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Investigación en Ciencias Sociales y Humanidades


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Gabriel Albiac. El sexo de los niños

Las advertencias recogidas en la entrada anterior ante la declarada intención del Gobierno de España de hacerse con el control del Tribunal Constitucional adquieren sólido fundamento ante la temeridad de planteamientos tan aberrantes como el que acaba de exponer la inefable ministra de Igualdad, desconocedora de los fundamentos éticos de la condición humana, y despreciada por las propias feministas, por su insolvencia, sus continuos sinsentidos y los daños colaterales infligidos por su Ministerio a los colectivos que abogan por el pleno reconocimiento y vigencia de los derechos de la mujer.

Si se subordinara el Constitucional a un Gobierno como el que hoy se sostiene en España merced a pactos con fuerzas políticas desintegradoras del consenso y de la unidad nacional, el caos se asentaría en la (des)gobernanza de un miembro de la Unión Europea que habría extraviado el rumbo. Las consecuencias serían de alcance impredecible.

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Las palabras son material de alto riesgo. La ignorancia lo es más. Nada de lo que la acrisolada insipiencia de la ministra de igualdad pueda proferir, sea en público, sea en privado, debiera moverme a asombro. Pienso, sin embargo, que esta vez hasta ella misma debe haber entendido su metedura de pata; o debiera de haberla entendido, al menos, su nube de asesores. Aguardo pues, como imagino que estarán aguardando sus colegas de Gobierno, una rectificación formal de lo que, con el código penal en la mano, fue anteayer la apología explícita de un delito en especial repugnante.

Declaración de la ministra Irene Montero ante la Comisión de Igualdad del Parlamento, el miércoles pasado: todos los que ella llama –en abuso de diccionario, acorde con la entidad de sus laudables meninges– «niños, niñas, niñes» de este país nuestro «tienen derecho a saber que pueden amar o tener relaciones sexuales con quien les dé la gana. Basadas, eso sí, en el consentimiento. Y esos son derechos que tienen reconocidos».

Derechos. Código penal español vigente (Ley Orgánica 10/1995 de 23 de noviembre de 1995), artículo 181: «1. El que realizare actos de carácter sexual con un menor de dieciséis años, será castigado con la pena de prisión de dos a seis años… 2. Si en las conductas del apartado anterior concurre alguna de las modalidades de agresión sexual descritas en el artículo 178, se impondrá una pena de prisión de cinco a diez años».

La redacción de la ley deja poco lugar a duda. El Código pena como delito cualquier contacto o relación sexual con menores de dieciséis. Y añade una circunstancia agravante de la pena en aquellos casos en los que, al delito inicial, se añada la violencia o agresión.

Las palabras de la ministra dejan aún menos lugar a interpretaciones ambiguas. El carácter delictivo se restringe, en su criterio, a los casos en los que se registre «una forma de violencia» para «tocar su cuerpo si ellos no quieren». Y se exime de cualquier responsabilidad –penal como moral– a las relaciones sexuales del menor «con quien le dé la gana», sin restricción de edad por ninguna de ambas partes. Ley y ministra se excluyen. O el Código o Montero.

Las palabras son terribles. En su alegato, la ministra confunde como sinónimos «amar» y «tener relaciones sexuales» –a la manera en que suele dar por sinónimos «genitalidad» y «sexo»–. No seré yo quien le recomiende leer la obra erudita de referencia: la de Anders Nygren sobre los matices léxicos que, entre éros y agápè, pasan del mundo griego hasta nosotros. Ni siquiera le sugeriré la lectura del bello y sencillísimo libro de Denis de Rougemont sobre El amor y occidente. Podría, tal vez, atreverme a recomendarle la lectura de Platón, en un arrebato de delirio. Pero sería, por mi parte, bastante más grotesco que pedir peras al olmo.

La verdad es que me conformaría con que leyese sólo los textos legales de la España en cuyo Gobierno oficia. O que se los leyesen. Que empiece por el Código Penal de 1995. Y, después, que presente solemnemente sus excusas. O que se vaya a casa.

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Editorial de El Debate. No se puede regalar el Tribunal Constitucional a un Gobierno

La gravedad de los temores expresados por Stanley Payne, de los que nos hacemos eco en la entrada precedente del blog, se refrenda por el ataque frontal emprendido por el Gobierno de España contra la separación de poderes. De prosperar la operación en marcha, el Poder Judicial habrá quedado sujeto al Ejecutivo. Y, como se advierte en este editorial de El Debate, ese abordaje al control del Tribunal Constitucional permitirá “consolidar una España distinta a la conocida, y sustentada en leyes ideológicas, inhumanas y delirantes como la educativa, la de eutanasia, la del aborto y libertad sexual o la de memoria democrática”, sin que los ciudadanos puedan alzar la voz ante la amenaza gravísima de la extinción de las garantías de un Estado de derecho.

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Si la decencia de la mayoría de los magistrados del Tribunal Constitucional no lo remedia, en breves días el Gobierno se hará con el control absoluto del órgano de garantías, con el evidente intento de garantizar la supervivencia de sus leyes más dañinas, autoritarias y sectarias incluso cuando Pedro Sánchez abandone la Presidencia tras una derrota electoral que cada día se antoja más segura.

La jugada en marcha prevé un acuerdo previo entre el presidente del Consejo General del Poder Judicial, todos los magistrados de orientación progresista y alguno del sector conservador para nombrar a dos vocales afines al Gobierno. Y después se remataría con la dimisión del propio Lesmes, al objeto de obligar a renovar el Poder Judicial sin tener en cuenta las exigencias europeas de garantizar su independencia.

El objetivo es tan burdo como evidente: acabar con la separación de poderes, someter de inmediato la Justicia al interés político del Gobierno y, finalmente, perpetuar el tristísimo proyecto de ingeniería social que encabeza Sánchez incluso cuando él no esté en el poder.

Porque si al corto plazo el abordaje al Constitucional y al Consejo General concede al Gobierno el mismo control que ya tiene, de manera grosera, sobre la Abogacía del Estado y la Fiscalía General; al largo le permite aspirar a consolidar una España distinta a la conocida y sustentada en leyes ideológicas, inhumanas y delirantes como la educativa, la de eutanasia, la del aborto y libertad sexual o la de memoria democrática.

Y tampoco hay que desdeñar que, en otros órdenes como el territorial, un Constitucional sumiso le permita acelerar su listado de galopantes concesiones anticonstitucionales a sus socios independentistas.

Que el desafío se desate pese a las advertencias de la Comisión Europea, que incluso va a desplazar a su Comisario de Justicia a España para desbloquear la situación y garantizar la independencia judicial frente al asalto político, lo dice todo de las intenciones de Sánchez, definitivamente destapadas.

Porque por ciertos que sean los efectos negativos de renovar el Poder Judicial, mucho más lo son los estragos de hacerlo manu militari para someterlos al Ejecutivo más sectario y autoritario que ha tenido nunca España.

Lesmes debe ser el primero en explicar y asumir esto, y el máximo responsable de encauzar el proceso de renovación por una senda que no ponga en peligro la separación de poderes.

Y con él, los propios magistrados, que han de olvidar sus inclinaciones políticas y demostrar que, por encima de ellas, respetan su función y entienden lo que está en juego: nada menos que una idea de España sustentada en el Estado de derecho y los procedimientos democráticos.

Nadie entendería que se rindieran unos ni que otros antepusieran sus filias ideológicas a sus responsabilidades democráticas. Y si el presidente del CGPJ no lo entiende y claudica a las presiones, quedará estigmatizado para siempre como el magistrado que entregó la Justicia a un Gobierno sin límites ni principios.

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Stanley Payne, entrevistado por Jesús Palacios. “La situación política en España es desastrosa”

El prof. Stanley Payne representa ya una institución para el estudio de la historia de España y una referencia para todos los interesados en el convulso y complejo pasado de nuestro país. A Stanley Payne (Texas, EE UU, 1934), miembro de la Real Academia de la Historia y autor de más de 25 libros sobre nuestro siglo XX, puede definírsele como el gran hispanista.

A continuación sigue un extracto de esta interesantísima entrevista, en la que se abordan temas como la Transición, el proceso de deconstrucción que vive España, o la grave crisis que atraviesan los Estados Unidos.

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En estas fechas se le ha rendido un homenaje por sus más de 60 años dedicados a la investigación de la Historia de España. ¿Qué balance hace de todo ese tiempo?

El de ser un testigo privilegiado del «medio siglo de oro» de España. He tenido la oportunidad de haber vivido la segunda época más extraordinaria (tras la etapa 1480-1590) de toda la larga y excepcional historia de España; el auge del franquismo, la cultura tradicional, el desarrollo de la sociedad y su última etapa, la transformación y modernización del país, que resolvió desafíos seculares, y después, la reconciliación y democratización política, y un cuarto de siglo de estabilidad y prosperidad, truncado por la vuelta de la radicalización política.

¿Qué le hubiera gustado investigar y ha quedado pendiente?

La historia que más falta hace es la investigación objetiva, pormenorizada y completa de las dos represiones en la Guerra Civil, pero esto excede de la capacidad de un solo historiador.

¿Se siente orgulloso de ser el primer y único de los hispanistas que públicamente se ha declarado defensor de España, y de que su historia es única en el mundo?

Sí, por supuesto. Ser defensor es ser defensor de la verdad, no patrocinar exageraciones o excusas falsas sobre errores o atrocidades.

Inicialmente recibió la Transición con emoción y esperanza, pero con el tiempo le ha decepcionado. ¿Está España ante un nuevo fracaso histórico?

España está viviendo otra época de crisis, pero no es una experiencia propia a contracorriente, como ha ocurrido en el pasado. Es la crisis común de Occidente, pero en su versión española. El fracaso es haber perdido el espíritu de la reconciliación, que ya se dio entre los españoles en los años sesenta, y la aceptación de la historia que caracterizó a la Transición.

¿Cree que el régimen del 78 ha fracasado, colapsado?

No hay colapso, porque funciona todavía. No es imposible resolver la crisis y salir del bache, pero será difícil.

Y la sociedad, ¿hasta qué grado es culpable de la situación?

Los dos grandes problemas son la fragmentación política y la mala gestión del Estado en varios sectores clave. Hay algo de verdad en eso de que todos los pueblos tienen la clase de gobierno que se merecen. España tiene políticos destructivos e irresponsables, y eso es porque muchos ciudadanos ordinarios los han votado. Estos últimos son igualmente responsables.

La decadencia de España se aceleró con los Borbones, especialmente durante el siglo XIX. De ese periodo es una famosa frase de Federico El Grande, que equivocadamente se atribuye a Bismarck. El rey afirmó que España era la nación de Europa más difícil de arruinar, porque sus gobiernos lo han intentado durante años sin conseguirlo. ¿Pone un foco de esperanza en algún tipo de partido o movimiento social capaz de frenar la deconstrucción de España?

Tener líderes adecuados y elites gobernantes con talento son siempre cosas muy importantes. Pero en una verdadera democracia hay que superar las divisiones políticas, que es algo difícil actualmente en muchos países occidentales, como en Estados Unidos. Una resolución de los problemas básicos puede venir solamente del centro-derecha (PP) y la derecha (Vox), pero esta tiene difícil conseguir una gran expansión nacional por el persistente bloqueo del PP. En la izquierda, es muy difícil que el PSOE vuelva a ser un partido serio.

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Manuel Ferrer Muñoz. 70 – 1 = 69

La fórmula no apunta a un código secreto: sólo indica, en su desenlace, el número de años que cumpliré dentro de pocos meses: para entonces me separarán sólo 48 semanas del acceso a la condición de septuagenario. Podría haberlo expresado de modo ascendente (68 + 1 +1 = 70), pero bajar es más fácil que subir, sobre todo a estas alturas de la vida.

¿Y por qué estas confesiones personales en el Servicio de Asesoría sobre Investigación en Ciencias Sociales y Humanidades?

La respuesta, directísima, es que, al concluir este año, terminará también la aventura de un blog que he mantenido con esfuerzo y continuidad desde 2014, como acredita el gráfico adjunto.

Considero que ha llegado el momento de ceñir el esfuerzo diario a objetivos cada vez más delimitados y -¿por qué no?- de recortar gastos, como el que comporta el mantenimiento del sitio donde se aloja el blog: son tiempos difíciles que exigen austeridad y sacrificios económicos; y, ciertamente, las pensiones de jubilación imponen una drástica reducción de gastos.

Desafortunadamente, los ingresos derivados de las asesorías que atendemos desde SAICSHU no bastan para compensar los gastos derivados del sostenimiento del blog, por lo que prevemos la finalización de este proyecto a fines de año.

No obstante estas predicciones, si se produjera un cambio significativo en las expectativas que acabamos de exponer, reconsideraríamos la continuidad del blog que, por cierto, atraviesa por un excelente estado de salud, como se desprende de la estadística que se acompaña.

Hasta que llegue ese momento permaneceremos al pie del cañón, inspirados por el ejemplo de la orquesta del Titanic, que no dejó de tocar hasta que el barco se hundió en la noche del 14 al 15 de abril de 1912.


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Programa Prometeo Viejos Sabios

El Programa Prometeo Viejos Sabios fue planteado como una de las alternativas frente a la crisis docente que enfrentaban las universidades públicas ecuatorianas. La iniciativa fomentó la investigación y fortaleció la educación superior, pero no fue suficiente para solucionar la crisis  a la que se enfrentaban las instituciones educativas por la falta de docentes  con el título de PhD que exigía la Ley Orgánica de Educación Superior (LOES).

El primer requisito para ser Prometeo era poseer el título de PhD en el área que vayan a trabajar. Fue clave que los candidatos hayan publicado artículos académicos sobre  el tema. Otro requisito fue la experiencia en proyectos  de investigación o académicos, haber sido ponente en conferencias, seminarios, foros, etc. Y finalmente haber  recibido reconocimientos, becas, condecoraciones o premios por el trabajo científico realizado.

Ya en el Ecuador, los miembros del  programa Prometeo podían ser investigadores y docentes de instituciones educativas o instituciones públicas. Varios hicieron ambas cosas. Su mayor obligación fue la transferencia de conocimientos. Ellos debieron  dar clases a docentes, investigadores  y estudiantes. En lo referente a la investigación ellos estuvieron encargados del diseño y desarrollo de proyectos científicos y académicos, además del monitoreo y evaluación de proyectos de investigación. Como parte de sus obligaciones  debían revisar y publicar artículos académicos en revistas científicas indexadas  sobre su investigación o sobre el tema de su especialidad.

Las áreas asignadas para la investigación fueron: Patrimonio natural, ambiente y biodiversidad; Recursos renovables y energéticos; Investigación en salud; Desarrollo agropecuario y pesquero sostenibles; y, Ciencias humanas, TIC´s, gestión de riesgos.

El pasado domingo 11 de septiembre, se reveló datos muy importantes sobre Prometeo Viejos Sabios en el programa Tertulia en la Mitad del Mundo: Café de altura para cuatroorganizado por la Editorial Centro de Estudios Sociales de América Latina y la Tribuna Internacional LA CLAVE, que congregó de modo virtual en torno a ese café a cuatro distinguidos y talentosos intelectuales y profesores universitarios: Gustavo Vega, rector de la Universidad Internacional del Ecuador;  Efstathios Stefos y José Manuel Castellano, profesores titulares ambos de la Universidad Nacional de Educación (UNAE). Junto a ellos, y como moderador, participó el doctor Manuel Ferrer Muñoz, PhD.

Sentados los cuatro ante un ‘imaginario’ café de altura, conversaron sobre el programa Prometeo. Durante casi hora y media tuvieron ocasión de intercambiar opiniones en torno a esta iniciativa del Gobierno ecuatoriano que permitió atraer al país, en calidad de becarios, a investigadores radicados en el extranjero poseedores del título de PhD.

Según cifras reveladas en la tertulia, en el programa Prometeo  participaron: 850 prometeos provenientes de 50 países. El 40% fueron europeos, la mayoría de España. El 28% de prometeos llegó de Latinoamérica, la mayoría desde Venezuela.

Los prometeos ejecutaron  1.060 proyectos de investigación, el 78%  fueron implementados en las universidades. Además, dictaron 3.000 asignaturas, asesoraron 5.000 tesis, dictaron 11.000 talleres de capacitación. Participaron  también en más de mil publicaciones por los proyectos desarrollados, publicaron el  60% de artículos indexados y de muy alta calidad, el 60% de artículos tuvieron coautores nacionales. Se estima en 360.000 los ecuatorianos beneficiados con el programa Prometeo, que concluyó a finales de 2017.

Con luz y sombras el programa Prometeo fue bueno, pero no tuvo continuidad.  Se politizó, hubo mucho derroche y el programa no alcanzó la brillantez que se esperaba, porque fracasó la misma gestión del proyecto. La SENESCYT nunca presentó un informe de este programa.

Cada segundo domingo de mes  se llevará a cabo  la Tertulia en la Mitad del Mundo: Café de altura para cuatro, con  temas que se irán encadenando. La iniciativa de sus mentalizadores es valiosísima. Un nuevo aporte a la cultura nacional que se hace no sólo con sabiduría  y rigor, sino también con audacia y valor ejemplares.

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Manuel Ferrer Muñoz. Hablando se entiende la gente

En La sala número seis, una de las más logradas narraciones de Antón P. Chéjov, que nos zambulle en las profundidades del interior del hombre, encontramos un hermoso elogio de la palabra hablada, más enriquecedora aún que su expresión escrita: “cierto que tenemos los libros, pero […] los libros son las notas y la conversación el canto”.

Leer ejercita el intelecto, favorece la concentración, abre nuestra mente a los sueños, estimula la curiosidad intelectual, desarrolla destrezas lingüísticas, fomenta la imaginación y la creatividad… Todo ello es bien cierto: pero conversar aporta riqueza expresiva; afina la habilidad para el análisis y la argumentación; agiliza la mente; refuerza la capacidad crítica (no sólo ante las opiniones ajenas; también y, en particular, sobre nuestros personales puntos de vista); y, sobre todo, nos libera de los límites estrechos de la experiencia personal, de modo que, al acercarnos a los demás, nos descubre nuevos y fascinantes mundos. Retomando a Chéjov, concluiremos así esta apología del coloquio -de co (unión) y loqui (hablar)-: la comunicación verbal, que une a los hablantes, pone música al texto escrito.

Pensarán los lectores que dilapido el tiempo –un bien siempre escaso- con la repetición de obviedades. Por eso, expondré enseguida, en defensa propia, el porqué de la enumeración de estas verdades de Perogrullo.

Mi alegato ‘vivencial’ remite a la emisión de una tertulia que tuve el honor de moderar el domingo, 11 de septiembre: un nuevo apasionante proyecto de La Tribuna Internacional La Clave que, con el atractivo nombre de Tertulia en la Mitad del Mundo: Café de altura para cuatro, arrancó en aquella fecha y congregó de modo virtual en torno a ese café a tres distinguidos y talentosos profesores universitarios de cuya amistad me honro: Gustavo Vega, rector de la Universidad Internacional del Ecuador; y Efstathios Stefos y José Manuel Castellano, profesores titulares ambos de la Universidad Nacional de Educación. Sentados los cuatro ante un ‘imaginario’ café de altura, conversamos en un tono muy distendido y amistoso, con libertad, sentido del humor no exento de añoranzas y de recuerdos, y conocimiento del asunto que nos congregaba.

Durante casi hora y media tuvimos ocasión de intercambiar opiniones en torno al Programa Prometeo, una iniciativa del Gobierno ecuatoriano que permitió atraer al país, en calidad de becarios, a investigadores radicados en el extranjero poseedores del título de PhD. Cancelado el programa hace cinco años, desde entonces vienen sucediéndose evaluaciones contradictorias sobre la eficacia de ese gran esfuerzo colectivo, que propició la estancia en el país de más de ochocientos destacados investigadores. Y esa pluralidad de opiniones y de valoraciones se hizo presente también en las intervenciones de los tertulianos, con un matiz que me parece destacable: cada uno de ellos, al exponer sus puntos de vista, reflexionaba sobre lo que habían dicho sus antecesores en el uso de la palabra, y ampliaba o discrepaba de sus ideas con elegancia y respeto.

Me consta que las personas que han accedido a la emisión de esa tertulia han apreciado ese estilo de conversación, en el que los mensajes transmitidos partían de una interiorización profunda; donde se buscaban coincidencias, no unanimidades, sin que nadie pretendiera arrogarse la exclusiva de la verdad. Así se cierra uno de los comentarios que han llegado a La Clave a raíz de la transmisión de ese programa: “seguiré con atención las tertulias. Me parece una idea excelente. Mi corazón sigue en Ecuador”.

He de añadir, en mi condición de director y moderador de ese encuentro de amigos, que considero un privilegio disfrutar de cruces de pareceres que a todos nos hacen reflexionar y que alientan la profundización personal, a través del estudio, en las cuestiones que constituyen el eje de cada coloquio.

Ya saben: cada segundo domingo de mes nos reunimos en la Mitad del Mundo para platicar y pensar juntos. ¡Están cordialmente invitados!

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Bolívar y la decapitación de cientos de prisioneros y enfermos españoles en La Guaira

En escrito anterior, titulado Bolívar y su Guerra a Muerte, se reproducía un fragmento de La Gazeta de Caracas, primer periódico de Venezuela, del 2 de mayo de 1815, que ilustra sobre las matanzas de españoles decretadas por Bolívar y documentadas el 30 de abril de ese año por el médico y periodista José Domingo Díaz. Remitimos aquí al número íntegro de La Gazeta, en cuyas páginas 120-121 se recogen esas atroces disposiciones.

Para facilitar su lectura, transcribimos los correspondientes párrafos:

13 de febrero de 1814: “En obedecimiento à órden expresa del Excmo. Sr. General-Libertador para que sean decapitados todos los presos españoles y canarios reclusos en las bóvedas de este puerto, se ha comenzado la execucion pasándose por las armas esta noche a cientos de ellos“.

14 de febrero de 1814: “Ayer tarde fuéron decapitados ciento cincuenta hombres de los españoles y canarios encerrados en las bóvedas de este puerto, y entre hoy y mañana lo será el resto de ellos”.

15 de febrero de 1814: “Ayer tarde fuéron decapitados doscientos quarenta y siete españoles y canarios, y solo quedan en el hospital veintiun enfermos, y en las bóvedas ciento y ocho criollos”.

16 de febrero de 1814: “Hoy se han decapitado los españoles y canarios que estaban por enfermos en el hospital, último resto de los comprehendidos en la órden de S. E.”

En el mismo ejemplar de La Gazeta de Caracas (p. 121) se copiaba un oficio, fechado en Caracas el 25 de febrero de 1814, en que se informaba de que, en cumplimiento de las órdenes recibidas, se “habí[a] pasado por las armas, tanto aquí como en La-Guayra, [a] todos los españoles y canarios que se hallaban presos en número de mas de ochocientos, contando los que se han podido recoger de los que se hallaban ocultos”.

Y, sin embargo, un Elogio del Excelentísimo Señor Simón Bolívar publicado en 1826, que recoge un discurso pronunciado por José Joaquín de Larriva en la Universidad de San Marcos de Lima, se hace ya eco del mito que deformaría para siempre la verdad histórica, silencia los crímenes del Libertador, e incurre en exageraciones tan aberrantes y falsas como éstas: “¿Quién observó sus tratados con más religiosidad? ¿Quién guardó, despues de sus victorias, más moderación? ¿Quién usó, con los vencidos de mas humanidad? […] ¿Quién fué mas justo que él? ¿Quién mas piadoso? (pp. 14-15).


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El Programa Prometeo (Tertulia en la Mitad del Mundo: Café de altura para cuatro, 11 de septiembre de 2022)

La Editorial Centro de Estudios Sociales de América Latina y la Tribuna Internacional La Clave han inaugurado este 11 de septiembre un nuevo espacio de reflexión bajo la guía y moderación del Dr. Manuel Ferrer.

Esta primera cita, que hoy se publicita en videoconferencia, estuvo dedicada al “Programa Prometeo” y contó con la participación de los doctores Gustavo Vega, Efstathios Stefos y José Manuel Castellano.

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El programa Prometeo funcionó hasta 2017. Los últimos becarios, investigadores residentes en el extranjero con título de PhD, terminaron sus vinculaciones con el programa en octubre de ese año. Más de 54 millones de dólares se invirtieron en los pagos a estos investigadores académicos. 848 ‘prometeos’ acudieron al país para realizar su trabajo como investigadores. Y las principales áreas de investigación fueron ciencias naturales, matemáticas y estadística.

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Estos encuentros de la Tertulia en la Mitad del Mundo, a los que puede accederse online, abordarán temas de interés general con una periodicidad mensual, y se emitirán cada segundo domingo de mes.

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Inocencio Arias. La tragedia de Gorbachov

Cuando Felipe González visitó oficialmente la Unión Soviética yo formaba parte de su séquito y mi mujer viajó también como intérprete de Carmen Romero.

Tuvo poco trabajo porque los funcionarios anfitriones, con tics aún propios de la URSS, intentaban que todo el trabajo lo hicieran sus intérpretes para controlar mejor cualquier tema.

Tuvimos, con todo, tiempo de conocer a unos parientes muy cercanos de mi mujer que llegaron desde Saratov. La catástrofe de Chernobyl era reciente y nuestros familiares se explayaron detalladamente sobre cómo las cosas habían cambiado con la glasnost (apertura) de Gorbachov: «El camarada presidente fue a la televisión», contaban embobados, «y explicó que había habido un accidente peligroso en Chernobyl».

Era un cambio radical, en efecto, los predecesores de Gorbachov habrían silenciado el drama nuclear y habrían castigado a quien lo difundiera como hace hoy Putin al que critica o solo menciona la guerra de Ucrania.

Lo que nuestros familiares olvidaban apuntar es que Gorbachov fue a la tele tres semanas después del accidente y no sabían que había criticado a los medios de información occidentales por hacer tremendismo con los problemas de la Unión Soviética.

El hecho es revelador sobre la personalidad de un líder que cambió la historia de Europa y del mundo. Creemos que para bien. No vaciló en hablar con aceptable claridad a su pueblo sobre una catástrofe que ponía de manifiesto las carencias de su país.

on todo, aún había en él ese victimismo, que Putin explota con habilidad, que quiere demostrar que el mundo exterior, sobre todo Occidente y Estados Unidos, disfrutan con las penalidades de Rusia porque les encanta debilitarla.

Fueron las penalidades de la Unión Soviética las que llevaron a Gorbachov a desarrollar la revolución en su país que recuperó en buena medida la libertad y, para bien de todos, enterró durante un tiempo la Guerra Fría.

El ruso tuvo varias entrevistas trascendentales con el capitalista Reagan, una en Ginebra, otra en Reikiavik, alguna de ellas con solo los intérpretes, sin ningún colaborador, y de ahí, de la química entre el ruso y el americano surgió, la eliminación de un cierto armamento nuclear y dar por cerrada la Guerra Fría.

Reagan venía aleccionado por la señora Thatcher en el sentido de que con Gorby se podían hacer negocios y que era persona que escuchaba, que te dejaba hablar.

El americano, más inteligente de lo que creían sus aliados europeos, comprobó que la británica no se equivocaba y en una ocasión en que el ruso absorbía lo que le decía le espetó que seguir con la carrera de armamentos no podía ser beneficioso para Rusia, nunca podría vencer a Estados Unidos: Washington siempre tendría más recursos que Moscú para gastar en armas.

Gorbachov era muy consciente de las estrecheces presupuestarias de Rusia, de las deficiencias de su técnica y sacó sus conclusiones al ser persona claramente preocupada con el desarrollo de su país, con el bienestar de su pueblo.

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