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Investigación en Ciencias Sociales y Humanidades


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César Bona. Los nuevos retos de la educación

Seguimos indagando en el decisivo papel del maestro en los procesos educativos. Esta charla motivadora, sustentada en experiencias propias de quien expone sus ideas, abre horizontes y ayuda a romper moldes.

En el oficio de educador, que requiere una altísima cualificación, la pasión es imprescindible; y quien no la sienta ni se considere un privilegiado por haber escogido ese compromiso con los niños debería abandonar el barco.

La base de todo aprendizaje es el respeto a la persona, la capacidad para aguijonear la curiosidad de los niños, el talento para descubrir en cada uno sus habilidades, porque no se educa en manada: cada niño es un ser único e irrepetible.

Pero nos parece preferible prescindir de prolegómenos y recomendar el acceso al vídeo. Vale la pena la inversión de estos pocos minutos.


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Los problemas del sistema educativo español

Por supuesto que la legislación sobre la materia es mejorable. Por supuesto que es inicua la imposición de la escolarización obligatoria, cuando los resultados que arroja la educación en España son sencillamente lamentables. Por supuesto que las familias tienen una buena parte de la culpa.

¿Pero qué decir del profesorado? ¿Qué decir de la deficientísima formación del profesorado? ¿Qué decir de la desorientación de un profesorado convertido en burócrata emisor de informes y en títere de multiformes plataformas de dudosa eficiencia?

En este documental podrán apreciar la unanimidad de puntos de vista en torno a esta delicada cuestión.


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Baduel Clown. Al sistema no le servimos libres

Una de las usuarias más asiduas del blog nos hace llegar este texto, que viene a ser un muy saludable grito de rebeldía. Ahora que muchos de nuestros jóvenes han sido domesticados por el sistema y traicionado sus ideales -si es que los tuvieron alguna vez-, tal vez ha llegado la hora de que regresemos a primera línea quienes pensábamos que había llegado la hora de pasar el testigo. Y ese retorno a primera fila puede exigir actos de heroísmo.

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Al sistema no le sirve la función materna, porque no produce bienes económicos.

Al sistema no le sirve un ser humano, le sirve un consumidor.

Al sistema no le sirven humanos criados en amor y respeto, le sirven humanos con carencias (son los que más consumen).

Al sistema no le sirve la lactancia materna gratuita, le sirve lactancia industrial, artificial, compra y venta.

Al sistema no le sirve la lactancia materna inmunizadora, le sirven niños enfermos y madres comprando antibióticos.

Al sistema no le sirve la presencia materna para el hijo, le sirve una madre que enseguida vuelva sin chistar al circuito de producción laboral.

Al sistema no le sirven niños creciendo con creatividad e imaginación, le sirven niños creciendo alienados con pantallas que les dicen como debe ser el mundo.

Al sistema no le sirven niños felices, le sirven niños que pidan que compremos más y más cosas.

Al sistema no le servimos libres. Por eso, cuando nacen los niños, las madres son intervenidas, supervisadas, manoseadas, desconectadas, desafectadas, ignoradas, subvaluadas.


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Novena de Navidad

En estas fechas previas a la Navidad, son muchas las personas que viven la tradicional Novena de Navidad o de Aguinaldos, sobre todo en mi querida Colombia, y también en Ecuador, igualmente querido.

Hace tiempo quise adaptar unos versos, muy hermosos, que se recitan cada día en ese acto piadoso que congrega a tantas familias y que constituye un signo identitario que pasa de una a otra generación.

Con respeto a la diversidad de sentimientos religiosos de las personas que acceden a la Red, entiendo que a todos nos conmueve la inocencia del niño, que de nada presume y que nace necesitado de cariño. Quienes hemos tenido la dicha de ser padres no podemos dejar de conmovernos con estos pasajes.

Permítanme que comparta con ustedes estas estrofas.

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-Dulce Jesús mío,

mi niño adorado,

¡ven a nuestras almas,

ven, no tardes tanto!


-¡Maravilla inmensa

de mi Dios amado,

que hasta hacerte un niño

Tú te has rebajado!

-¡Oh Divino Niño,

ven para enseñarnos

la prudencia que hace

verdaderos sabios!

¡Ven a nuestras almas,

ven, no tardes tanto!


-¡Oh, Dios poderoso

que, amoroso hablando,

al pueblo de Israel

diste los mandatos!

Ven, no te retrases,

para rescatarnos.

Y que un niño débil

muestre fuerte brazo,

¡Ven a nuestras almas,

ven, no tardes tanto!


-¡Oh raíz sagrada

de Jesé, en lo alto

erguida y alzada,

muestras el camino

a tu pueblo santo!

-¡Niño de mi alma,

que has sido llamado

lirio de los valles,

bella flor del campo!

¡Ven a nuestras almas,

ven, no tardes tanto!


¡Llave de David

que abre al desterrado

las cerradas puertas

del regio palacio!

¡Sácanos, oh, Niño,

con tu blanda mano,

de la cárcel triste

que labró el pecado!

¡Ven a nuestras almas,

ven, no tardes tanto!


¡Oh, lumbre de Oriente

sol de eternos rayos,

que entre las tinieblas

tu esplendor veamos!

¡Niño tan precioso,

dicha del cristiano,

luzca la sonrisa

en tus dulces labios!

¡Ven a nuestras almas,

ven, no tardes tanto!


¡Espejo sin mancha,

Santo de los santos,

sin igual imagen

del Dios soberano!

¡Borra nuestras culpas,

salva al desterrado

y, en forma de Niño,

da a este pobre amparo!

¡Ven a nuestras almas,

ven, no tardes tanto!


¡Rey de las naciones,

Mesías esperado,

de mi alma anhelo,

pastor del rebaño!

¡Niño que apacientas

con blando cayado

a la oveja arisca,

y al cordero manso!

¡Ven a nuestras almas,

ven, no tardes tanto!


¡Ábranse los cielos,

baje de lo alto

bienhechor rocío,

como riego santo!

¡Ven, hermoso Niño!

Ven, Dios tan amado;

luce, hermosa estrella;

brota, flor del campo.

¡Ven a nuestras almas,

ven, no tardes tanto!


¡Ven, que ya María

extiende sus brazos,

prepara sus risas

al Dios humanado!

¡Ven, que ya José,

con anhelo santo,

se dispone a darte

amoroso abrazo!

¡Ven a nuestras almas,

ven, no tardes tanto!


¡Del débil auxilio,

del doliente amparo,

consuelo del triste,

luz del desterrado!

¡Vida de mi vida,

mi dueño adorado,

mi constante amigo,

mi divino hermano!

¡Ven a nuestras almas!,

¡ven, no tardes tanto!


Véante mis ojos

de ti enamorados.

Abrace tu cuello,

estreche tus manos.

Aun hecho de barro

te aprieto en mis brazos,

te canto la nana,

te miro extasiado.

¡Ven a nuestras almas,

ven, no tardes tanto!


-Ven, Salvador nuestro,

por quien suspiramos,

¡Ven a nuestras almas,

ven, no tardes tanto!

Texto completo de la Novena


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Manuel Ferrer Muñoz. Indagando en el curriculum académico de un miembro correspondiente de la Academia Nacional de Historia del Ecuador

Algunos lectores del blog han expresado su sorpresa y admiración por la heterogeneidad de temas tratados en los libros en que Naranjo Toro, designado hace dos años miembro correspondiente de la Academia Nacional de Historia del Ecuador, comparte autoría con otros. Es importante que los más ingenuos de esos lectores estén advertidos y no piensen que se las ven con un hombre de amplio saber, una especie de genio del Renacimiento redivivo, pues la realidad es menos romántica: simplemente se trata de estudios realizados por otros autores que, por razones oportunistas, invitaron a Naranjo a que sumara su firma a la portada de sus libros como coautor, cuando no fue el propio Naranjo quien sedujo a los verdaderos autores con ofrecimientos de dudosa ética profesional, si accedían a incorporar su nombre como uno de los autores.

La foto que preside este texto reproduce una síntesis curricular de la peregrina trayectoria académica de Naranjo Toro, incluida en un libro publicado en 2019 con el título Vivienda vernácula de Chalguayacu, que recoge su tesis de doctorado. Curiosamente, el texto aparece suscrito también por su directora de tesis, Diana María Cruz Hernández, de la Universidad de Oriente, Cuba: y no deja de resultar inusitado que la directora de una tesis doctoral figure como coautora del libro en que se plasmó una tesis doctoral realizada bajo su dirección.

Basta una lectura rápida de los cinco párrafos de esa síntesis curricular de Naranjo Toro para captar el pintoresco recorrido pseudo académico de un licenciado en ‘Filosofía y ciencias socioeconómicas’, que parece manejarse con idéntica soltura tanto en investigación educativa y didáctica de la educación ­ -de la que es ‘Posdoctor’ (novedosa titulación académica)- como en ‘ciencias sobre arte’.

El ejercicio por Naranjo Toro de la vicepresidencia de la Asociación de Facultades Ecuatorianas de Filosofía y Ciencias de la Educación, que no se caracteriza precisamente por su dinamismo, no parece que le haya supuesto excesivos desvelos, por lo que su inclusión en el resumen curricular no añade muchos merecimientos a su carrera académica.

La alusión en ese curriculum al supuesto liderazgo académico y político de Naranjo Toro no puede estar más fuera de lugar; como también resultan conmovedores, aunque ajenos a una trayectoria académica convencional, sus desvelos por lo deportivo y el desarrollo social, y sus acciones filantrópicas en favor de los grupos vulnerables.

Como síntesis provisional de la síntesis habría que concluir que en el curriculum de Naranjo Toro sólo hay humo e inconsistencias; y que, por supuesto, no hay ningún argumento que sustente su condición de miembro correspondiente de la Academia Nacional de Historia del Ecuador.

La reseña del libro donde se inserta este resumen curricular de Naranjo Toro revelaría nuevas miserias que no viene al caso exhibir. Bastará de momento repasar la bibliografía de Vivienda vernácula de Chalguayacu para verificar que Naranjo cita como libros de su personal y exclusiva autoría algunos que han escrito investigadores que le invitaron a incorporar su firma como coautor, y que incluye títulos de su supuesta autoría que no aparecen en ningún elenco bibliográfico, como sería el caso de Los afroecuatorianos de los pueblos del Chota, Salinas y La Concepción siglos XVI y XVII (Ibarra, 2016), retirado de la página web de la Universidad Técnica del Norte -UTN- (https://www.utn.edu.ec/wp-content/uploads/2021/07/Dr.-Miguel-Naranjo.pdf), sin ninguna explicación.

Conclusión: si el actual rector de la UTN estaba al corriente de esas mañas de quien es vicerrector académico de la institución, es cómplice de una mentira formidable; y, si desconocía esas circunstancias -lo que resulta poco verosímil-, debería ponerlas en conocimiento de la Academia, instando la retirada de su designación como miembro correspondiente. Por supuesto, tendría que apartar a Naranjo del Vicerrectorado Académico de la Universidad, que, con esa carga delictiva a sus espaldas, desprestigia y envilece.


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Manuel Ferrer Muñoz. Rechazo de los nombramientos de Académicos de la Historia de algunos docentes de la Universidad Técnica del Norte (Ibarra, Ecuador). Dos años de oprobio institucional

En diciembre de 2019, hace ya dos años, Diario el Norte de Ibarra informó de que el PhD Miguel Posso Yépez había pasado a formar parte de la Academia Nacional de Historia, en la condición de miembro correspondiente. Junto a él, refería el mencionado periódico, ingresaron otros cuatro miembros de la Universidad Técnica del Norte (UTN). Hasta ahí, bien; a medias, por cuanto sorprende que pueda cultivarse la historia en territorio hostil, como es el de la UTN: el mismo Miguel Posso debería obrar milagros si, como resulta obligado en un investigador que se proponga profundizar en el conocimiento de la historia, quiere consultar documentación de archivo; porque los obstáculos que impiden la realización de esta tarea son innumerables y casi insuperables. De otra parte, no obstante su talento y su valía personal, el perfil investigador de Miguel Posso en el ámbito de la historia dista mucho de lo que cabe esperar de un académico de la historia, por cuanto su formación no es de historiador y la mayoría de sus trabajos incursionan en otros ámbitos, y no en el de la historia.

Algunos nombres de los otros cuatro nuevos académicos rechinan como meritorios acreedores a un reconocimiento de tanta trascendencia como el conferido en diciembre de 2019. Si bien la formación de Raúl C. Cevallos tampoco es la de historiador, sí ha llevado a cabo investigaciones rigurosas e innovadoras en el ámbito de la historia. Sin embargo, Juan Carlos García labora en el campo de la tecnología e informática, muy respetable, pero ajeno por completo a la historia. El Ing. Marcelo Gómez Terán es eso, un ingeniero que ha tenido la sensibilidad de interesarse por los artesanos de San Antonio de Ibarra. ¿Justifica eso su consideración como académico de la historia? ¿Y qué decir de la desfachatez de otorgar el reconocimiento de académico de la historia a Naranjo Toro cuyo perfil investigador es una monumental estafa? ¿No invita a la chanza su presunta autoría de libros en terrenos tan variopintos como la educación, la historia, la historia del arte, el derecho, la psicología, el turismo, las energías renovables, la antropología, las artesanías, el patrimonio cultural, la ecología, la enfermería, la cosmovisión andina, la arquitectura afrodescendiente, la economía o la gastronomía?

Resulta escalofriante la declaración del PhD Miguel Posso a raíz de la terminación del libro La cosmovisión andina en Cotacachi, cuando, al expresar su alegría por la culminación de ese trabajo, afirma que lo llevó a cabo “junto con dos compañeros más”. Y, sin embargo, en el Repositorio Digital Universidad Técnica del Norte, en la ficha correspondiente al PhD Posso se atribuye la autoría de ese libro a los siguientes autores: Raúl C. Cevallos Calapi, Miguel Ángel Posso Yépez, Miguel Edmundo Naranjo Toro, Iván Bedón Suárez y Rolando Soria Flores. La lógica sospecha que provoca esa contradicción en un caso de tanta gravedad ameritaría la exigencia de una explicación razonada, cuando no una demanda judicial ante la probable falsedad en la autoría de ese libro: porque, repetimos, según el PhD. Posso, fueron tres los autores; y en el mencionado repositorio y en la portada del libro aparecen cinco. ¡Sobran dos ‘autores’! Y éste no es sino un ejemplo meramente testimonial de la sistemática farsa en la atribución de autorías de libros a Naranjo Toro que ha alimentado la UTN desde tiempo inmemorial. Pero se impuso la ley del silencio.

No corresponde a quien suscribe estas líneas señalar actuaciones concretas para promover la remoción de los nombramientos de académicos de la historia recaídos ¡hace dos años! en algunos de los docentes de la UTN a los que se concedió esa distinción. Pero ante un escándalo de tal magnitud debiera registrarse una iniciativa ciudadana para presentar una queja formal ante la Academia Nacional de Historia. Si no se da marcha atrás, la academia habrá enlodado su nombre para siempre, y el mundo de la cultura de Imbabura se hará cómplice de esa infamia.

Han pasado dos años de pasmoso e indignante silencio de quienes deberían haber puesto el grito en el cielo. Nadie se atrevió a decir nada en público. Y el daño ya está hecho. Sin embargo, el hecho de que hayan transcurrido ya veinticuatro meses desde la comisión de un acto tan denigrante, que descalifica a una institución centenaria, no justifica la pasividad. Por prudencia hemos callado, cediendo la palabra a quienes tendrían que haber actuado. Resulte o no de utilidad esta denuncia, a título personal queremos dejar este testimonio de protesta, de amor a la verdad y del respeto que merece la Academia Nacional de Historia de Ecuador.

Lamentaríamos que esta voz clamara en el desierto, sin que sirva de alarma ante el pérfido maridaje de la cultura y de los intereses de un grupo familiar de Ibarra, que secuestró una institución universitaria y la mantiene aún bajo su férula.


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Convocatoria para presentar artículos a Íconos 75: ‘Urbanismos habitados: vida social del entorno construido en América Latina’

Editoras de dossier: María Gabriela Navas Perrone (Universidad de Barcelona, España) y Juliana Marcús (Universidad de Buenos Aires, Argentina).

Recepción de artículos: hasta el 2 de mayo de 2022.

Publicación: enero de 2023.

Envío de artículos a través de la plataforma de gestión de Íconos: www.revistaiconos.ec

Más información


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Manuel Ferrer Muñoz. La dictadura perfecta

Como muchos de los hallazgos políticos más duraderos, el recurso a la dictadura fue ocurrencia de los romanos. Y funcionaba a medias: cuando cundía el caos y un general poderoso se revolvía contra otro poderoso general, o cuando una emergencia militar amenazaba el orden establecido, se investía a un magistrado de poderes casi plenos: pero con una importantísima restricción, pues el ejercicio de su imperium no era indefinido, sino sujeto a una limitación temporal.

Pasaron los siglos, el mundo siguió su curso, mecido por las bajezas y grandezas de la condición humana, se privó de libertad a muchos hombres y a otros se hizo creer que eran libres, para someterlos con más eficacia y menos gasto. Y, cuando declinaba el siglo XIX,  Karl Marx y Friedrich Engels acuñaron el término de dictadura del proletariado. Pronto Vladimir Lenin transfirió al Estado la capacidad de imponer sus normas y de aherrojar las libertades individuales, supuestamente bajo la dirección de la clase obrera: lo que, sin género de duda, era mucho decir… Y se olvidó que la dictadura era una letra de cambio, con fecha de vencimiento: se la quiso perenne. No tardaría en identificarse a ese Estado dictatorial con el Estado de partido único. El experimento ha sido duradero, pues, a pesar del fiasco de la descomposición de la Unión Soviética y de sus Estados satélites, el caso de China demuestra que su vigencia no ha caducado.

La evolución del socialismo a la socialdemocracia permitió que el ya experimentado invento liberal-capitalista de los partidos políticos se implantara como modelo de organización política en casi todo Occidente. Y, a pesar de sus inconvenientes, se consolidó como el menos malo de los regímenes políticos: preferible, sin género alguno de duda, al socialismo soviético, que acabaría por cavar su tumba en 1991, por simple consunción, sin necesidad de ninguna ayuda externa.

Pero la condición humana parece reclamar la supremacía del yo sobre el ; y, ante la dificultad de que un yo se perpetúe en el tiempo, se recurrió al nosotros. Si un partido político no obtenía una mayoría parlamentaria que le permitiera aplicar su programa sin restricciones, se vio que podría alcanzarse ese objetivo, siquiera de modo parcial, atrayendo el voto de congresistas de otras formaciones políticas, tal vez pequeñas e irrelevantes, pero con representación parlamentaria y, por consiguiente, con capacidad de entregar votos al partido mayoritario: un préstamo que, obviamente, no es a título gratuito, sino que se financia con ajustes en los presupuestos anuales de los Estados, de manera que los pequeños puedan esgrimir ante sus votantes clientelares pequeños o grandes bocados en las partidas de los presupuestos, obtenidos mediante la venta de sus votos.

Lógicamente, lograr consolidar esas constelaciones de partidos con carácter duradero no es un camino fácil, pero ayuda mucho la demonización del partido mayoritario de oposición. Así, todos a una, consiguen burlar enmiendas legislativas, ahogar iniciativas parlamentarias contrarias a sus intereses, e imponer por las bravas un programa de gobierno, por estrambótico que sea, sin que la aislada y desorientada oposición pueda hacer más que vociferar y desgañitarse en los congresos. Humo de pajas, a fin de cuentas.

Todo se guisa en las sedes de los partidos y en los pasillos de los lujosos edificios que albergan a los dignos representantes de la soberanía nacional. Los plenos de los congresos son meras representaciones teatrales -burdas operetas-, donde lo histriónico y el vociferío campan a sus anchas. Y el pueblo, oportunamente manipulado y carente de reaños, acata con docilidad esas normas del juego supuestamente democrático, sacralizadas mediante una simbología que busca enaltecer la dignidad del Poder Legislativo.

¿Y si ese pueblo, que, aunque formal depositario de la soberanía nacional, no deja de ser plebe, populacho, se atreviera a pensar por cuenta propia, en lugar de sumarse a los aplausos que se escuchan en los ostentosos salones donde los parlamentarios escenifican la comedia que les proporciona un status que, de no haber incursionado con éxito en la política, les hubiera estado vedado? No es práctico enviar tanquetas contra manifestantes -¡no da votos!-, por lo que habrá que tolerar incluso una destrucción dosificada del mobiliario urbano: porque una represión demasiado contundente de la canalla ensucia la limpia imagen democrática de los gobiernos. Resulta más funcional atajar las causas remotas de esos posibles desmanes mediante un paciente trabajo de desarme y modelaje de las conciencias: y éste es el sofisticado proceso que avanza como mancha de aceite en numerosos países que se definen democráticos.

El bombardeo de mensajes publicitarios a través de unos medios de comunicación sometidos a los detentadores del poder político; la imposición de dogmas que han de ser acatados si quiere evitarse el estigma de réprobo apestado; la manipulación de la enseñanza de la historia, que se reescribe según la conveniencia de los de arriba; la distribución de libros de texto cuyos desarticulados contenidos incursionan en el terreno de la estupidez; la eliminación de las humanidades en los programas de estudios, para asegurar que las nuevas generaciones crezcan incapacitadas para ejercitar el intelecto… todo ello conduce a la ‘inmunidad de rebaño’: inmunidad ante la peligrosa tentación de cuestionar los designios de los que mandan, inmunidad ante la paranoia de pretender pensar por propia cuenta, inmunidad ante los riesgos del atrevimiento a la crítica del orden establecido, como si este mundo que se les ofrece desde el Poder Absoluto no fuera el mejor de los mundos posibles.

El experimento parece haber funcionado a plena satisfacción. Se ha logrado la conversión del hombre en oveja: tan idiota como manso. Quienes fueron por lana regresaron trasquilados. Aparentemente, se han cegado los caminos que conducen a la libertad.

Pero no perdamos la esperanza: el hombre recuperará la vista: y se deshará de las actuales estructuras de poder, sin recurrir a la violencia, porque la historia de muchos siglos le ha enseñado que quien a hierro mata, a hierro muere.

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Letras libres

Esta revista mexicana «mensual, de crítica y creación», dirigida por Enrique Krauze, se declara «heredera de la tradición y el ánimo» de Vuelta, de Octavio Paz, ​ particularmente de su «espíritu liberal y abierto»; y combina la literatura y la cultura con la historia, el pensamiento político y la ciencia.

Con una edición en España y otra en México, Letras libres, galardonada con el Premio Nacional al Fomento de la Lectura, vincula las dos orillas de la lengua. En sus páginas conviven autores consagrados con promesas de la literatura española e hispanoamericana.

Posee también un canal de vídeos: https://www.youtube.com/c/LetraslibresMedia/featured

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Juan Manuel de Prada: «Todas las revoluciones de la izquierda están hoy al servicio del capitalismo»

Barcelona, 13/02/2019. El escritor Juan Manuel de Prada. Foto: Inés Baucells. ARCHDC

Dice Juan Manuel de Prada (Baracaldo, 1970) que la única forma de no marearse en un tiempo tan aturdidor como el que vivimos es levantar el vuelo y observar las cosas con vista de águila. Fijarse no en la polvareda de la actualidad (tan distinta del presente), sino en las causas últimas de lo que sucede. Esto es: tratar de definir las grandes corrientes que nos arrastran a un lugar u otro, tratar de desvelar las ideas maestras de nuestra época. Con ese ánimo, asegura, ha alumbrado todos los artículos que ha recopilado en ‘Enmienda a la totalidad’ (Homo Legens), un libro en el que saca a relucir su mirada antimoderna y tradicional, de la que siempre hace bandera.

¿Se considera un columnista raro?

 —En mi juventud tuve mucha relación con Francisco Umbral, y me reprochaba que en mis artículos tratase de defender una idea: él decía que un artículo no tenía que tener ideas. Esto ha hecho mucha escuela, y es verdad que en el columnismo actual se evita el juicio sobre lo que está sucediendo, no se explican sus primeras causas. Yo, en cambio, creo que la única manera de que el lector pueda entender lo que está pasando no es tanto glosando los mil y un episodios que cada día suceden sino tratando de explicar cuál es su origen.

—Enmienda a la totalidad es un libro contra el sistema, o eso parece.

—Bueno, hablo de una serie de cuestiones que creo que son en estos momentos fundamentales. Hay una crítica al concepto de libertad tal y como la entiende el liberalismo, y a la democracia como fundamento de Gobierno frente a la democracia como forma de Gobierno. Me preocupo, también, por los procesos de ingeniería social que estamos sufriendo, de abolición del hombre, que diría C. S. Lewis. E intento demostrar cómo el capitalismo y los derechos de bragueta son el haz y el envés de una misma realidad: que el aborto, las políticas de género y todas estas cuestiones son productos muy íntimamente ligados al capitalismo global. Es una lectura política antimoderna, tradicional.

Pasolini afirmaba en sus artículos que en la Italia de los años sesenta y los setenta todos se habían vuelto fascistas porque todos habían sucumbido al hedonismo de la sociedad de consumo. No parece muy lejano a lo que usted describe.

—Pasolini es un creador con el que me identifico mucho. Él percibe en un momento muy temprano la metamorfosis de la izquierda: se da cuenta de que la izquierda está al servicio del capitalismo, de que la nueva revolución capitalista va a utilizar a la izquierda como tonto útil. Y esto es una evidencia hoy: todas las revoluciones sociales que la izquierda promueve están al servicio del capitalismo.

También sostiene que ya nadie cuestiona el capitalismo desde el poder.

—Es que los conservadores todavía están encarcelados en unos esquemas mentales propios de la Guerra Fría: piensan que la crítica al capitalismo es comunismo. Y la izquierda, utilizando una retórica anticapitalista, es el principal elemento para esa revolución antropológica y social que el capitalismo necesita para expandirse y para consolidarse. Realmente, en estos momentos no hay quien lo discuta. Y el capitalismo, entre otras cosas, está destruyendo la riqueza nacional, está destruyendo la pequeña empresa y está concentrando la propiedad y el dinero en muy pocas manos. Es llamativo que ni la izquierda, defendiendo a los trabajadores, ni la derecha, defendiendo la iniciativa empresarial o el tejido productivo, se den cuenta de esto.

En ese sentido, ¿se siente solo en su lucha?

—Me siento un poco desasistido [ríe]. O incomprendido. Solo no, porque uno siempre sabe que cuenta con la ayuda divina. Aparte también creo que hay muchos solitarios como yo. Al final, cuando uno decide irse al desierto descubre que hay muchas otras personas en el desierto… Pero sí es un poco frustrante: para mucha gente de izquierdas soy un conservador y para mucha gente conservadora soy una especie de peligroso anticapitalista. Es una tierra de nadie que es un poco incómoda, pero lo mejor para el escritor es escribir desde la incomodidad.

¿Por qué?

—Escribir desde la comodidad es lo peor para un escritor, porque lo domestica, lo aburguesa, lo amuerma y lo empocilga. El escritor tiene que escribir siempre desde un no-lugar. En este sentido, también creo que la soledad es buena, porque te ayuda a valorar más tu libertad para poder escribir.

¿Por eso huye de las redes sociales?

—En realidad, la razón fundamental es porque las horas de la vida son limitadas, y uno tiene que hacer elecciones: es tan sencillo como eso. Por otra parte.. Las redes sociales son uno de los principales enemigos del ser humano. Yo entiendo que el ser humano es un animal político, que necesita vivir en comunidad, y eso exige unos vínculos verdaderos, que son los que destruyen las redes sociales.

¿Sigue pensando en la prensa como el lugar donde ha de producirse el debate público?

—Es el lugar óptimo. El periódico es la gran tribuna desde la que se puede alzar la voz para transformar a las personas, para conseguir que la gente abra los ojos. Pero la prensa libre está en una situación muy difícil, muy angustiosa, una situación como nunca había estado. La tiranía que ejercen las grandes corporaciones digitales sobre la prensa es algo monstruoso. Claro que mucho más monstruoso es que los gobiernos lo hayan permitido. Es algo repugnante. Al final, un empresario periodístico tiene que someterse al dictado de toda esta chusma de los Zuckerberg y compañía.

Juan Manuel, ¿le queda algo de esperanza?

—Nuestra época es optimista y desesperada, yo soy un pesimista esperanzado. Cada vez tengo más la impresión de que hemos entrado en barrena, en una situación irreversible. Cuando escucho todas las cosas que están pasando con la plaga del coronavirus y esta necesidad de demonizar a la gente que no se ha vacunado… Esas cosas me parecen sorprendentes. Nos estamos asomando al abismo de una manera increíble. Y creo que hay una serie de instancias de un poder monstruoso que tienen la capacidad para manipularnos, para instilarnos pánico, para convertirnos en un gurruño de carne temblorosa. Eso me inquieta.

¿Pero dónde está la esperanza?

—Tengo esperanzas de que esto no termine así: eso sí. Me gustaría que hubiese una gran transformación, una gran metanoia. Que esta generación que está rendida ante una nueva forma de tiranía infinitamente más aplastante que ninguna otra de ninguna otra época pues abriera los ojos.

¿Cree que vivimos en la peor tiranía de la historia?

—Sí, sin duda, porque los mecanismos que el poder tiene para igualar las mentes y para someterlas son más sofisticados y más perfectos que en ninguna otra época de la historia. Y es una tiranía gustosa: sus sometidos son sometidos voluntariamente.

¿No nota un cierto hartazgo del sistema en las nuevas generaciones?

—Hay muchos jóvenes que efectivamente han abominado o abominan de lo que sucede. Pero también es verdad que hay muchos que se dejan atrapar por el resentimiento, por las pasiones innobles. Y esto es peligroso, porque son muy utilizables ideológicamente.

¿A qué se refiere?

—Basta azuzar esas pasiones innobles para que consigas que algo que podía ser luminoso, que podía ser transformador, sea inutilizado. Yo creo que lo que sucedió en el 15-M fue esa operación. Podemos se sirvió de la insatisfacción, de la repulsión que a muchos jóvenes les producía esta sociedad enferma en la que vivimos, y la utilizó para reconducir eso al sistema. No tenemos más que recordar las proclamas de Podemos hace diez años. ¿Y hoy Podemos qué hace? Decirle a la gente que no coma carne, proclamar un ecocapitalismo falso que lo único que busca es que la gente se conforme con su pobreza. Lo que le están diciendo a la gente es: tú no vas a poder comer carne, tú no vas a poder tener coche, tú no vas a poder comprar una casa… Y hay un personaje que me parece fascinante, que es el de Yolanda Díaz. Esta señora, que evidentemente está al servicio del capitalismo de forma desaforada, se presenta ante unos adeptos como la gran esperanza para combatir esa argamasa de poder a cuyo servicio ella está.

Por cierto: en sus textos se preocupa mucho por la juventud.

—En contra de lo que mucha gente se piensa –que soy un tipo desfasado y que escribo para cuatro viejas–, la mayor parte de mis seguidores son gente joven. Y yo escribo sobre todo para los jóvenes, lo que pasa es que me los tomo en serio… Hay una generación que está siendo triturada de una manera inmisericorde. Se les quita la posibilidad de fundar una familia, se les quita la posibilidad de tener una propiedad: se les está privando de los elementos constitutivos de una vida digna de tal nombre. Y esa generación tendría que darse cuenta de que hay que buscar otra vía.

¿Como cuál?

—A mí me gustaría que la gente que se revuelve ante las injusticias del tiempo que les ha tocado vivir le diera una oportunidad al pensamiento tradicional. Que se bajara del carro de las ideologías podridas. Honestamente: creo que es la única alternativa, la única posibilidad de una auténtica batalla cultural. Ahora que tantos líderes y lideresas de la derecha hablan tanto de la batalla cultural… Es falso. Ellos no pueden llevar a cabo esa batalla cultural, como no la puede llevar a cabo la izquierda, porque forman parte de la misma amalgama. Yo, desde una enmienda a la totalidad, ofrezco esta alternativa.

¿Y confía en el cambio? ¿Lo ve posible?

—Las grandes transformaciones humanas se han hecho desde abajo. Y la más grande de todas se hizo con doce pescadores.

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