ICSH

Investigación en Ciencias Sociales y Humanidades


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Forthcoming Issue: Philosophy International Journal

Trasladamos a los usuarios de SAICSHU esta invitación que nos ha llegado.

Más información: https://medwinpublishers.com/PhIJ/
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Philosophy International Journal (PhIJ) [ISSN: 2641-9130] is an open access, scholarly academic journal that aims to publish the best work from leading international scholars across the range of philosophical study in English.

PhIJ is delighted to invite you to participate in Upcoming Issue by submitting an article on or before June 10, 2022. Articles dealing with any aspect of philosophy are considered for publication.

Email: philosophy@medwinpublishers.com (OR) philosophy@medwinpublishers.org


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Mentiras que, por repetidas, cuelan como verdades

Miente Biden cuando afirma que los niños son de los profesores mientras están en el aula.

Ésta es una de las mentiras tremendas que amparan las legislaciones de algunos estados –y no precisamente Estados Unidos- que niegan el derecho de los padres a educar a sus hijos en casa.

Los niños no pertenecen a nadie, tampoco a sus padres. Pero las figuras materna y paterna en la crianza son insustituibles, y el ámbito familiar es mucho más decisivo que el escolar en la educación de los niños.

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Manuel Ferrer Muñoz. Fábrica de héroes

Terminado el partido de ida de las semifinales de la Champions League, entre Liverpool y Villarreal, en el que el equipo inglés dio un repaso en el juego a sus contrincantes, un exjugador de la Premier League y comentarista en un programa televisivo, hizo declaraciones insolentes sobre el club de Villarreal, un pequeño pueblo de la provincia de Castellón, de poco más de 50.000 habitantes: “El Villarreal es una desgracia para esta competición. [Se trata de] un equipo que no es lo suficientemente bueno para llegar a la Europa League. Así de malos son». En el partido de vuelta, el Villarreal realizó una primera parte extraordinaria, en que arrolló a su oponente y empató la eliminatoria, aunque el Liverpool logró doblegarlo en la segunda mitad. Una rápida comparación de los recursos económicos en que se sustentan uno y otro equipo desarma la arrogancia de aquel ignorante tertuliano: el Liverpool fue comprado en 2010 por un grupo de inversores estadounidenses que pagó unos 340 millones de euros, en tanto que el actual propietario del Villarreal compró en 1997 el club, que militaba entonces en Segunda División, por 432.000 euros. No cabe duda de que la increíble resistencia que el Villarreal opuso al todopoderoso Liverpool en esa competición, que reúne a los mejores clubes europeos, fue propiciada y alentada por el despectivo comentario de aquel soberbio parlanchín que, dicho sea de paso, nunca dejó de ser un jugador de fútbol de segundo nivel. La engreída Albión, que se expresaba en este caso por la boca del irrespetuoso crítico, había erigido un monumento al heroísmo del pequeño David, que, enardecido, a punto estuvo de tumbar a Goliat.

Cuando Vladímir Putin pensó que lograría cambiar el curso de la guerra en Ucrania –a la que cínicamente sigue refiriéndose como una ‘operación militar especial’- mediante brutales bombardeos de la ciudad de Mariúpol, que la han convertido en un desierto de destrucción y muerte, cometió un tremendo error que elevó a la condición heroica a los soldados ucranianos resistentes en los subterráneos de la acería Azovstal. El oso ruso, encarnado en el paranoico Putin, acaba de consagrar el mito de unos cientos de héroes decididos a pagar con sus vidas el sacrificio reclamado por la nación en armas. Y contra los mitos de nada sirven las armas de destrucción masiva.

Tal vez venga a la memoria de algunos lectores que acceden a la Tribuna Internacional de La Clave la resistencia ofrecida por el pueblo español en 1808 a los afanes expansionistas del entonces poderoso emperador de los franceses, Napoleón Bonaparte, que, aprovechando la crisis institucional abierta en la monarquía española, quiso convertir a España en un feudo francés. Seis años después, se consumaba el fracaso del coloso con pies de barro, cuya estrella se eclipsó ante la ferocidad y el pundonor de un pueblo en armas. La prepotencia del que había sido militante nacionalista corso, después oficial del ejército que combatía los anhelos nacionalistas de Córcega y, finalmente, emperador de los franceses, se disolvió como un azucarillo cuando hubo de enfrentarse al orgullo de quienes rechazaron, por dignidad, rendirse ante el invasor. Las atrocidades cometidas contra los civiles alzados en armas, en mayo de 1808, dotaron de un sentido a la resistencia y derramaron la sangre heroica que enardecería a los patriotas. Y podrían aducirse, hasta el cansancio, tantísimos otros ejemplos que ilustran la torpeza de quienes levantan muros contra sí mismos al procurar alas, inadvertidamente, a pueblos a los que buscan oprimir: las luchas por la independencia de los pueblos americanos, la tenacidad del nacionalismo irlandés, el carácter indómito del pueblo judío avasallado tantas veces en tantos espacios geográficos, la valentía con que húngaros, checoslovacos o polacos lucharon contra la tiranía soviética…

Parecía llegado un nuevo ciclo en que, como consecuencia de la racionalización de los mitos y del carácter crítico y ‘científico’ con que pretende adornarse la nueva narración histórica, empezaba a remitir el proceso de canonización de modelos dignos de ser imitados y ofrecidos por los Estados a los ciudadanos como generadores de legitimidad y como guías de conducta. No obstante, tal vez empieza a revertirse esa tendencia por la reacción colectiva de grupos de personas o de pueblos enteros que, subestimados, humillados o amenazados por un agresor externo, redescubren su propia valía y afrontan con orgullo retos que, desde un planteamiento pragmático, podrían considerarse insuperables.

El ‘más difícil todavía’ que tronaba en los antiguos circos resuena con renovadas fuerzas. Cuanta mayor sea la presión ejercida para sojuzgar a una nación, más firme y determinada será su resiliencia, incluso si, llegado el caso, la fuerza bruta logra un éxito que nunca dejará de ser transitorio. El viejo vae victis! cede el paso al vae victoribus!: porque la sangre derramada por quienes plantaron cara al agresor fertiliza la tierra patria y rebaja al tirano a la condición de bellaco que sólo inspira desprecio y odio.

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I Congreso Internacional de Innovación Docente, Educación y Transferencia del Conocimiento

Fechas: 7 y 8 de julio de 2022

Modalidad: online

PRESENTACIÓN

La innovación docente es una preocupación para la comunidad educativa, comprometida con la renovación y la mejora de las prácticas docentes en el aula. La pandemia mundial provocada por la COVID-19 ha obligado a profesores y estudiantes a trasladar los procesos de enseñanza-aprendizaje al mundo virtual, evidenciando la necesidad de implementar nuevas estrategias didácticas y pedagógicas encaminadas a mejorar la motivación y la implicación del alumnado, así como a ayudarles a aprender en un nuevo contexto.

Con este punto de partida, el Congreso Internacional en Innovación docente, Educación y transferencia de Conocimiento (CIINECO) se configura como un punto de encuentro entre investigadores y docentes de todas las áreas de conocimiento pero que comparten una preocupación común. Se pretende, de este modo, fomentar la investigación en el ámbito educativo, prestando especial atención a la innovación como factor diferencial para la motivación de los estudiantes.

De este modo, este congreso tiene como objetivos:

Generar un espacio de debate, intercambio y reflexión sobre modalidades innovadoras de enseñanza / aprendizaje para profesores e investigadores.

Presentar actividades de innovación educativa emergentes que pueden ser aplicadas en todas las áreas de conocimiento.

Trasladar los principales resultados a la comunidad educativa, de manera que docentes de cualquier disciplina puedan aplicar prácticas innovadoras emergentes en el aula.

Los asistentes podrán participar en el congreso presentando ponencias en los diferentes simposios.

Las ponencias pueden entregarse en español, inglés, portugués, italiano o francés (un idioma solo).

RESULTADOS CURRICULARES PARA PARTICIPANTES

Certificado de presentación de la ponencia en el congreso.

Certificado de participación en el congreso y en el libro de resúmenes.

Publicación (garantizada) del resumen de ponencia en libro colectivo (digital) con la editorial Egregius (ISBN)

Publicación (garantizada) de la ponencia completa como capítulo de libro en una publicación digital realizada con una de las editoriales colaboradoras.

FECHAS CLAVE

CONGRESO

Envío de resúmenes de comunicación: hasta el 6 de junio de 2022

Inscripción a precio reducido (150€): hasta el 6 de junio de 2022

Inscripción a precio normal (180€): del 7 de junio al 7 de julio de 2022

Envío del vídeo de la comunicación: hasta el 4 de julio de 2022

Celebración del congreso: 7 y 8 de julio de 2022

PUBLICACIONES

Envío del texto: hasta el 5 de septiembre de 2022

Publicación del libro de resúmenes con la editorial Egregius: antes del 31 de diciembre de 2022

Publicación del volumen colectivo (no se trata de actas) con la editorial Dykinson: antes del 31 de diciembre de 2022

Certificado de participación en la publicación: disponible en el apartado “Certificados” de su escritorio de trabajo: a partir del 19 de septiembre de 2022
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Congreso de Investigadoras de Iberoamérica

La distribución del trabajo femenino en las diversas disciplinas científicas muestra claros sesgos que confirman la menor presencia femenina en la investigación: por eso urge avanzar en los procesos de igualdad de oportunidades entre género en todos los aspectos de la vida social, académica y profesional.

El IV Congreso de Investigadoras del Sistema Nacional de Investigadores y de Iberoamérica se propone fortalecer las posibilidades de incidir en las condiciones de inclusión y equidad con las que deberán operar las políticas públicas de ciencia y tecnología de Iberoamérica.

Fechas: del 10 al 12 de noviembre de 2022.

Modalidad híbrida.

Lugar: Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, México

Información detallada


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Manuel Ferrer Muñoz. La verdad descarnada

“Este mundo es el camino para el otro, que es morada sin pesar; mas cumple tener buen tino para andar esta jornada sin errar”. Estos versos de Jorge Manrique proponen un estilo de vida que quedó arrinconado y abandonado en el baúl de los recuerdos por los valores consagrados en la llamada Posmodernidad. El hombre light, carente de referentes morales e incapaz de asumir compromisos, no mira más allá de lo que entreven su encubierta miopía y su obtusa mollera. No interesa lo que se alce más allá del muro de su pequeño y estrecho universo, que, por tanto, no existe.

De nada importan hoy los errores acumulados jornada tras jornada, si con ello se rasca algo del placer que mendigamos a cualquier costo. Aferrados al presente y angustiados ante el vacío que la pérdida de la fe abre tras la muerte, importa sólo el aquí, ahora. Carpe diem, aférrate al momento presente, atrapa el efímero instante, libérate del peso fetichista de la responsabilidad de tus actos, cubre las apariencias y finge cumplimiento de las normas, aunque, al mismo tiempo, rebusques argucias legales para burlarlas. Huye de conceptos abstractos, como la verdad, los ideales, el sentido de la existencia.

Finjamos. Construyamos un mundo de apariencias, de amor y respeto a la infancia y a las personas mayores, exceptuados, eso sí, los niños cuya llegada al mundo era causa de incomodidad, y los viejos renqueantes a los que, en nuestra generosidad, abrimos las puertas de la eutanasia.

Aparentemos que todo va bien, convenzámonos de que éste es el mejor de los mundos posibles, escondamos la cabeza y cerremos los ojos para evitar el encuentro con las miserias que nos envuelven, con la desfachatez que permea las estructuras sociales, con la hipocresía de una clase política que se proclama cínicamente servidora de la ciudadanía.

Apartemos de nosotros el pensamiento metafísico, y aboguemos por el materialismo, la permisividad, el hedonismo, la cortedad de alas. Aprestémonos a volar como alas de corral y renunciemos a volar como las águilas, que miran al sol de hito en hito. No, no nos conviene tamaña soberbia: conformémonos con ser la cola del león, y rehuyamos la tentación de aspirar a convertirnos en cabeza de ratón, capaces de pensar por cuenta propia.

Mendiguemos salarios que nos permitan satisfacer nuestras aspiraciones consumistas, siempre crecientes, y bendigamos los subsidios como los antiguos romanos bendecían el pan y el circo. Aceptemos con docilidad el mandato de los que se encaramaron al poder mediante procesos electorales diseñados para un reparto equitativo y sucesivo del pastel entre quienes previamente han sido cooptados. Cerremos los ojos a la corrupción de unos y otros, de todos aquellos que logran acceder a un puestecito en el organigrama político, en sus diversas escalas.

Robin Hood desvalijaba a los ricos para distribuir el producto de sus robos entre los pobres. Nuestra noble clase política ha mejorado la estrategia: se hace con nuestros dineros para atender a sus necesidades y negociar apoyos de amigos poderosos y, luego, en noble gesto dadivoso, nos obsequia con las migajas de un pastel que se cocinó con nuestros bolsillos.

Pero hay que callar; si acaso, mascullaremos acobardadas protestas cuando la satisfacción de los de arriba priva de satisfacciones a los de abajo; siempre sottovoce, siempre temerosos de las delaciones, asustados ante las consecuencias del qué dirán.

Eludiremos cuestionar el sistema, entre otras razones porque el pensamiento filosófico se ausentó de las aulas donde se amaestra a nuestros jóvenes. Idiotizada toda una generación y carente de criterios sólidos, ha sido adoctrinada en el convencimiento de que las miserias del presente se explican por la cerrazón, la ceguera mental y el fanatismo religioso de nuestros antepasados. Somos hijos de la luz, mientras que ellos se debatían en las tinieblas. ¡Pobrecillos!

Tal vez un día, al contemplar la trayectoria descrita por una vida llena de vacío, nos interroguemos: y después, ¿qué? Y aflorará la tragedia, dolorosamente punzante, porque algo habíamos intuido en aquellas escasas ocasiones en que nos atrevimos a asomarnos al espejo; y es que, después de todo ese inquieto bullir, llega el cara a cara con la personal inanidad: “Mené, mené, teqel, ufarsin” (Daniel 5, 25-28).

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Manuel Ferrer Muñoz. Si yo fuera niño

Algunos de mis lectores recordarán esta bellísima canción de la película El violinista en el tejado, de 1971, adaptación del musical de Broadway del mismo nombre estrenado en 1964: Si yo fuera rico. Tal vez a otros lectores más jóvenes suene más familiar una boba y pésima comedia española titulada Si yo fuera rico, rodada en 2019: a estos últimos les recomendaría que borren ese recuerdo superfluo de sus memorias.

Tevye, el protagonista de El violinista en el tejado, una película ambientada en la Rusia zarista del siglo XIX, reflexiona sobre la tradición y las dificultades que enfrenta una persona que, además de su condición de pobre, pertenece a una comunidad judía acosada por sus vecinos y perseguida por las autoridades del Estado. Y sueña, con la ingenuidad de un niño, lo que haría de su vida si fuera rico.

Puestos a soñar, yo prefiero imaginar que vuelvo a ser niño, porque el niño es el hombre en estado prístino, antes de que su entorno se haya encargado de recortarle las alas. Además, aquel hombre sabio en quien los creyentes reconocemos al Hijo de Dios invitó a los que le escuchaban a que se hicieran como niños; y ese mensaje, que viene de una fuente tan fiable, ha traspasado ya la barrera de veinte siglos y sigue resonando como un reto difícil de alcanzar. Probaré a adentrarme por ese sueño tan atractivo, que tantos desafíos plantea…

Si yo fuera niño, seguiría pidiendo la luna, como han hecho casi todos los niños desde que el mundo es mundo; y dejaría para los mayores la mesura y el pesimismo supuestamente realistas.

Si yo fuera niña, rechazaría los vestidos de color rosa, jugaría con muñecas y competiría en un equipo federado de fútbol: obviamente, no hablo de fútbol americano sino del bueno, del soccer que se dice en Estados Unidos.

Si yo fuera niña, iría proyectado mi boda con mucha anticipación, y dejaría muy clarito a quien se atreviera a casarse conmigo que me importa un bledo la presencia de muchos invitados, y que si deseo casarme por la Iglesia es porque soy creyente y quiero poner a Dios por testigo de mi amor a la persona que elija para compartir el resto de mi vida.

Si yo fuera niña, le diría a la ministra de Igualdad de España que no me gusta volver a casa sola ni borracha: que se quede ella con esa estúpida aspiración.

Si yo fuera niño –o niña, que igual da-, me costaría mucho entender por qué los políticos que juegan con la educación de los niños, y quieren impedir que éstos jueguen, no se dejan caer de vez en cuando por las escuelas. ¿Acaso esa pandilla de sanguijuelas no se ha enterado de que el acoso escolar se da a diario en todos los rincones del mundo, sin que los servicios sociales hagan nada efectivo por impedirlo? ¿Ignoran quizá que hay miles de niños a los que algunos compañeritos hacen imposible la vida, hasta el punto de incitarles a optar por el suicidio? ¿Son incapaces de entender que los ‘deberes’ con que nos acogotan en las escuelas son un atentado a nuestra creatividad y que, en aras a esa imposición tiránica, sacrificamos un tiempo que necesitamos para jugar? ¿Por qué quieren encerrar a todos los niños en las escuelas tantísimas horas diarias, cuando es posible –y más divertido- aprender desde la libertad y el cariño que se respiran en el propio hogar?

Si yo fuera niña o niño, escribiría una carta a la ministra de Igualdad de España y, en un esfuerzo tremendo por mostrarme cortés, le contaría que eso de niño, niña, niñe es, con diferencia, la tontería más grande de que he oído hablar; y le diría también que los niños –todos los niños, sin necesidad de la repetidera cansina de niños/as- estamos hasta el copete de tanta palabrería insulsa y necia.

Si yo fuera niño –el género importa un pimiento también en este caso-, levantaría en armas a mis compañeros de clase para que impidieran que en los colegios se hable de Manualidades cuando se quiere tratar de la Expresión Artística. ¡Como si la escultura, la pintura o el origami no exigieran actividad de la inteligencia!

Promovería plantones ante las sedes de todos los ayuntamientos del mundo, para que las autoridades municipales dejaran de construir parques infantiles concebidos y diseñados como si los niños fueran hámsteres, obligados a ser felices con las infinitas vueltas a una noria que trata de disimular su cautividad.

Si yo fuera niño, hablaría seriamente con mis padres para que pensaran más en mí y menos en las cosas de sus trabajos, y les preguntaría por qué les obligan sus jefes a pasar casi todo el día fuera de casa.

Reclamaría más días en el campo o en la playa, al aire libre y en libertad, y menos encerronas aburridas en casa, alejado de mis amigos y pegado a aparatos tan hipnóticos como el iPad (incluso estaría dispuesto a reconocer que en esto –quizá sólo en esto- mis padres y mis abuelos, puestos de acuerdo por esta única vez, tienen toda la razón).

Disfrutaría como un enano haciendo construcciones, junto a mis amigos, con los materiales que encontráramos tirados por el campo, y montaríamos una casita en un árbol que fuera nuestro centro de operaciones aventureras.

Me las ingeniaría para pasar muchas horas con mis abuelos, y me esforzaría por no olvidar las conversaciones con ellos, ni las historias que me narraran.

Me quejaría de lo difícil que es practicar la gimnasia artística, porque hay muy pocas instalaciones. ¿Por qué todo tiene que ser fútbol, fútbol y más fútbol, por mucho que a mí me guste el fútbol?

Si yo fuera niño recordaría a todos los mayores, a grito pelado, que también ellos fueron niños. Y añadiría que, si somos como somos y si hay cosas que no les agradan en nuestro modo de ser, culpen a la genética, a tanto tiempo encerrados entre cuatro paredes, a su falta de habilidad para llevarnos por las buenas, al exceso de prohibiciones… Bueno, concedería a lo sumo que un poquito, sólo una mínima parte de lo que desagrada a los adultos de nosotros, los niños, se debe a nuestros pequeños errores propios de niños pequeños a los que cuesta moderar sus emociones y mostrarse siempre ecuánimes y circunspectos.

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Manuel Ferrer Muñoz. Franco invadió España: ¡que se sepa!

Permítanme compartir con ustedes la última novedad histórica que descubro en un sesudo artículo de Peio H. Riaño, publicado en el Diario.es

A él pertenecen estas solemnes majaderías: “Francisco Franco invadió España y la dividió en dos para siempre, como dos realidades paralelas e irreconciliables”.

En manipulación del pasado no gana uno para sorpresas.

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Pedro Fernández Barbadillo. De Moscú a Kiev pasando por Guernica

Ha indignado a muchos españoles y entusiasmado a otros la mención que el presidente de Ucrania hizo del bombardeo de Guernica en un discurso en el que nos riñó por no ayudarle lo suficiente frente a la invasión rusa.

¿Por qué pedimos a un político extranjero que conozca nuestra historia cuando no la conocemos nosotros mismos… y cuando la mayoría de los indignados o entusiasmados no habrían sabido situar a Ucrania en un mapa hasta que comenzó la guerra?

Los tópicos y estereotipos a la hora de juzgar a naciones extranjeras son muy frecuentes. La lectura de las opiniones sobre España de la cúpula nacional-socialista alemana provoca risa: Franco no se unía a la guerra en el bando alemán porque era judío y estaba controlado por los curas; no digamos lo que creían de los eslavos. En Gran Bretaña se ignora a Juan Sebastián Elcano hasta el punto de que se enseñaba que Francis Drake fue el primer navegante en circunnavegar el globo. Barack Obama puso a la Córdoba de los Omeyas y Almanzor como ejemplo de tolerancia. Y yo le dije a mi padre que cancelase una suscripción al Economist porque si la revista editada en Londres ilustraba informaciones sobre Madrid y Barcelona con dibujos de bailadoras flamencas y jinetes rondeños ¡qué fiabilidad tenía lo que contara de Oriente Próximo o de Sudamérica!

Guerra civil interminable

Lo lamentable es que el único episodio de la guerra civil española mundialmente conocido, aunque se trate de un episodio menor, y sólo porque en él aparece el supervillano del siglo XX, Adolf Hitler, ha servido para mostrar de nuevo el paletismo español.

Hubo un tiempo, relumbrante a pesar de no ser inclusivo, en el que los españoles, como escribió Rafael García Serrano, «se repartían el mundo como una tajada de melón, como un queso de las propias ovejas, como un huerto familiar». Desde el siglo XIX, con algunas excepciones, los españoles, aunque viajen mucho, viven encerrados mentalmente en aldeas divididas por rencillas donde todos se unen para impedir que nada mejore, ni siquiera se limpien las calles.

El mundo está cambiando y la historia ha regresado. Como ha dicho un general italiano (¡italiano!), Claudio Graziano, «hay dos palabras que ya no existían en nuestro diccionario como europeos, guerra y enemigo, que siguen existiendo». Europa es cada vez más pequeña, más pobre, más dependiente y más vieja. Y en vez de preocuparnos por nuestro futuro rodeado de naciones hostiles, discutimos sobre el pasado. Sirva de modelo cierto ilustre catedrático conocido ya sólo por sus novelerías y sus modales tabernarios, que, a pesar de vivir en Bruselas y de saber alemán, usa la polémica para ¡volver a ajustarle las cuentas a Franco y a Ricardo de la Cierva! Viejos alanceando a muertos. ¡Qué deprimente… y qué rastrero!

Vayamos al pasado sólo para recuperar el que es para mí el mejor análisis de la polémica de Guernica-Ucrania, un artículo de Julio Camba de 1935 titulado “Italianos y etíopes” y publicado por ABC cuando este periódico no era eco atrasado de las consignas progres:

Todos los conflictos bélicos que estallan en el mundo no interesan nunca, a los españoles, más que en cuanto pueden suponer una variación táctica de nuestra antigua e interminable guerra civil. Unas veces hacemos de rusos y japoneses, otras de aliadófilos y germanófilos, y ahora, aunque no pase nada en Abisinia, ahora vamos a hacer de etíopes e italianos.

Y a este genio del columnismo lo quieren sustituir por Manuel Chaves Nogales, que, para mí, no pasa de ser un periodista con un estilo plano y aburrido.

¿Qué pasó en Guernica?

Para concluir, hagamos unos apuntes breves sobre el bombardeo de Guernica.

  • No fue el primer bombardeo sobre población civil. El Gobierno del Frente Popular empleó su aviación y su armada para bombardear numerosas ciudades en el verano de 1936, desde Huesca a Larache y desde Ceuta a Oviedo. Guernica, además, no era ciudad abierta, sino un objetivo militar.
  • El 31 de marzo de 1937 la aviación italiana bombardeó Durango y causó una cifra de muertos que ronda los 250. La matanza de presos desarmados en las cárceles de Bilbao (muchos de ellos sin relación con la conspiración ni la guerra), cometida el 4 de enero, alcanzó los 224.
  • El número de muertos en Guernica se desconoce porque ni el Gobierno ni la Universidad del País Vasco han elaborado una lista. Las que conocemos, hechas por el general Jesús Salas Larrazábal y una asociación local, sitúan los fallecidos entre 120 y 160, muy lejos de los más de 1.600 que aventuró el Gobierno vasco de 1937 y que muchos historiadores siguen dando como válidos. Otros de éstos afirman que el número es incalculable y jamás se conocerá.
  • El ataque a Guernica lo ordenó por su cuenta el mando alemán de la Legión Cóndor, aliada de los nacionales, para impulsar la ofensiva y la toma de Bilbao.
  • La prensa británica, sobre todo el corresponsal George Steer del The Times, usó el bombardeo para animar al rearme contra Alemania, al que se oponían, entre otros, los laboristas. La misma prensa ignoró el bombardeo de Durango, porque se pretendía separar a Italia de Alemania.
  • Guernica se ha convertido en mito por la negativa del bando nacional a reconocer su responsabilidad en el bombardeo y la campaña posterior, con el cuadro de Picasso.

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Ignacio Sánchez Mejías, los toros y el Guernica de Picasso

El diestro Ignacio Sánchez Mejías, hombre de cultura, había estudiado bachillerato y dos años de Medicina, era hijo de médico, además de amigo de los poetas y escritores de la generación de 1927, e incluso el mismo había escrito y estrenado obras de teatro. Asimismo, contaba con la amistad de escultores como Mariano Benlliure y pintores como Picasso, Martínez de León, Roberto Domingo y otros. Fue mecenas del premio literario Ateneo de Sevilla y cuando el fatal suceso que segó su vida, todos sus amigos se volcaron en dedicarle letras de recuerdo encendido y admiración.

Tardará mucho tiempo en nacer, si es que nace, un andaluz tan claro, tan rico de aventura. Y si los poetas y escritores gastaron tinta en su recuerdo despierto, un pintor, Pablo Ruiz Picasso, malagueño y andaluz de corazón quiso también tributarle su particular homenaje y realizó un boceto para dedicarle un cuadro. Aunque todo quedó en proyecto por las circunstancias que se vivían en España en 1935 y 1936, años anteriores a la guerra civil española. En 1939 se convoca una exposición pictórica sobre los horrores de la guerra y en esta presentó Picasso un cuadro basado en el boceto que ideó para dedicar a su amigo Sánchez Mejías. Y como había sucedido el bombardeo que destruyó la ciudad vasca de Guernica, así lo tituló. Un cuadro en el que aparece un toro y algún motivo taurino más. Del boceto para recordar al amigo torero muerto salió una pintura genial de reconocimiento universal.

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