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Investigación en Ciencias Sociales y Humanidades


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Mario Benedetti. Seré curioso, señor ministro, de qué se ríe

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Señores ministros del Gobierno de España: aún estamos muy lejos del panorama que retrata este poema de Mario Benedetti. Años de esfuerzo, de libertades democráticas y de avances sociales nos han proporcionado un colchón ante circunstancias adversas, y por eso la sociedad española aún muestra contención.

Pero asusta lo que vemos: los recortes contradictorios afectan cada vez más al ciudadano trabajador, sin que logren solucionar nada; y se reprimen con fuerza las comprensibles protestas. La paciencia se acaba, porque el colchón ya no es el que era.

Por ahí surgen parecidos con lo que describe el poema.

Si a eso sumamos la aparente falta de sensibilidad del Gobierno, sólo queda preguntarse, con Benedetti: ¿señor ministro, de qué se ríe?

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En una exacta foto del diario,
señor ministro del imposible,
vi -en pleno gozo y en plena euforia
y en plena risa- su rostro simple.
Seré curioso, señor ministro,
de qué se ríe, de qué se ríe.

De su ventana se ve la playa
pero se ignoran los cantegriles, (*)
tienen sus hijos ojos de mando
pero otros tienen mirada triste.
Aquí en la calle suceden cosas
que ni siquiera pueden decirse;
los estudiantes y los obreros
ponen los puntos sobre las íes.
Por eso digo, señor ministro,
de qué se ríe, de qué se ríe.

Usté conoce, mejor que nadie,
la ley amarga de estos países.
Ustedes duros con nuestra gente,
por qué con otros son tan serviles.
Cómo traicionan el patrimonio
mientras el gringo nos cobra el triple.
Cómo traicionan usté y los otros
los adulones y los seniles.
Por eso digo, señor ministro,
de qué se ríe, de qué se ríe.

Aquí en la calle sus guardias matan
y los que mueren son gente humilde,
y los que quedan llorando rabia
seguro piensan en el desquite.
Allá en la celda sus hombres hacen
sufrir al hombre y eso no sirve.
Después de todo, usté es el palo
mayor de un barco que se va a pique.
Seré curioso, señor ministro,
de qué se ríe, de qué se ríe.

Escuchen a Benedetti en la voz de Quintín Cabrera