ICSH

Investigación en Ciencias Sociales y Humanidades

Carlos E. Flores. Perú, ¿una imposibilidad política?

1 comentario

El 7 de marzo se cumplieron tres meses desde que el expresidente Pedro Castillo dispuso disolver temporalmente el Congreso (Poder Legislativo) e instaurar un gobierno de emergencia nacional con la idea de convocar a un nuevo Congreso con facultades constituyentes para elaborar una nueva carta magna en un plazo no mayor de nueve meses. La sorpresiva decisión, anunciada en un mensaje a la nación, llegó a horas de iniciarse el debate de su tercera moción de vacancia planteada por el Legislativo. Sin embargo, esto produjo una reacción generalizada en todo el arco político ideológico para condenar al expresidente y sirvió, además, como el pretexto preciso que permitió a las bancadas políticas opositoras deshacerse de Castillo y “recuperar la democracia” —un relato desestabilizador, golpista, que el Congreso manejó desde el primer día de gobierno, barajando todos los frentes posibles para tumbarse al profesor rural cajamarquino.

Tras el movimiento político realizado por Castillo el 7 de diciembre del 2022 (#7D), el Congreso adelantó la sesión del Pleno para votar por la vacancia presidencial, obteniendo 101 votos a favor de 130 legisladores en total —se requerían dos tercios de votación, una mayoría calificada de 87 parlamentarios. El acto contó con el voto clave de 16 legisladores oficialistas que terminaron por inclinar la balanza contra Castillo y dieron paso a la destitución.

Desde entonces, el Perú entró en una dinámica de protesta social que cuenta con más de medio centenar de personas asesinadas en episodios de represión registrados, sobre todo, en el sur del país —algo que ha merecido la atención de organismos internacionales como la Comisión Interamericana de los derechos Humanos (CIDH). Con este escenario, el Perú del Bicentenario abrió un nuevo tiempo de vida republicana con la emergencia y presencia de ese actor sociopolítico olvidado o —lo que sería más propio decir— no reconocido largamente en la esfera pública y política tradicionalmente limeña: una población andina que lleva sobre sus espaldas la pobreza y la pobreza extrema como una carga identitaria impuesta producto de las desigualdades económicas. Se trata de ese sur peruano que hace más de cuarenta años vio surgir una de las más dolorosas manifestaciones de la violencia política y conflicto interno con Sendero Luminoso y que, con el correr de los convulsos años ochenta del siglo pasado, motivó la llegada del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA).

Texto completo en fuente original

Un pensamiento en “Carlos E. Flores. Perú, ¿una imposibilidad política?

  1. Pingback: Invitación a participar | ICSH

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.