ICSH

Investigación en Ciencias Sociales y Humanidades


Deja un comentario

Cazadoc. Servicio de Documentación Histórica

cazadocumentos

Esta información puede resultar de utilidad particular para los colegas de países americanos a los que resulta más complicado el acceso a los archivos españoles.

————–

QUIÉNES SOMOS

CAZADOC ha surgido de la colaboración en el proceso de investigación histórica entre:

Lucas Antón Infante doctorando en el Departamento de Historia de América de la Universidad Complutense de Madrid, miembro del SIHMA (www.sihmamerica.com). Actualmente realiza la tesis sobre el Consejo de Indias durante el reinado de Carlos II en la Monarquía Hispánica, 1664-1700.

Bernardo Cañón Dunner doctorando en la Universidad de Paris Ouest Nanterre – La Défense, cuya tesis investiga los procesos judiciales en la alta Edad Media del Noroeste de la Península Ibérica.

 

OBJETIVO PRINCIPAL

El principal interés de CAZADOC es facilitar la búsqueda de información a todos aquellos historiadores o investigadores particulares que necesiten consultar documentos almacenados en cualquiera de los archivos estatales (o privados*) españoles. Para ello ofrecemos un servicio de búsqueda y localización documental para los investigadores que carezcan de la logística necesaria para acceder a los archivos españoles durante el tiempo necesario para realizar adecuadamente su trabajo de investigación.

 

SERVICIOS U OBJETIVOS SECUNDARIOS

CAZADOC ofrece:

  1. Localización de documentos: Búsqueda y localización de documentos en toda la red de archivos estatales (o privados*) españoles.
  2. Transcripción: Si el investigador lo requiere puede contratar la transcripción de los documentos.
  3. Traducción: Puede contratarse la traducción de los documentos transcritos del castellano al inglés o francés. Además, si el documento estuviese escrito en latín también podría ser traducido a los idiomas indicados.
  4. Investigaciones personalizadas**: A petición particular de cada investigador.

 

CONTACTO

Email: cazadocumentos@gmail.com

(Habría que incluir las direcciones de facebook, twitter, blog, web….)

 

 

*El acceso a los archivos privados depende de la voluntad de sus propietarios.

**Debido a su envergadura dependerán de la disposición laboral que los miembros de CAZADOC tengan en el momento de la solicitud.

***CAZADOC está abierto a cualquier petición, aunque no figure en las bases de la empresa.


1 comentario

Mabel Azcui. Una universidad indígena de Bolivia usa técnicas militares como castigo

evo

La fuente de la noticia es fiable: El País, 13 de septiembre de 2014. De otro modo sonaría a ciencia ficción o a patraña malintencionada. La verdad, todo esto da que pensar…

———-

Los alumnos de la Tupak Katari que llegan con retraso a clases están obligados a fabricar adobes, ladrillos de tierra y paja (200 cada uno), según testimonios recogidos por Erbol. El objetivo: “alentar la puntualidad”.

El plantel universitario está en la comunidad indígena de Cuyahuani de Huarina, a 65 kilómetros de la Paz y a orillas del lago Titicaca. Se sitúa cerca del regimiento naval de Chúa, donde se aplica el “programa de valores y defensa del Estado” suscrito en un acuerdo firmado entre la casa de estudios y las Fuerzas Armadas bolivianas con vigencia entre 2013 y 2016.

Texto completo en fuente original


Deja un comentario

Manuel Ferrer. Guía sobre Plurinacionalidad y Buen Vivir (las bases que deben sustentar la gestión de un Estado plurinacional)

buenvivir

Esta Guía, con propuestas y recomendaciones acerca de las bases que deben sustentar la gestión de un Estado plurinacional, se presentó al Presidente de la República del Ecuador, el 7 de octubre de 2014, con la sugerencia de que se traslade a UNASUR un documento que recoja las ideas que aquí se contienen.

Antes de su presentación formal, un borrador de la Guía se incluyó en este blog de la Red de Investigadores sobre Identidades Nacionales, con objeto de recabar observaciones, sugerencias y comentarios críticos de colegas que desearan contribuir a mejorar el texto.

La versión que aquí se reproduce es el resultado final de ese proceso.

________________________________

SUMARIO

Condicionamientos históricos y encuadre teórico

Respeto a las tradiciones culturales y a las memorias históricas

La educación intercultural y los textos escolares

Museos, bibliotecas y archivos e idiosincrasia nacional

Indígenas, montubios y afroecuatorianos

Ecuatorianos en el exterior

 

 

Condicionamientos históricos y encuadre teórico

 

El Estado del Ecuador se halla integrado por una diversidad de pueblos de raíces milenarias y de grupos sociales claramente diferenciados –también montubios y afrodescendientes-, que mutuamente realizan préstamos culturales e impulsan un proceso evolutivo de múltiples verdades, muy distante del tradicional concepto de mestizaje nacional que pretendía unificar su diversidad. Instaurar el ‘buen vivir’ o sumak kawsay en ese contexto intercultural debe ser algo más que una consigna: en la aspiración expresada por Enrique Ayala, ha de constituir “un camino alternativo para nuestras sociedades”[1], que marque diferencias con el ‘vivir mejor’, que, en el sentir de David Choquehuanca, “supone la explotación del ser humano por su semejante, la expoliación de la naturaleza, la competencia profunda, la concentración de las riquezas, el egoísmo, una falta de interés por el otro, el individualismo”[2].

Ese ideal de ‘buen vivir’ –de ‘vida buena’, ‘vida en plenitud’-, que constituye un concepto en continuo desenvolvimiento[3], “históricamente construido y […] en constante resignificación”[4], reclama la puesta en ejecución de dos elementos: el desarrollo y el ejercicio de las propias capacidades, y la participación en la orientación de la acción y de sus condiciones. Ambos valores, sostiene Iris Marion Young, se contraponen a “dos condiciones sociales que definen la injusticia: la opresión en tanto que constreñimiento del propio desarrollo ejercido por las instituciones, y la dominación, como restricción institucional sobre la autodeterminación”[5].

Todo lo anterior confiere al Ecuador, cuya identidad nacional va enriqueciéndose con la dinámica de nuevas y sucesivas aportaciones, la peculiaridad de ser una nación ambivalente, “donde la aparente fijeza de la nación oficial se ve constantemente socavada por la expresión de propuestas alternativas de nación”[6].

El reconocimiento de las diferencias y de esas “propuestas alternativas de nación” no implica, por supuesto, como de modo lúcido argumenta Segundo E. Moreno, proponer memorias históricas superpuestas –una, manifiesta, correspondiente a la sociedad nacional, y otra, oculta, basada en las ‘incontaminadas’ tradiciones andinas[7]-, sino que compromete a rescatar tramos del pasado deliberadamente silenciados; a profundizar en realidades culturales híbridas, y a sugerir actuaciones que se enclaven en la contemporaneidad postmoderna, reaccionen ante la apabullante maquinaria cientifista, y apunten a la construcción de una sociedad ecuatoriana más igualitaria y justa, incardinada en el siglo XXI[8].

La diversidad del patrimonio cultural e histórico ecuatoriano es parangonable a la que enriquece la tradición de países vecinos que también poseen raíces indígenas milenarias y, al mismo tiempo, se hallan en la órbita del orden mental europeo, del que proceden conceptos tan valiosos como democracia o derechos del hombre. De ahí la enorme importancia de una inteligente y equilibrada compaginación de unas y otras fuentes identitarias, que rehúya el peligro de “una concepción maniquea que diaboliza a Occidente y envuelve a los pueblos indígenas en un aura mesiánica”[9]; y que supere el escollo “de un solo modelo, de una sola verdad, de una sola estética […]. Lo que requerimos es comprender que una cosa es ser hijos de Europa y otra confundirnos con ella, cuando pertenecemos a un territorio tan distinto, cuando les debemos respeto profundo a los viejos padres que poblaron este territorio por siglos y de los cuales también descendemos”[10].

En el camino hacia la constitución de un proyecto nacional se registran avances y retrocesos, sin que pueda menospreciarse la riqueza de una identidad indígena que, aunque homogénea en sus aspectos esenciales, encierra rasgos diversos y complementarios y reclama la adopción de posturas críticas que faciliten una discusión constructiva, que no puede sino beneficiar a los pueblos originarios. De ahí el interés de propuestas como las de Armando Muyolema, que “advierten contra el error en el que han podido caer algunos de los discursos abanderados por el movimiento indígena, discursos que vehiculan una visión esencialista, idealista de la comunidad y de las culturas indígenas”[11].

Precisamente por la necesidad urgente de acometer estudios históricos sobre las poblaciones indígenas ecuatorianas que no se vean lastrados por esas posiciones esencialistas y triviales, resulta poco menos que incomprensible que todavía en el período 2006-2008 no hubiera ningún representante del Ecuador en el Consejo Directivo del Fondo Indígena que auspició la edición del Módulo de historia y cosmovisión indígena, una guía de aprendizaje colectivo para organizaciones y comunidades[12].

A los enfoques esencialistas de la identidad se contraponen las propuestas constructivistas y relacionales, superadoras de estereotipos enaltecedores –un glorioso pasado prehispánico andino instalado en un universo mítico- o denigratorios, hipotecados por el lastre de las interpretaciones de los primeros cronistas.

Esos planteamientos dinámicos, no anquilosados en miradas nostálgicas hacia mitos originarios o edades de oro o de barro pretéritas, que facilitan la gestión de la plurinacionalidad y del pluriculturalismo, han sido asumidos por la ‘Revolución Ciudadana’ impulsada desde principios de 2007 por el Gobierno del presidente ecuatoriano Rafael Correa con el audaz propósito de implantar el ‘socialismo del siglo XXI’ y refundar el Estado.

En esa apuesta, que se propone una transformación en profundidad del Ecuador, la ciudadanía deja de ser considerada desde una perspectiva liberal, y pasa a ser vista como “la ciudadanía de los pueblos originarios y sus organizaciones ancestrales. Son nacionalidades, identidades que se juntan a un proyecto nacional, que es el proyecto de su país, pero con sus reglas de pertenencia, con sus formas ancestrales, con su derecho, con sus autonomías que de ninguna manera hacen peligrar la nación sino que la refuerzan”[13]. De ese modo, la idea del ciudadano titular individual de derechos cede paso a la noción de derechos de titularidad colectiva, como son el lenguaje, la cultura, la justicia, el territorio[14].

Sólo una ciudadanía con sentido intercultural garantiza el respeto a la diversidad étnica del país. Y la construcción de esa ciudadanía, que también es requisito para una nueva reconceptualización de la democracia, radical y participativa, que el Gobierno del Ecuador define precisamente como ‘ciudadana’, implica la puesta en marcha de mecanismos que permitan a la población ejercer sus derechos, y participar de modo activo y permanente en la adopción de decisiones públicas[15].

Los Planes del Buen Vivir, implementados como instrumentos al servicio de la ciudadanía para desarrollar y poner en práctica los principios programáticos de la Constitución de 2008 y encauzar las líneas de acción que vayan dando forma y contenidos a la Revolución Ciudadana, apenas han empezado a caminar y, aunque sus propuestas encierran todavía contenidos apenas esbozados, marcan unas interesantes pautas que invitan simultáneamente a la reflexión y a la acción.

 

Respeto a las tradiciones culturales y a las memorias históricas

 

De acuerdo con lo preceptuado en el artículo 380, pár. 1 de la Constitución de la República del Ecuador, el Estado tiene la responsabilidad de “velar, mediante políticas permanentes, por la identificación, protección, defensa, conservación, restauración, difusión y acrecentamiento del patrimonio cultural tangible e intangible, de la riqueza histórica, artística, lingüística y arqueológica, de la memoria colectiva y del conjunto de valores y manifestaciones que configuran la identidad plurinacional, pluricultural y multiétnica del Ecuador”.

Ese respeto a las tradiciones culturales y a las memorias históricas constituye precisamente el cimiento sobre el que ha de operar el cambio civilizatorio en cuya realización se halla comprometido el Gobierno del Ecuador: la urgencia de su actuación, que reclama agilidad y eficacia de las instituciones y estrecha sintonía y colaboración con los actores sociales, no debe desconocer el hecho de que los cambios que se requieren son ‘históricos’[16], y no pueden realizarse sin remisión a los valores que integran el patrimonio cultural y fundamentan “la identidad plurinacional, pluricultural y multiétnica del Ecuador”.

El correspondiente debate civilizatorio en que está inmerso el continente americano, y en el que interviene el Ecuador con voz propia, implica un diálogo de identidades muy difícil –que no llega al extremo del choque de civilizaciones que describe Samuel Huntington-, pero que debe llevarse a cabo desde la solidez de las propias convicciones y con respeto a otros enfoques legítimos, discrepantes en todo o en parte de los que sostiene la Revolución Ciudadana[17].

El objetivo 8º del Plan Nacional del Buen Vivir (PNBV) 2009-2013, en continuidad con los principios asentados en el artículo 21 de la Constitución[18], definía la tradición y la memoria histórica como los caracteres identitarios que aseguran la continuidad de las sociedades en el tiempo. Con la asunción de las tradiciones y de las memorias históricas como sustento de la identidad de las sociedades, el PNBV acata lo estipulado en la fracción 13 del artículo 57 constitucional, que reconoce los derechos de las comunidades, pueblos y nacionalidades indígenas a “mantener, recuperar, proteger, desarrollar y preservar su patrimonio cultural e histórico como parte indivisible del patrimonio del Ecuador”.

Por eso resulta cuestionable un pasaje del PNBV 2013-2017, que, al concretar las ‘Políticas y lineamientos estratégicos’ correspondientes al Objetivo 5°, precisa en el punto l): “promover la conmemoración de la resistencia y la Independencia como emblemas de identidad local y nacional, y erradicar progresivamente los monumentos y las conmemoraciones de la Conquista de las ciudades y localidades” [las cursivas son nuestras]. ¿Por qué propugnar la destrucción de testimonios del pasado, incluso en los casos en que el recuerdo de determinadas actuaciones cause dolor?, ¿dónde queda la multiplicidad de identidades en diálogo que postula el Estado plurinacional ecuatoriano?, ¿es éste el camino adecuado para reparar las desventajas históricas de grupos marginados?[19] Ocultar o arrinconar las memorias históricas no constituye, desde luego, el mejor camino para profundizar en la comprensión del presente por una sociedad, como la ecuatoriana, respetuosa con la pluralidad.

Por lo demás, ese pasaje del PNBV –un borrón que en nada hace desmerecer el acierto de este texto, de capital importancia para la concreción de los ideales de la Revolución Ciudadana- no se compagina con el compromiso del Estado, expresado en el mismo Objetivo 5°, en la promoción de “políticas que aseguren las condiciones para la expresión igualitaria de la diversidad”, ni con la apuesta por “la construcción de una identidad nacional en la diversidad, [que] requiere la constante circulación de los elementos simbólicos que nos representan: las memorias colectivas e individuales y el patrimonio cultural tangible e intangible” [las cursivas son nuestras]. Hablar de memorias colectivas implica, por fuerza, la asunción de todas ellas, sin que ninguna pueda ser objeto de discriminación.

 

La educación intercultural y los textos escolares[20]

 

La mejora de los niveles educativos en el Ecuador constituye uno de los objetivos preferentes del actual Gobierno, como se desprende, entre otros indicadores posibles, del acceso universal a la educación básica y de la gratuidad de la educación pública universitaria establecida por la Constitución (artículo 356). Y los éxitos que puedan alcanzarse, aun cuantificables (planificación de los servicios, incremento del número de instituciones docentes, disminución del índice de analfabetismo, aumento de las tasas de escolarización…), deben contribuir a la satisfacción de necesidades profundas, a un apoyo más eficaz en los procesos de construcción del pensamiento de los niños y de las niñas, y no a la simple remoción de las barreras de acceso a la educación o a la mejoría en la impartición de enseñanzas o en la transmisión de conocimientos.

“El acceso universal a una educación de calidad –proclama el PNBV 2013-2017- es uno de los instrumentos más eficaces para la mejora sustentable en la calidad de vida de la población”[21]. La cuestión que se plantea es, precisamente, establecer las condiciones para que esa educación sea realmente de calidad. Y a nadie se esconde que el camino para lograrlo es largo y sembrado de obstáculos, sobre todo en el ámbito de la educación intercultural bilingüe, donde se requiere una mayor profesionalidad.

Ciertamente es halagüeña la cifra recogida en el PNBV 2013-2017, que informa de la capacitación de 4.406 docentes del Sistema de Educación Intercultural Bilingüe en 2012[22]. Pero tal vez haya que evaluar con mucho cuidado y atención a los detalles la eficacia de esos cursos de actualización. Y aunque poco a poco va mejorando la calidad de los textos escolares bilingües de historia, lo publicado hasta ahora es manifiestamente mejorable. Si se atiende a la escasa solvencia de muchas de las fuentes citadas (Microsoft Encarta, por ejemplo), y a las faltas de ortografía y de sintaxis desperdigadas en algunos textos, tanto en español como en quichua, se concluirá con facilidad que esa pretendida contribución al reforzamiento de la autoestima indígena está muy lejos de prestar un eficaz servicio en la formación intelectual de los niños ecuatorianos de habla quichua.

La meta principal, casi inasequible, es revertir una situación generalizada en todo el mundo, consecuencia de la multiplicación de saberes especializados, y que se manifiesta en la fragmentación de los conocimientos, que sólo con dificultad y de modo excepcional se articulan en una visión global, compartida por todos. Ese empequeñecimiento del espíritu, coincidente paradójicamente con un alza en los estándares a través de los cuales son evaluados los procesos educativos, guarda una relación estrecha con la casi extinción de los enfoques humanistas y la consiguiente pérdida de conciencia de que todos –pobres y ricos, hombres y mujeres, sur y norte- compartimos un “destino común, marcado por idénticos problemas de vida y de muerte”[23]. Tales premisas sustentan la aspiración expresada en el PNBV 2013-2017: “promover en el sistema de educación formal […] la práctica permanente de valores”[24], como un medio para atajar un modo de entender la educación que la reduce a la simple instrucción.

Importa mucho, además, formar a la ciudadanía, para que cada uno de los miembros del Estado ecuatoriano adquiera conciencia de pertenencia a una nación, a un territorio, al mundo, a través del desciframiento de los relatos históricos que han podido pasar inadvertidos u ocultos, y del cultivo de los saberes ancestrales[25]. El camino para avanzar en esa dirección viene marcado por las directrices constitucionales, que visualizan la educación como un proceso integral y como área prioritaria de la política pública, que debe proporcionar la “garantía de la igualdad e inclusión social y condición indispensable para el Buen Vivir” (artículo 26). La educación es, pues, pieza vehicular clave para inducir a la reflexión acerca de esas líneas identitarias, ya que, como se asienta en el PNBV 2013-2017, la interculturalidad debe marcar el proceso educativo[26].

Sólo esa profundización en las identidades compartidas –el desvelado de las propias tradiciones culturales y el diálogo de saberes con las demás culturas del país y del mundo- posibilitará el surgir de actitudes críticas con que rebatir la falsa creencia, difundida desde grupos interesados en proclamar el fin de las ideologías, de que “debemos renunciar a la construcción de nuestra propia identidad individual y colectiva, de nuestra propia historia”, con el argumento falaz de que vivimos en el mejor de los mundos posibles y de que, por consiguiente, carece de sentido tratar de cambiar nada[27].

 

Museos, bibliotecas y archivos e idiosincrasia nacional

 

Junto al enunciado del Objetivo 5° del PNBV 2013-2017, y antes de su desarrollo, se explicita el compromiso del Estado en la promoción de “políticas que aseguren las condiciones para la expresión igualitaria de la diversidad”. Y unos párrafos más abajo se añade el pasaje que se ha citado parcialmente en el punto anterior: “la construcción de una identidad nacional en la diversidad requiere la constante circulación de los elementos simbólicos que nos representan: las memorias colectivas e individuales y el patrimonio cultural tangible e intangible. La protección y circulación de estos elementos se impulsa mediante políticas de fomento a la investigación, museos, bibliotecas, archivos, sitios y fondos especializados”.

En 5.1 del PNBV 2013-2017 (“Promover la democratización del disfrute del tiempo y del espacio público para la construcción de relaciones sociales solidarias entre diversos”), se propugna en el punto y): “potenciar la Red Nacional de Museos del Estado Central, como mecanismos articuladores de la política pública en los territorios, dinamización de prácticas museales, innovación tecnológica, aporte a la educación formal y no formal y fortalecimiento de destinos turísticos”. Sin embargo, se desatiende una perspectiva importante: que los museos del Ecuador favorezcan la formación y el robustecimiento de una idiosincrasia nacional, que tome en cuenta tanto el pasado indígena como el período de dominación española, sin mixtificaciones ni manipulaciones históricas, y ayuden a reforzar la aportación de las artes visuales en la elaboración de esos imaginarios colectivos, en un marco de interculturalidad concorde a los objetivos del PNBV.

Para el logro de esos objetivos sería recomendable la constitución de una plataforma que auspiciara una Red de Espacios de la Memoria, que incluya a museos, archivos y bibliotecas a través de la página web del Ministerio Coordinador de Conocimiento y Talento Humano.

Cuestión aparte es la insatisfactoria situación actual de los museos, bibliotecas y archivos del Ecuador, tanto por insuficiencia de recursos económicos y técnicos como por la inadecuada capacitación del personal empleado, que, sobre todo en los puestos directivos, no siempre ha sido seleccionado en función de su capacidad profesional.

La gestión de estas instituciones requiere de políticas a largo plazo que promuevan la profesionalización del personal que labora en esas instituciones y garanticen las condiciones de viabilidad de su funcionamiento.

 

Indígenas, montubios y afroecuatorianos

 

El PNBV 2013-2017 emplaza específicamente a indígenas, montubios y afroecuatorianos en la tarea de construcción del Socialismo del Buen Vivir[28]. La revalorización del papel que corresponde a estos pueblos como componentes imprescindibles del conjunto nacional constituye un importante paso adelante. Y los trabajos desarrollados desde el Consejo Nacional de Nacionalidades y Pueblos (CODENPE), el Consejo de Desarrollo del Pueblo Montubio de la Costa Ecuatoriana y Zonas Subtropicales de la Región Litoral (CODEPMOC) y la Corporación de Desarrollo Afroecuatoriano (CODAE) arrojan un balance satisfactorio.

Por disposición constitucional y por la Ley Orgánica de los Consejos Nacionales para la Igualdad, aprobada el 7 de julio de 2014, tanto CODENPE como CODEPMOC y CODAE se hallan en transición hasta que se conforme el Consejo Nacional para la Igualdad de Pueblos y Nacionalidades, del que serán parte. En esa nueva etapa, cuyos primeros pasos se acometerán en enero de 2015, sería deseable un avance en los siguientes terrenos: profundización en la memoria histórica de indígenas, montubios y afroecuatorianos; difusión del conocimiento de sus modos de vida y de sus especificidades culturales, e implementación de estrategias orientadas al desarrollo humano integral, sustentable y sostenible de esos pueblos, basadas en los postulados del PNBV.

 

Ecuatorianos en el exterior

 

El Objetivo 5º del PNBV 2013-2017 busca “construir espacios de encuentro común”. Y aunque el PNBV se ocupa en varios pasajes de los ecuatorianos en el exterior, omite una atención específica del modo en que se articulará la convergencia de estos ciudadanos a través de aquellos espacios compartidos, de modo que también entre ellos se fortalezca la identidad nacional, desde la perspectiva del Estado plurinacional que define nuestra Constitución.

Sería recomendable que un grupo selecto de intelectuales ecuatorianos, del mundo de las letras, realizase una gira por diversas ciudades españolas y estadounidenses donde la presencia de connacionales sea especialmente significativa, para que disertaran sobre cuestiones relacionadas con aspectos culturales del país e intervinieran en tertulias y mesas redondas. No sería difícil que las Embajadas del Ecuador en España y en Estados Unidos, en estrecho contacto con sus Consulados, asumieran los aspectos organizativos de esos encuentros, con lo que se lograría que esos organismos de representación diplomática desempeñaran un interesante rol complementario en el acercamiento emocional y afectivo del Estado ecuatoriano hacia los ciudadanos que, por razones económicas en su inmensa mayoría, han debido alejarse de la patria, pese a lo cual se muestran orgullosos de sus raíces y proyectan una imagen prestigiosa de nuestro país, a través del ejercicio cotidiano de sus responsabilidades laborales y sociales.

 

[1]         Ayala Mora, Enrique, Interculturalidad: camino para el Ecuador, Quito, Confederación Nacional de Organizaciones Campesinas, Indígenas y Negras (FENOCIN), 2011, p. 63.

[2]         Le Quang, Matthieu, y Vercoutère, Tamia, Ecosocialismo y Buen Vivir. Diálogo entre dos alternativas al capitalismo, Quito, Instituto de Altos Estudios Nacionales, 2013, p. 26.

[3]         Cfr. Le Quang, Matthieu, y Vercoutère, Tamia, Ecosocialismo y Buen Vivir, pp. 18 y 24.

[4]         República del Ecuador, Plan Nacional de Desarrollo, Plan Nacional para el Buen Vivir 2009-2013, p. 10.

[5]         Cit. en Añón Roig, María José, “La interculturalidad posible: ciudadanía diferenciada y derechos”, en Lucas Martín, Francisco Javier de (director), La multiculturalidad, Madrid, Consejo General del Poder Judicial, 2001, pp. 217-270 (pp. 245-246).

[6]         Radcliffe, Sarah, y Westwood, Sallie, Rehaciendo la Nación. Lugar, identidad y política en América Latina, Quito, Ediciones Abya-Yala, 1999, p. 52: https://repository.unm.edu/bitstream/handle/1928/12683/Rehaciendo%20la%20naci%C3%B3n.pdf?sequence=1.

[7]         Es importante insistir en que la valoración de los saberes de los pueblos indígenas, aun atenta y respetuosa con su dimensión ancestral, que ha logrado preservarlos a lo largo del tiempo, no puede excluir su contemporaneidad; porque ignorarla “es negar la realidad de una reinvención constante de la tradición y del carácter cambiante de la identidad”: Le Quang, Matthieu, y Vercoutère, Tamia, Ecosocialismo y Buen Vivir, p. 14.

[8]         Cfr. Moreno Yáñez, Segundo E., “La etnohistoria y el protagonismo de los pueblos colonizados: contribución en el Ecuador”, Procesos: Revista Ecuatoriana de Historia (Quito), núm. 5, 1994, pp. 53-73 (pp. 64-65): http://repositorio.uasb.edu.ec/bitstream/10644/1186/1/RP-05-ES-Moreno.pdf; Hill, Jonathan, y Staats, Susan, “Redelineando el curso de la historia: Estados euro-americanos y las culturas sin pueblos”, en Boccara, Guillaume (editor), Colonización, resistencia y mestizaje en las Américas (siglos XVI al XX), Quito, Ediciones Abya-Yala e Instituto Francés de Estudios Andinos, 2002, pp. 13-26 (pp. 14-15): http://www.ignaciodarnaude.com/textos_diversos/Colonizacion,resistencia%20y%20mestizaje%20en%20las%20Americas%28s.XVI-XX%29,G.Boccara.pdf, y Fernández Pichel, Samuel, “Mitos e imaginarios colectivos”, FRAME, Revista de Cine de la Biblioteca de la Facultad de Comunicación (Universidad de Sevilla), núm. 6, febrero de 2010, pp. 265-284 (p. 268): http://fama2.us.es/fco/frame/frame6/estudios/1.13.pdf.

[9]         Le Quang, Matthieu, y Vercoutère, Tamia, Ecosocialismo y Buen Vivir, p. 23.

[10]        Ospina, William, ¿Dónde está la franja amarilla?, Bogotá, Grupo Editorial Norma, 1997, p. 87.

[11]        Le Quang, Matthieu, y Vercoutère, Tamia, Ecosocialismo y Buen Vivir, p. 13.

[12]        La renovación del Consejo Directivo del Fondo Indígena, en 2008, permitió por fin la incorporación de un delegado del Ecuador, en la persona de Lourdes Licenia Tibán, Secretaria Ejecutiva del Consejo de Desarrollo de las Nacionalidades y Pueblos del Ecuador (CODENPE).

[13]        Sousa Ramos, Boaventura de, “La hora de los invisibles”, en León, Irene (coordinadora), Sumak Kawsay / Buen Vivir y cambios civilizatorios, Quito, Fedaeps, 2010, pp. 13-25 (p. 22). Vid. también Sousa Ramos, Boaventura de, “La difícil construcción de la plurinacionalidad”, en Los nuevos retos de América Latina. Socialismo y sumak kawsay, Quito, SENPLADES, 2010, pp. 149-154 (p. 151).

[14]        Cfr. Ramírez Gallegos, René, “Socialismo del sumak kawsay o biosocialismo republicano”, en Los nuevos retos de América Latina, pp. 55-76 (p. 68).

[15]        Cfr. Patiño, Ricardo, “Diferencias entre el socialismo del siglo XX y el socialismo del siglo XXI. La democracia participativa y el nuevo sujeto revolucionario”, en Los nuevos retos de América Latina, pp. 133-140 (pp. 133-134 y 138).

[16]        Cfr. Sousa Ramos, Boaventura de, “La hora de los invisibles”, p. 13, y Quijano, Aníbal, “América Latina: hacia un nuevo sentido histórico”, en León, Irene (coordinadora), Sumak Kawsay / Buen Vivir y cambios civilizatorios, pp. 55-71 (pp. 60-64).

[17]        Cfr. Sousa Ramos, Boaventura de, “La difícil construcción de la plurinacionalidad”, p. 150.

[18]        “Las personas tienen derecho a construir y mantener su propia identidad cultural, a decidir sobre su pertenencia a una o varias comunidades culturales y a expresar dichas elecciones; a la libertad estética; a conocer la memoria histórica de sus culturas y a acceder a su patrimonio cultural; a difundir sus propias expresiones culturales y tener acceso a expresiones culturales diversas. No se podrá invocar la cultura cuando se atente contra los derechos reconocidos en la Constitución”.

[19]        Cfr. Ramírez Gallegos, René, “Socialismo del sumak kawsay o biosocialismo republicano”, p. 68.

[20]        En relación con este apartado remitimos al Anexo, que contiene un estudio pormenorizado sobre los textos escolares utilizados para la enseñanza de la Historia en Bachillerato y Ciclo Básico, y sobre las graves carencias que en ellos se han identificado.

[21]        República del Ecuador, Plan Nacional de Desarrollo, Plan Nacional para el Buen Vivir 2013-2017, p. 64.

[22]        Cfr. República del Ecuador, Plan Nacional de Desarrollo, Plan Nacional para el Buen Vivir 2013-2017, p. 162.

[23]        Ramírez, René, “La transición ecuatoriana hacia el Buen Vivir”, en León, Irene (coordinadora), Sumak Kawsay / Buen Vivir y cambios civilizatorios, pp. 125-141 (p. 131).

[24]        República del Ecuador, Plan Nacional de Desarrollo, Plan Nacional para el Buen Vivir 2013-2017, p. 104.

[25]        Cfr. Ramírez, René, “La transición ecuatoriana hacia el Buen Vivir”, p. 131.

[26]        Cfr. República del Ecuador, Plan Nacional de Desarrollo, Plan Nacional para el Buen Vivir 2013-2017, p. 189.

[27]        Cfr. Ramírez, René, “La transición ecuatoriana hacia el Buen Vivir”, p. 132.

[28]        Cfr. República del Ecuador, Plan Nacional de Desarrollo, Plan Nacional para el Buen Vivir 2013-2017, p. 24.


Deja un comentario

Ramiro Díez. Mi abuelo, el guerrillero

ramirodiez

 

Nuestra querida Jenny Londoño nos envía esta hermosa historia, que remueve lo más profundo de sus recuerdos.  Su abuelo antioqueño se parecía mucho al protagonista del relato y contaba historias parecidas. Liberal de hueso colorado, admirador de Vargas Vila y ateo, nunca dio su brazo a torcer.  Desde luego, él tampoco era muy amigo de escapularios.  Murió en su ley.

 ——-

Mi abuelo participó, como tantos otros millones de colombianos respetables, en alguna de las muchas guerras civiles de aquel país.

El viejo, barba blanca, mirada azul y mansa, tuvo tiempo y ganas de contarnos sus historias de cuando era un muchacho, y por su propia boca supimos que era liberal anticlerical y ateo, aunque la abuela, persignándose, decía que en la intimidad el hombre creía en Dios. Y agregaba en voz baja: “por si acaso…”.

Cuando estalló el conflicto que él mismo nos relataba, no tenía las ideas muy claras, pero estaba sacudido por ímpetus libertarios y gestos heroicos, y era un jovencito que aunque no cumplía todavía los dieciocho años, entre sus manos ya tenía una escopeta que movía más a la risa que al temor.

Nada serio era aquella caricatura de arma, más peligrosa para quien la disparaba que para quien recibía el disparo, fabricada en la cocina de la casa, pero era lo único disponible para enfrentar a las “tenebrosas tropas conservadoras”, como él mismo las calificaba.

Sus enemigos, “los godos” —nombre dado a los conservadores en Colombia— estaban un poco mejor en pertrechos, aunque la diferencia era mínima.

No obstante, era indiscutible que los de la casaca azul y de la sangre del mismo supuesto color, es decir los conservadores, sí contaban con algunas ventajas comparativas: tenían como aliados poderosos a la Iglesia Católica y a Dios, según creían ellos mismos. El primer aliado —la Iglesia— era un hecho, y del segundo siempre quedaron dudas.

Un domingo de mayo, en el mes de las fiestas de la Virgen María, por un camino serpenteante de la zona cafetera se vio venir una procesión que se acercaba al pueblo, y que traía en andas una gigantesca figura de la Madre de Cristo.

Agitando incienso y con oraciones recitadas en coros, aquel grupo estaba encabezado por el cura Burgos, recalcitrante y famoso personaje, que en más de una ocasión, en plena misa, había hecho disparos al aire para amenazar a los liberales, que en el pueblo eran mayoría.

Pero los liberales no se dejaron engañar, así que improvisaron trincheras y se parapetaron en las afueras del pueblo.  A corta distancia, la cuadrilla visitante desnudó sus intenciones y del interior de la virgen de yeso sacó revólveres, escopetas y tacos de dinamita, y empezaron los primeros disparos en medio de vivas a la religión y muerte a los liberales ateos y masones.

Una viejecita del pueblo, sin temor al estruendo y la batahola, quiso proteger a mi abuelo:

“Don José, tenga este escapulario de la Virgen del Carmen… ¡Ella le salva la vida!”

El hombre siguió en sus piruetas de combatiente, apuntando con un solo brazo, disparando de cualquier manera, mientras su espontánea salvadora hacía lo posible por asegurarle la reliquia alrededor del cuello, a pesar de los balazos que cada vez sonaban más fuerte y más cerca.

Tal vez por la prisa y los nervios, en algún movimiento brusco, la cuerda del escapulario se rompió. Y en ese mismo instante una bala le voló la gorra a mi abuelo, que no tuvo más alternativa que arrojarse al piso y olvidarse de protecciones extraterrestres.

Solidaria, de rodillas junto a mi abuelo, la buena mujer tuvo una idea brillante: le anudó el escapulario en la pierna derecha para que pudiera continuar el combate con mejor pronóstico.

Tres horas más tarde terminó la batalla. Ambos bandos tuvieron un número grande de bajas, pero los liberales conservaron el control territorial del pueblo.  Mi abuelo, sin embargo, no pudo ayudar a nadie porque…

Nada: porque recibió un balazo en la pierna, justamente donde tenía amarrado el escapulario.

Cincuenta años más tarde, envuelto en el humo de su pipa miraba a lo lejos, a sus recuerdos, y nos decía: “por suerte no me pusieron el escapulario en el pecho…”


1 comentario

Jorge Núñez Sánchez. El naciente orgullo nacional

???????????????????????????????

Este artículo de un buen amigo, que, además, es el director de la Academia Nacional de Historia del Ecuador, fue publicado en El Telégrafo el pasado 2 de octubre.

Jorge, que conoció la dureza de los años cuarenta en el Ecuador, realiza en estas páginas una llamada al optimismo, desde el reencuentro de un orgullo nacional ecuatoriano.

La foto con que se abre esta entrada, en la que aparecemos Jorge y yo,  fue tomada durante mi reciente visita a la sede de la Academia.

———–

Nací en un Ecuador que todavía se dolía de sus cicatrices del 41 y el 42. Crecí en un país agobiado por la pobreza, donde las vías eran caminos de herradura, donde muchos de mis compañeros iban a la escuela sin zapatos y mis maestros cobraban sus sueldos cada tres meses. Fui al colegio en un tiempo en que la Historia de Límites era materia obligada y debíamos aprendernos de memoria esos tratados y protocolos que nos recordaban las sucesivas mutilaciones territoriales. Y crecí en medio de una cultura de lamentaciones, de tristezas nacionales y tristezas individuales, de derrotismo e impotencia.

Vistas así las cosas, no resulta nada raro que el país entero haya sufrido largas décadas de desorientación y desaliento y que cada ciudadano haya vivido una especie de secreta vergüenza por ser hijo de este pequeño país pobre y olvidado, derrotado en todas sus guerras, saqueado sistemáticamente por una oligarquía voraz, fracasado en todos sus sueños de transformación.

A contrapelo de eso, florecían por aquí y por allá los logros de la cultura, único espacio en el que el país alzaba orgullosamente su testa. Así, mientras los señorones de la política desbarrancaban al país, los hombres de cultura se empeñaban en levantarlo, denunciando en sus libros, cuadros y esculturas la miseria popular, la brutalidad gamonalista, la marginación de indios, negros, cholos y montubios, la falta de integración nacional. Y también se empeñaban en regalarnos ideas para un país mejor, sueños de igualdad y justicia.

Luego, como todos mis conciudadanos, fui testigo de los tumbos y saltos de la vida política: la demagogia, las dictaduras, la escuálida democracia de fin de siglo y finalmente la debacle nacional, la revuelta popular que buscaba un cauce, el saqueo bancario y la estampida migratoria.

Mirando desde mi madurez el tiempo y la circunstancia que me han tocado vivir, constato con alegría el nacimiento de un nuevo Ecuador, donde las transformaciones de la infraestructura afloran por todo lado, donde la pobreza va siendo domeñada y el desempleo se reduce crecientemente, donde los servicios del Estado se amplían y mejoran para todos los ciudadanos.

Pero hay algo todavía más importante: hallo que va desapareciendo el país de las lamentaciones, del regionalismo atroz, del desaliento colectivo. Y que su lugar va siendo ocupado por un nuevo país, re-encontrado con sus raíces identitarias, seguro de sí mismo, orgulloso de su ser.

Ese emergente orgullo nacional quiere abarcarlo todo. Hay una nueva mirada sobre el paisaje, un renovado interés por la naturaleza y un ánimo de rescatar las formas de la cultura popular: la gastronomía regional y local, la música del pasado y del presente, las creaciones artesanales, las voces y dialectos del habla popular. Pero hay, sobre todo, un animoso espíritu para seguir avanzando hacia un futuro de paz y justicia, de orden democrático, de Buen Vivir.


Deja un comentario

Coloquio Desafíos actuales para la historiografía. Cuba y América en el mundo

cuba

Lugar: La Habana
Fechas: 25, 26 y 27 de junio de 2015

La Unión Nacional de Historiadores de Cuba (UNHIC), con el auspicio de otras instituciones y asociaciones cubanas, convoca a historiadores y especialistas de otras disciplinas afines a participar en el I Coloquio Internacional de Historiadores “Desafíos actuales para la historiografía. Cuba y América en el mundo”.

Las propuestas deben remitirse para su evaluación al Comité Organizador hasta el 20 de abril de 2015, en los siguientes términos:

  • Título del trabajo
  • Resumen de hasta 250 palabras, en español
  • Nombre(s) y apellidos del autor/es. Grado(s) científico(s). Institución(es) a la que pertenece(n). Ciudad, país. Dirección de correo electrónico.

Los resultados del proceso se darán a conocer el 30 de mayo de 2015.

Las propuestas de participación deben remitirse a José Márquez Fariñas, coordinador nacional UNHIC, al correo electrónico historiadores@cubarte.cult.cu.

Más información


Deja un comentario

Simposio Migraciones y exilios en América Latina (siglos XIX al XXI)

chile

Coordinado por los Dres. Erica Érica Sarmiento da Silva (Universidade do Estado do Rio de Janeiro / Universidade Salgado de Oliveira), Ruy Farías (Universidad Nacional de General Sarmiento-Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas / Museo de la Emigración Gallega en la Argentina) y Óscar Alvarez-Gila (Universidad del País Vasco), se llevará a cabo en el marco del IV Congreso Ciencias, tecnologías y culturas. Mirando al Futuro de América Latina y el Caribe, organizado por la Universidad de Santiago de Chile, que se celebrará entre el 9 y el 12 de octubre de 2015, en dicha ciudad austral.

Convocatoria:

Los movimientos migratorios han merecido desde hace décadas una gran atención, experimentando cambios y/o actualizaciones notables en lo que hace a sus modelos de análisis, metodología y fuentes utilizadas. Gracias a ello, mientras continúa desarrollándose el dilatado debate de las ciencias sociales entre la estructura y la acción (¿constituye la emigración un designio inexorable que se impone a la voluntad de los individuos sin dejarles ninguna elección o, por el contrario, disponen éstos de un margen de libertad para tomar la decisión –individual o colectiva- de marchar?), los estudios sobre el tema han demostrado que dichos fenómenos, lejos de constituir hechos aislados, deben ser entendidos como una parte esencial del proceso de construcción de las sociedades receptoras (y en muchos casos también de las emisoras).
En América Latina, este campo de estudios ha sido desde un comienzo terreno fértil para la discusión de las razones y características de los flujos ultramarinos masivos (particularmente los originados en Europa, pero también los provenientes de África y Asia) que, desde mediados del siglo XIX, tuvieron como destino países tales como Argentina, Brasil, Uruguay, etc. En los últimos años, sin embargo, la problemática se ha enriquecido gracias a la inclusión de las migraciones inter e intra regionales y de los exilios, que han sido igualmente objeto de la atención de los científicos sociales.
Por otra parte, las temáticas abordadas no han cesado de incrementarse. Sin pretender agotar la enumeración de las mismas, el simposio propone abordar y debatir cuestiones tales como los factores macroestructurales y microsociales de los fenómenos migratorios (históricos y recientes); las políticas públicas sobre migraciones (y sus a menudo notables diferencias entre ellas y las prácticas efectivamente desarrolladas); la integración espacial y laboral de los migrantes en las sociedades de destino; su conducta matrimonial; su obra socioeducativa; la dinámica política y cultural de su asociacionismo; la aparición y desarrollo de identidades (regionales, étnicas, etc.) alternativas u opuestas a las de los estados-nación de los que partieron; las características de sus dirigencias y liderazgos; los imaginarios, representaciones, estereotipos, prejuicios y formas latentes o concretas de xenofobia (tanto las formadas en las sociedades receptoras respecto de los migrantes, refugiados o exiliados, como las que éstos articularon a propósito de sí mismos y de quienes los rodeaban); la especificidad de una problemática propiamente femenina; etc.,
En relación con lo anterior, y prolongando las experiencias de las reuniones de 2010 y 2013, los coordinadores del simposio aspiran a generar un ámbito de reflexión y debate sobre cómo los estados latinoamericanos continúan haciéndose y rehaciéndose a partir de los aportes de sus diversos grupos migrantes, lo que –indudablemente- redundará en una imagen de nuestras sociedades más rica, compleja y plural.

Condiciones y plazos para la presentación de propuestas:

Los resúmenes de quienes deseen presentar ponencias deberán ser enviados a los correos de los coordinadores del simposio (domecelle@hotmail.com, ruyfarias@conicet.gov.ar, oscar.alvarez@ehu.es) hasta el 31 de diciembre del corriente año inclusive, y adecuarse a las siguientes normas: 15-20 líneas, Times New Roman, tamaño 12, interlineado 1,5, indicando la titulación académica del autor, el nombre del mismo, su pertenencia institucional, correo electrónico y título del trabajo. No se recibirán resúmenes con más de dos autores.

Para más información sobre la organización del Congreso, costos, posibilidades de alojamiento, etc., puede visitarse la página web:

http://www.internacionaldelconocimiento.org/