus posesiones americanas

tornaviaje

Quiles, Fernando; Amador, Pablo F., y Fernández, Martha, Tornaviaje: tránsito artístico entre los virreinatos americanos y la metrópoli, Santiago de Compostela-Sevilla, Andavira Editora-E.R.A. Arte, Creación y Patrimonio Iberoamericanos en Redes-Universidad Pablo de Olavide, 2020

Nos complace recoger en el blog la noticia de la publicación de este libro, coordinado por Fernando Quiles, Pablo F. Amador y Martha Fernández, dedicado al tornaviaje artístico entre España y sus posesiones americanas, en que se recogen diversos ensayos que analizan la importancia de los viajes para el intercambio de culturas y la exportación desde España de devociones religiosas, así como las relaciones entre patronos y artistas.

Acceso al texto


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Jairo Hernán Uribe Márquez, Bitácora de cubanías, Manizales, Colectivo Babilonia, 2017

bitácora

Presentación a cargo de Martín Rodas

La isla de Cuba ha sido un referente imprescindible en nuestra formación cultural, social y política. Recuerdo mis épocas en la universidad cuando rumbiábamos con sones y salsa vieja antillana en sitios clásicos como La Fania, Tico Tico, La Bamba, El Paragüero, la legendaria taberna Kien o en las casas de nuestros compañeros de estudio. En estos territorios las conversaciones estaban amenizadas por El Gran Combo, La Fania All Star, Héctor Lavoe, Celina y Reutilio y muchos de los mejores artistas del son.

Las tertulias siempre tenían un cariz político, con alusiones a Cuba y su revolución, temas que siempre hacían parte de nuestras agendas. El Che, Fidel y Martí eran nuestros guías y alimentaban esas ansias de libertad y lucha social que enardecían nuestros corazones jóvenes y ardientes (en todos los sentidos).

Cuba se convirtió para nosotros en la utopía que reflejaba una isla encantada que había tenido la valentía de rebelarse contra el imperio y que estaba habitada por unos seres maravillosos que desde al arte y la cultura hacían resistencia a los embates del mismo, herido en su orgullo y soberbia.

Entre los tertuliantes de esas interminables y gozosas jornadas se encontraba Jairo Hernán Uribe Márquez, compañero de estudios de Derecho en la Universidad de Caldas, y quien con su experticia en las músicas latinoamericanas, especialmente las de Cuba, nos daba lecciones magistrales sobre melodía cubana, de la cual es gran admirador.

Con Jairo he tenido una amistad larga y profunda que nos ha llevado a ser cómplices en múltiples proyectos nimbados de locura creativa reflejados en producciones audiovisuales, literarias, editoriales y de diversa catadura intelectual y vital. Ahora él nos brinda un hermoso texto en donde conjuga sus experiencias y conocimientos sobre Cuba desde experiencias familiares, intelectuales y sobre todo humanas, en donde las vivencias son la clave para desarrollar un hilo que se entrelaza bellamente en imágenes poderosamente evocadoras del impacto que ha tenido la isla en nosotros, y en el alma de Jairo Hernán, especialmente.

“A los amigos  (‘caballeros de la fortuna’)/con quienes  renovamos el pacto  de nuestra amistad pirata/una noche de tragos en el bar-eto-1” es la dedicatoria del autor en el libro y que resume un sentimiento que se labró a golpes de tambor, maracas, guacharaca y corazón… como un tam, tam… que sigue resonando desde aquellos memorables tiempos en que la revolución estaba ad portas y que por cuestiones que todavía me son difusas se quedó en las goteras de Manizales esperando a que algún adalid discípulo del Che, de Fidel o de Martí llegara con su orquesta, “mandar a parar y acabar la diversión” de la perversa y sempiterna injusticia que todavía campea en nuestros territorios y sufrido pueblo.

Una de las prolíficas actividades de Jairo la ejerce como bloguero de su página Babelia, mediante la cual presenta de manera permanente información y contenidos culturales de la escena local, regional, nacional e internacional; en este sitio se puede acceder al contenido del libro mediante el acceso abierto y sin ninguna restricción.

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Zaguán

Un día de febrero, viernes de carnaval, un amigo vino a deshacer un antiguo idilio. Vino a contarnos su experiencia personal de la Cuba fallida, la Cuba derrotada, la Cuba postrada y podrida. Pero también vino a pedirnos una explicación (o por lo menos una ilustración) sobre nuestra persistencia en las leyendas doradas de la isla, su hechizo inveterado, la magia imposible (pero omnipresente) de su iconografía y de sus músicas y todas nuestras arbitrarias nostalgias. Es por eso que me propongo reescribir y reinventar algunas de mis memorias con fondo cubano para ofrecérselas a este paisano incrédulo, a fin de poder gritar: ¡Cuba existe, carajo!

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Manuel Ferrer Muñoz. Red de Científicos Españoles en Ecuador: sus primeras andanzas

red

Cuando empecé la lectura de un libro de mi buen amigo Arturo Luque –Ecuaintegra.Tejiendo redes, construyendo puentes: miradas a la Red de Científicos Españoles en Ecuador. Hoja de ruta para (e)migrar-, recientemente publicado por la Editorial Centro de Estudios Sociales de América Latina, nada más adentrarme en sus primeros renglones, me acometió la perplejidad. ¿Constituye Ecuaintegra, como sugiere el título, la plataforma analítica desde la que se afronta la investigación sobre las redes que culmina en este ‘manual de instrucciones’, demasiado parecido a ratos a una ‘guía turística’?; ¿o se trata más bien de un balance de la experiencia acumulada y del trabajo realizado por la Red de Científicos Españoles en Ecuador, también citada en el kilométrico título, pero ausente prácticamente en el cuerpo del libro y casi relegada a la condición de medio instrumental que sirvió para recabar información de algunos de sus miembros para una encuesta?

Sorprende mucho que, si como parece, la Red Ecuaintegra es el espacio desde el que se han llevado a cabo las observaciones y el análisis plasmados en estas páginas, sólo se la mencione en el primer renglón de la Presentación, sin que aparezca referenciada en ningún otro lugar del texto. Del mismo modo resulta extraño que, a la vista del papel clave que ha desempeñado la Red de Científicos Españoles en Ecuador para este estudio, dejen de reseñarse las circunstancias de su puesta en funcionamiento y de sus primeros pasos, y simplemente se la registre como una de las líneas que hay que explorar (p. 10), de donde se infiere que, de modo un tanto contradictorio, no ha sido explorada a cabalidad en este trabajo.

Considero un imperativo moral esforzarme por suplir las carencias tocantes a la Red de Científicos Españoles en Ecuador, aunque sólo sea en parte, con objeto de ‘humanizar’ y ‘encarnar’ lo que el texto recoge en cuestionarios y tablas y cuadros estadísticos: y éste es el propósito de este escrito que comparto al Centro de Estudios Sociales de América Latina, en la confianza de que, como el autor del libro, aceptarán esta crítica constructiva: a fin de cuentas, el Dr. Luque no es historiador y tiene todo el derecho del mundo a desconocer los enfoques más cercanos de quienes investigamos en sucesos -pequeños o grandes- que forman parte de la historia cotidiana de los pueblos, o que se integrarán en ella. Sí he de reconocer mi decepción por el hecho de que, a pesar de la estrecha amistad que nos une, el autor del texto no solicitara una colaboración que le habría prestado de mil amores: una omisión que, sin duda, es fruto de las prisas por dar a luz este trabajo; y ya se sabe: las prisas no son buenas consejeras.

Conste que hago este comentario y asumo esta iniciativa a título personal y desde mi experiencia inmediata y directa, pues fui yo quien promovió la Red, en febrero de 2018, después de contactos previos con la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología y con la Red de Científicos Españoles en México, que precedieron a las gestiones llevadas a cabo con el responsable de la Oficina de Empleo y de la Seguridad Social (OESS) de la Embajada de España en Quito, en las que destaqué la importancia de la acción conjunta y de la colaboración con otras Redes de Científicos Españoles que funcionan ya en otros muchos países (Estados Unidos, México, Reino Unido, Alemania, Suecia, Dinamarca, Italia, Bélgica, Irlanda, República Checa, Suiza, China, Japón y Australia).

Tras esos pasos preliminares, invité a muchos colegas de diversas universidades ecuatorianas a que se sumaran al proyecto. Si bien la respuesta inicial fue excelente, el correr del tiempo puso en evidencia el escaso sentido solidario de muchas de las personas que habían expresado su entusiasmo. Pocas parecieron dispuestas a remangarse y ponerse a trabajar, pues obviamente preferían beneficiarse del quehacer ajeno. No faltó algún autodenominado independentista catalán que antepuso su ‘sentido práctico’ a sus convicciones ideológicas, y no dudó en arrimarse a la Red, en la confianza de obtener ventaja del trabajo que otros empezaban a llevar a cabo.

Afortunadamente no tardó en cohesionarse un pequeño y entusiasta grupo, del que formaba parte Arturo, que fue allanando dificultades y desbrozando el camino. Diseñamos estrategias simples para mantener una comunicación efectiva y afectiva, y promovimos encuentros ocasionales que fueron creando lazos de amistad y facilitaron la discusión de cuáles debieran ser las prioridades.

Arturo -y Héctor del Sol, más tarde- serían puntales importantísimos de la Red todavía embrionaria. Con ellos sumaron fuerzas colegas queridísimos: Javier Álvarez Botas, Álvaro Jiménez Sánchez, Ignacio Angós, Juan F. Gallardo, Carlos Noceda, Vicente Ferrándiz, Pedro Carretero, Carlos Fernández, Cristina Pérez, Fernando Martín, Santiago Ballaz, Enrique de Gea, Miguel García… Algunos continúan colaborando y otros se han hecho a un lado, por razones varias que, en algunos casos, tienen que ver con su retorno a España.

Sí es cierto que tanto Arturo como yo, en cuanto miembros más activos de la comisión organizadora, percibimos con desaliento que las urgencias del día a día, el sentido de provisionalidad y los mil pequeños avatares de la compleja vida académica en Ecuador impedirían que la Red se extendiera al ritmo que habíamos proyectado. Y, persuadidos de esas limitaciones, ralentizamos el proceso de constitución formal que habíamos contemplado para el segundo semestre de 2018.

Pero se había logrado romper el hielo y consolidar un grupito activo. Además, conseguimos apoyo desde la ya mencionada OESS, si bien fracasaron los intentos de un encuentro personal con el Embajador que, a pesar de nuestra insistencia, nunca manifestó el mínimo interés por una iniciativa que está llamada a adquirir una importancia grande en la defensa de los derechos de la comunidad científica española en Ecuador y en la colaboración de sus integrantes en instituciones académicas ecuatorianas.

He redactado estas apresuradas líneas desde Benamocarra (Málaga), donde radico desde noviembre de 2018. No obstante el tiempo transcurrido y la distancia interpuesta, mantengo un contacto cercano con mis colegas de la Red, y admiro las capacidades de compromiso y de liderazgo de algunos de ellos -Arturo y Héctor, muy en particular-, que han empezado a dar sus primeros frutos a través de gestiones efectuadas con funcionarios de la OESS, sensibles a los retos que comporta para nuestros compatriotas la residencia en Ecuador, un país abocado a una crisis múltiple, permanente y profunda, que no augura un panorama precisamente optimista, a pesar de sus enormes posibilidades y de la calidad humana de muchos de sus ciudadanos.

Soy consciente del estancamiento que las actuales circunstancias han provocado en el proceso de expansión de la Red. Y entiendo que no será fácil revertir esa tendencia. Pero sí quiero trasladar a mis compañeros un saludo de aliento desde este rincón remoto del sur de España. Nunca los comienzos fueron fáciles; pero si hay voluntad de perseverar y convencimiento de que el empeño vale la pena, hay que seguir adelante, modulando tal vez entusiasmos primerizos y pasajeros y ciñéndose a las realidades del momento que, por fuerza, condicionan el quehacer de quienes afrontan nuevos retos.

También puede accederse al texto desde este otro enlace: https://jmcaste.blogspot.com/2020/06/red-de-cientificos-espanoles-en-ecuador.html