ICSH

Investigación en Ciencias Sociales y Humanidades


Deja un comentario

Martín Caparrós. Cataluña: la independencia sigue pendiente

puidemont

El martes 10 de octubre, el presidente de la Generalitat catalana, Carles Puigdemont, experiodista, exalcalde de la pequeña ciudad de Gerona y dirigente de Convergencia Democrática de Cataluña, un partido de centroderecha, medio declaró la independencia de Cataluña. O, mejor: declaró que, con el tiempo, va a declarar la independencia. Y sugirió que todo se podía negociar. No podía declarar la independencia inmediata porque su capital político está en baja; no podía no declararla si quería conservar su lugar, si no quería declararse derrotado.

Hace apenas unos días, el domingo 1 de octubre, mientras las imágenes de policías españoles pegando a ancianas catalanas daban vueltas al mundo, su causa parecía al borde del triunfo. Entonces empezó la contraofensiva del gobierno central.

La encabezó un discurso del rey Felipe VI, que reafirmó que ni ese gobierno ni su corona pensaban negociar con los independentistas. Pero la definió una ofensiva conjunta del Estado español y las mayores empresas catalanas. El miércoles 4, el gobierno emitió un decreto que facilitaba la mudanza de esas corporaciones; de inmediato, las sedes de los dos mayores bancos —Caixa, Sabadell— y las empresas de agua y gas de Cataluña abandonaron la región. La democracia a veces funciona así: millones votan un voto cada uno y unos pocos con sus millones valen lo que millones de votos.

La partida de los grandes bancos fue una cascada de agua fría sobre el entusiasmo de muchos independentistas, que se declaraban dispuestos a dar todo por la patria salvo su cuenta de ahorro, sus vidas europeas. Y fue un alud de nieve sobre el presidente Carles Puigdemont y su partido, históricamente ligados a esa banca que los estaba abandonando.

Texto completo en fuente original