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Investigación en Ciencias Sociales y Humanidades

Manuel Ferrer Muñoz. PS, ¿un coloso con pies de barro?

1 comentario

El actual presidente de Gobierno del Reino de España ha evidenciado recientemente sucesivas flaquezas que hacen soñar a la menguada oposición de las Cortes que no aguantará hasta el fin de la Legislatura.

Pero no traemos a colación a este foro la figura ni el talante político de tan discutido -y discutible- personaje para ensalzar o denigrar su figura como presidente del Ejecutivo, ni para indicar a Guillermo Lasso el camino que no debe seguirse en política porque conduce a barrenar un Estado de derecho.

Y tampoco nos ocupamos de Sánchez como del hombre que, en paradójico remedo del rey Midas -que convertía en oro cuanto tocaba-, reduce a pavesas cuanto se pone a su alcance: el triste descenso de categoría del Club de Baloncesto de Estudiantes, un equipo español de basket del que Sánchez formó parte en su juventud y al que distingue con sus simpatías proclamándose apasionado forofo, proporciona un ejemplo patético de su capacidad de poner la bala donde pone el ojo. Con Sánchez se cumple de modo emblemático la conseja de que hay amores que matan.

Pedro Sánchez cometió errores de bulto y supuestos plagios en su tesis doctoral. Oír esto, dicho así de forma escueta y sin circunloquios, asusta.

Y, sin embargo, desde que empezaron a salir a la superficie los primeros clamorosos indicios de ese escándalo, que comportaba también evidencias de plagio en numerosos pasajes de la tesis, y desde que la menguada oposición de las Cortes quiso convertir esa oportunidad en arma política, ha llovido mucho sin que se conmoviera el trono desde el que un engreído Sánchez pretende emular a Felipe VI. Le ha bastado la táctica ingeniosa y simple de Iván Redondo, su Rasputín particular -antiguo asesor de un político del Partido Popular-, para distraer a esa menguada y desorientada oposición parlamentaria con nuevos frentes que hicieran olvidar una verdad tan cruda y elemental: la persona que sostiene las riendas del Gobierno del Reino de España es un farsante, un chapucero y, con toda probabilidad, un mentiroso compulsivo.

Pero tal vez ha llegado el momento en que la insustancialidad de Sánchez -sus pies de barro- vaya a provocar la caída del armatoste sostenido con difíciles equilibrios gracias a sucesivas operaciones de funambulismo político.

Un ingeniero, decano del Colegio de Castilla y León y licenciado en Ciencias Medioambientales, ha denunciado la tesis de Pedro Sánchez ante el Comité Permanente de Integridad Académica de la Universidad Camilo José Cela, creado en octubre de 2019 a raíz de la aparición de sucesivos escándalos que salpicaron a varios autores de tesis doctorales. Y es que, sólo en un análisis calificado de “preliminar” por el propio denunciante, se han detectado 122 errores importantes “de todo tipo” que deberían bastar para “revisar o anular” el título de doctor que dicha universidad confirió en noviembre de 2012 al actual presidente del Gobierno español.

Las evidencias presentadas al Comité Permanente de Integridad Académica de la Universidad Camilo José Cela emplazan a ésta en una delicada posición, obligada como está a lavar su imagen después de las impudicias acumuladas y aireadas por la prensa desde hace ya más de dos años, que cuestionan la honorabilidad académica de esa institución privada, fundada en 2000 y propiedad del grupo empresarial SEK, que considera esta universidad como la culminación de su proyecto educativo.

De no procederse con la rectitud y la severidad que reclama el caso, la Camilo José Cela habrá dejado pasar una oportunidad histórica para purificar su pasado y brindar un ejemplo de honorabilidad a un mundo académico vergonzosamente sumido en el desprestigio por las vías del plagio y de la manipulación o venta de títulos universitarios al servicio de intereses ajenos al quehacer investigador. Cabría, incluso, augurar un cese de actividades de esa institución antes de que alcance a cumplir sus Bodas de Plata. ¿Cuántas universidades ecuatorianas no esconderán decenas de experiencias semejantes? El reciente procesamiento del rector de la Universidad Nacional de Chimborazo como presunto autor directo del delito de uso de documento privado falso, de inminente resolución, debería marcar un antes y un después en el modo de afrontarse las acusaciones de corrupción en los procesos electivos de las instituciones académicas del Ecuador, sistemáticamente desatendidas por un Consejo de Educación Superior que se ha desprestigiado por la omisión de su importantísima función fiscalizadora.

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Un pensamiento en “Manuel Ferrer Muñoz. PS, ¿un coloso con pies de barro?

  1. Sí, es el problema de fabricar ídolos, si pasa en estos países del tercer mundo, también sucede en países de ultramar, indigno de personajes que desde el púlpito y con su retórica de oficio se enarbolaban créditos y se auto elogiaban, pero siempre cae más rápido un mentiroso que un cojo.
    ¡Quién lo creyera! Sucede en cualquier parte del mundo, nadie está a salvo, pero si por el respeto de un cargo debería pedir perdón y en un acto de vindicación con España devolver su título.

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