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Investigación en Ciencias Sociales y Humanidades


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Albert Arnavat (dir.). Imbabura étnica, Ibarra, Editorial Universitaria Técnica del Norte, 2018.

arnavat, imbabura

Manuel Ferrer, Así veo la Imbabura étnica.

Sin tiempo para reseñar este interesante libro dirigido por mi buen amigo Albert Arnavat, destaco las palabras de Michael Uzendoski, recogidas en el prólogo: el texto, ilustrado con mil hermosísimas fotografías, retrata “un mundo donde la diversidad forma parte de una nueva relacionalidad, no sólo entre humanos, sino entre humanos y la ecología”, un mundo donde encontramos diversas formas ontológicas de vivir y de pensar, “un mundo donde la cultura y la naturaleza se definen no por su separación sino por su interconexión social” (p. 12).

A ese optimismo ontológico de Uzendoski habría que contraponer la imagen de un mundo marcado por la cultura del simulacro, donde no faltan contradicciones; donde las aspiraciones desatendidas de la población afrodescendiente, tradicionalmente marginada, estallan en ocasiones de forma tumultuosa y violenta; donde los prejuicios de clase siguen imperando; donde la presencia del otro -el “venezolano”, por ejemplo- es advertida como una amenaza por los sectores sociales más conservadores, y donde la autocrítica -sería el caso de la misma entidad universitaria que avala la edición- brilla demasiadas veces por su ausencia.

Y, aunque pueda sonar a frivolidad, sería preciso añadir que no todas las mujeres de Imbabura -aunque sí la mayoría- son tan hermosas como las muchachas que aparecen fotografiadas en el texto que, en opinión de quien redacta estas líneas, adoptan poses de modelaje más propias de una revista de modas que de una publicación antropológica.

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