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Investigación en Ciencias Sociales y Humanidades


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Francisco Denis. Las migraciones masivas: un fenómeno del nuevo orden mundial neoliberal

migraciones masivas

Nos encontramos desde hace unos treinta años en lo que sin duda son las mayores migraciones de la historia de la humanidad, en términos cuantitativos. Jamás, ni durante el siglo XIX ni en los años centrales del XX, se han producido tantos desplazamientos humanos. La pregunta que espera respuesta sería: ¿por qué y cuáles son las causas de esta enorme aceleración migratoria?

No pretendo ni mucho menos responder a todas las causalidades que se refieran a este fenómeno sin duda ligado a la globalización neoliberal, pero sin lugar a dudas algunas pistas pueden ser las que siguen.

Desde que la informatización de las inversiones bursátiles provocó que los capitales pudieran moverse a velocidad de infarto, sin que existiera ninguna obligación para los inversores de retener una acción un periodo de tiempo razonable, y desde que se permitieron las propiedades financieras abstractas, la especulación bursátil y los grandes fondos de inversiones globales son los que dirigen el ritmo de la economía productiva. Esto (más allá de la quiebra fáctica del sistema financiero actual) ha provocado que el ritmo de la economía bursátil y financiera sea muchísimo más rápido del que puede asumir la economía productiva, provocando un crecimiento altamente especulativo en cuanto la coyuntura económica se vuelve favorable y los programas que dirigen la mayoría de las inversiones globales comienzan automáticamente a realizar avalanchas de inversiones y una auténtica retirada masiva de inversiones, apenas llega la inevitable crisis de sobreproducción heredera de la especulación y del dinero barato. Ni que decir tiene que estos capitales que ahora ya no obtienen rentabilidad en los países a los que han conducido a la crisis económica (y probablemente financiera) buscan otros lugares del globo donde la rentabilidad sea la mayor posible.

Este nuevo tipo de economía financiera desregulada e informatizada ha provocado que los ciclos de expansión-recesión sean más volátiles y acentuados respecto a los tiempos en que el mercado estaba todavía en su etapa de gestación. El caso de la historia económica del Chile de Pinochet pone explícitamente de manifiesto que el propio neoliberalismo genera estos problemas económicos: me refiero a los dos “milagros económicos” acaecidos durante el gobierno del dictador y los Chicago Boys de Milton Friedman, los cuales son llamados “milagros” porque se producen entre lo que probablemente sean las caídas del PIB más elevadas de la historia de la humanidad.

Más allá de explicar que la globalización actual no es más que un proceso que se caracteriza porque los estados-nación dejan de tener capacidad para gestionar su economía nacional, y actúan como empresas (o estados-marca) que compiten entre sí para atraer a los grandes fondos de inversiones que poseen el oligopolio del crédito mundial y no caer en recesión o estar desfinanciados, podríamos decir que los ciclos migratorios actuales se adaptan según los ciclos económicos de expansión-recesión de cada estado-marca, lo que claramente beneficia a la oligarquía financiero-empresarial, que se asegura de que siempre exista una enorme avalancha de mano de obra que huye de un contexto de recesión y paro, y se moviliza a los lugares que se encuentran en expansión económica, dispuesta a ser explotada en todos los lugares del globo que se encuentran en expansión económica.

Si el sistema consigue que los individuos-mercancías, desesperados por la imposibilidad de acceder a un puesto de trabajo en su país, se muevan en tromba hacia los lugares que demandan mano de obra coyunturalmente, logra al mismo tiempo que el precio del trabajo en los lugares donde el ciclo económico es expansivo sea menor, debido a que existe más competencia por obtener un trabajo. Esta situación consiste en el fondo en el aumento de la oferta de mano de obra de un país para, de este modo, hacer descender el precio del trabajo o estancarlo en un contexto de expansión especulativa.

Si a estas reflexiones sobre los porqués de las migraciones masivas sumamos que los estados-marcas compiten entre sí no sólo regulando para blindar legalmente los intereses de los grandes inversores, o haciendo que las grandes fortunas y empresas no paguen impuestos, sino presentándose como estados competitivos, gracias a un precio del trabajo lo más bajo posible y unas condiciones y derechos laborales pésimos, podemos llegar a comprender quiénes son los grandes beneficiados de todo este contexto global, los cuales no son otros que quienes defienden y han venido realizando este proceso de globalización: las superélites económicas globales (quizás algún día puedan ser definidas como clase social).

Por mucho que estos cínicos desalmados, que viven a nuestra costa y que se atreven a moralizarnos y a insultar constantemente a nuestra inteligencia, quieran vendernos lo contrario, los inmigrantes no son individuos en busca de aventuras y experiencias en el extranjero, sino gente que está siendo expulsada como si fueran perros del país que les vio nacer, huyendo de un contexto de pobreza y miseria creado cuidadosamente por unos pocos, que les obliga a dejar atrás a familias y amigos: todo ello para ir a trabajar, en la mayoría de los casos, en empleos inestables como mano de obra barata y mal pagada.