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Investigación en Ciencias Sociales y Humanidades


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Dramas de un mundo invisible. El de aquellos a los que gente sin alma llama ‘sin papeles’

Caption: Illegal immigrants wait to be expelled from their camp at Calais on May 28, 2014. French police early Wednesday began expelling around 650 migrants from camps in the northern port of Calais. AFP PHOTO / DENIS CHARLET (Photo credit should read DENIS CHARLET/AFP/Getty Images)

Caption: Illegal immigrants wait to be expelled from their camp at Calais on May 28, 2014. French police early Wednesday began expelling around 650 migrants from camps in the northern port of Calais. AFP PHOTO / DENIS CHARLET (Photo credit should read DENIS CHARLET/AFP/Getty Images)

Invitamos a los lectores del blog que conocen la lengua francesa a que se entretengan en la lectura de estos relatos, que giran en torno a un hospital de Calais al que acuden exilados africanos indocumentados en busca de ayuda que, técnicamente,  no se les puede brindar por su condición de indocumentados.

Sin embargo, estas mujeres y estos hombres invisibles, aunque apestados, tienen sentimientos; y no pueden dejar de considerar la miseria moral de un mundo que los desconoce, que finge ignorar su condición de seres humanos.

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Pablo Ordaz. Las dos caras de Italia ante la inmigración

italia

Las dos historias suceden prácticamente a la vez y, aun no teniendo a priori relación entre sí, ayudan a dibujar un retrato inquietante de Italia. Una niña de 11 años, hija de un médico sirio, fallece a bordo de una barcaza atestada de personas procedentes de África porque los traficantes tiraron al mar la mochila en la que llevaba la insulina necesaria para tratar su diabetes. La segunda historia sucede también en Roma, pero es idéntica a la ocurrida en Treviso (Véneto) unas horas antes o a las que se vienen registrando en todo el país desde hace meses: decenas de vecinos —jaleados por grupos de extrema derecha— se enfrentan a golpes con la policía para evitar que los náufragos del Mediterráneo sean acogidos, ni siquiera de forma temporal, al lado de sus casas.

Las dos historias están unidas por el miedo, las mafias y el desgobierno. La primera de ellas ha sido noticia por la terrible crueldad de las mafias y su dramático desenlace, pero lo cierto es que los desembarcos de inmigrantes procedentes de Libia se siguen sucediendo a diario sin que la Unión Europea haya ensayado siquiera una solución. De las medidas urgentes prometidas tras las tragedias de Lampedusa (octubre de 2013) o Catania (abril de 2015) nada se sabe, y tanto los traficantes libios como los mafiosos italianos que se lucran con el boyante negocio de la acogida (más de 30 euros por inmigrante y día) siguen beneficiándose de la desesperación de los más débiles.

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