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Investigación en Ciencias Sociales y Humanidades


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Joel Ortega Juárez. Prioritario salvar vidas

prioritario

Antes que detener a un presunto delincuente, optamos por salvar vidas. Ha reiterado en todos los tonos Andrés Manuel López Obrador (AMLO), presidente de los Estados Unidos Mexicanos.

Prometió devolver a las fuerzas armadas a sus cuarteles y dijo No a la Guerra, No a la Violencia. Lo sigue diciendo.

Solamente alguien trastornado puede estar en contra de estas ideas.

Por todo ello, no se explica para qué AMLO promovió la creación de la Guardia Nacional, aprobada unánimemente por el Congreso de la Unión. Incluidos el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el Partido de Acción Nacional (PAN). No lo olvidemos.

Ciertamente la violencia no se acaba con más violencia. Tampoco se puede acabar con ella de un día a otro. Sus raíces existen hace mucho tiempo.

La violencia se volvió una tragedia nacional a partir de la guerra declarada y practicada por Calderón, continuada por Peña y tristemente mantenida hasta ahora. La estrategia de combatir al crimen organizado y a las bandas de narcos ha fracasado internacionalmente, y en México ha producido más de 250 mil muertos, más de 50 mil desparecidos y miles de fosas clandestinas.

Las cifras infernales han continuado durante estos 11 meses del gobierno de AMLO: hay cerca de 30 mil homicidios; casi 20 líderes ambientalistas, campesinos -la mayoría indios- han sido asesinados.

Continúan realizándose cercos militares contra comunidades de pueblos indios, especialmente las del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN). Hay actos represivos contra estudiantes normalistas. Se recurre a dispersar con gases lacrimógenos protestas frente al mismo Palacio Nacional. Se forman ‘cinturones de paz’ con empleados del gobierno para ‘contener’ a grupos que se consideran ‘conservadores y provocadores’.

La Guardia Nacional se usa contra los migrantes en las fronteras y a lo largo y ancho del país. Crece el riesgo de una tragedia humanitaria.

La Libertad conquistada por muchos movimientos sociales durante decenios de lucha no es un ‘regalo’ de ningún gobernante.